martes, 20 de octubre de 2009

And the winner is...

PLÁCIDO DOMINGO.

Una y otra vez gana Plácido Domingo. Y suma y sigue acumulando premios y galardones.

Para el tenor estos últimos días han sido muy emotivos, primero recogiendo en Estocolmo el primer Premio Birgitt Nilson valorado en un milón de dólares que destinará a el Concurso Operalia, que él mismo fundó ya en el lejano 1993.

Ayer me levantaba con la notícia (que mi querida Fedora, véase su blog: http://adiosamigoadios.blogspot.com/) narraba en su rincón, la cual decía que Plácido Domingo había sido galardonado con el premio Echo Klassic. Los vídeos de la Gala se han subido en otro blog lleno de entusiasmo, cariño, dedicación y de ilusión: http://rolandovillazon.blogspot.com/.

Siempre ha dado más, mucho más de lo que ha recibido a nivel oficial.


Pero, a parte de todas estas muestras de reconocimiento por parte de instituciones, premios que en muchas ocasiones se traducen en cantidades económicas, pienso que Plácido Domingo tiene algo que ninguna institución, asociación u organización le dará nunca: y esto es, sin lugar a dudas el cariño del público, la devoción que muchos de nosotros sentimos por este gran artista y hombre.

Las muestras de este afecto no pueden manifestarse en una estatuilla o un cheque nominal, porque emanan de los corazones de sus seguidores, de aquellos que siempre estamos allá, apoyándole, admirándole, siguéndole y evidentemente, escuchándole.
Sí que es cierto que, con la colección de premios que al largo de su longeva carrera ha ido acumulando, quizás haya tenido que ampliar espacio en su casa para irlos colocando.

Pero nuestro cariño, ese calor que recibe de todos nosotros cuando asistimos al teatro y que él recibe emocionado, para esto sí que nunca encontrará -físicamente- el espacio para guardarlo, porque son miles y miles de personas que sienten lo mismo a lo largo de los cinco continentes.

Y como decía, no tendrá espacio, pero estoy segura que todas esas muestras de afecto las tiene guardadas, una por una, en su corazón. En su GRAN corazón.

Maestro, reciba desde aquí mí admiración, mi cariño y mí resperto. Y una vez más, (y nunca me cansaré de decirlo) GRACIAS por darnos su voz, su arte, su vida.

1 comentario:

Tosca dijo...

Me uno a ese GRACIAS en mayúscula, grande, inmenso y eterno.

Homenaje, tras homenaje, premio tras premio recibidos mientras sigue en activo y en forma,¿Hay mejor forma de dar las gracias? ¿Hay quien más se las merezca?