miércoles 15 de febrero de 2012

"Thaïs" en Valencia: el argumento

Hace unos días comentaba la nueva ópera que Plácido Domingo incorpora en su repertorio, "Thaïs" de Massenet. Aquí dejo el argumento de la misma para ir calentando motores:




ACTO I
Egipto, siglo IV. El monje cenobita Athanaël regresa a su comunidad religiosa después de realizar un viaje a Alejandría. En conversación con Palémon, líder de la congregación, y con sus compañeros, explica lo escandalizado que viene tras encontrar la ciudad sumida en la lujuria y el pecado. Athanaël atribuye este desorden espiritual a la cortesana Thaïs, sacerdotisa consagrada al culto a Venus, a quien recuerda haber conocido de joven, antes de tomar los votos.
La comunidad se retira a descansar. Athanaël tiene un sueño en el que ve a Thaïs desnuda mostrando sus encantos delante de la gente. Cuando se despierta, siente la obligación de regresar a Alejandría para intentar redimir a la cortesana. Pese a las advertencias de Palémon para que no intervenga en la vida de los demás, el monje parte por el desierto rumbo a la ciudad del pecado.
En Alejandría, Athanaël visita a Nicias, un amigo de su juventud que está loco por Thaïs y ha malgastado su fortuna con ella. El monje le explica la misión que le trae de nuevo a la ciudad, pero su viejo conocido cree imposible lo que pretende y se ríe. Aun así le ayudará y le presentará a Thaïs, quien acudirá a su casa invitada a cenar esa misma noche. Cuando ella aparece, el monje la mira con desaprobación y firmeza. Thaïs se desconcierta al oír su sermón y lo ignora, aunque está dispuesta a aceptar el reto que éste le propone de acudir a su palacio para intentar convencerla de que abrace su fe.


ACTO II
Lujosa mansión de Thaïs. La cortesana se mira ante el espejo de su dormitorio y medita sobre cómo será la vida cuando su belleza se marchite. Llega Athanaël, quien le confiesa que el amor que siente por ella es espiritual. Trata de convencerla para que siga su doctrina, con la que alcanzará la eternidad y se liberará del pecado y de la muerte. Sus palabras apocalípticas al principio la horrorizan, pero poco a poco una paz interior se va apoderando de ella y comienza a sentirse feliz. Desde fuera se escucha la voz de Nicias que la llama a seguir divirtiéndose. Ella lo rechaza, si bien aún duda: se debate entre el lujo y Dios. Entonces, Athanaël le dice que la esperará fuera al amanecer. Por la noche, Thaïs medita en la intimidad sobre la espiritualidad del alma.
La cortesana sale en busca del monje para expresarle su intención de seguirle por la senda de la santidad. Él la conducirá hasta un convento, pero antes deberá prender fuego a su mansión y deshacerse de todas las pertenencias, a lo que ella accede, renunciando incluso a una estatuilla por la que sentía especial cariño. En la plaza se oye un alboroto provocado por Nicias y sus amigos que han ganado mucho dinero en el juego. Cuando Athanaël les anuncia que Thaïs se ha consagrado a Dios y partirá con él, se burlan de ellos. La multitud congregada en el lugar no desea que Thaïs se marche y se dispone a apedrearla junto al monje. Entonces, Nicias, con intención de salvarlos, lanza unas monedas de oro para distraer a la gente. Thaïs y Athanaël huyen.

ACTO III
Zona desértica. Thaïs y Athanaël se dirigen al monasterio de las Hijas Blancas que dirige la madre Albine. Se detienen en un oasis a descansar. Ella está agotada y apenas tiene fuerzas para caminar. El monje le explica que este sufrimiento es la penitencia que debe realizar para purgar sus pecados. Pero cuando ve que a Thaïs le sangran los pies, siente lástima por ella y va en busca de agua. Le besa los pies y la consuela. Ella le da las gracias por su amabilidad y por haberla conducido a la salvación. Ya en el monasterio, las monjas dan la bienvenida a Thaïs. Ella se despide del monje y le besa las manos con amor y admiración. Athanaël, consciente de que ya no volverá a verla, se derrumba emocionalmente.
Athanaël se encuentra de nuevo junto a sus hermanos cenobitas. Han pasado veinte días y no consigue borrar a Thaïs de sus pensamientos. Se ha dado cuenta de que ahora la ama como ser humano y además la desea. Entonces, tiene un sueño en el que ve a Thaïs en el patio del monasterio en estado moribundo. Angustiado, se despierta y maldice al Cielo. Decide que irá a verla por última vez, con intención de poseerla.
Albine acoge con alegría y esperanza la visita de Athanaël. Éste ve con preocupación e impotencia el cuerpo debilitado de Thaïs que yace bajo la sombra de un árbol, rodeada del cariño de las demás religiosas. La penitencia ha acabado mermando su salud. Athanaël se arrodilla ante Thaïs y le declara que lo que siente por ella es amor físico, deseo. Ella, a las puertas del Cielo y en pleno éxtasis místico, no comprende las palabras del monje y muere embriagada de serenidad y felicidad.

En este enlace que dejo se puede ver un torzo de la producción de Götteborg, que es la que se llevará también a Valencia:



viernes 10 de febrero de 2012

Athanäel: el nuevo personaje de Plácido Domingo

Si hace a penas dos meses, nos sorprendía con una nueva incursión en el repertorio barroco interpretando al dios Neptuno en la ópera "La isla encantada", ahora le toca el turno a este singular personaje de la ópera massenetiana citada anteriormente, y con Athanäel van ya casi la friolera de 140 personajes.

El próximo 25 de marzo, Plácido Domingo debuta el papel de Athanäel de la ópera "Thaïs" de Massenet en el Palau de les Arts Reina Sofia de Valencia. Con un cartel, casi con todas las entradas agotadas, el incombustible Plácido, para la delicia de sus seguidores se pondrá en el papel de este monje que intenta redimir a la cortesana Thaïs de una vida llena de lujúria conduciéndola a un convento enmedio del desierto para asegurar su salvación.




"Thaïs" es una ópera bastante desigual con momentos orquestales brillantes, como el solo de violín conocido como "La meditación de Thaïs", o escenas corales realmente preciosas, pero sin duda el atractivo principal de estas funciones estará en la presencia de Plácido Domingo en el escenario valenciano.
Domingo está muy unido a Valencia, ya que el "Centre de Perfeccionament Plácido Domingo" radica precisamente en esta ciudad, y además, es en uno de los teatros españoles en los cuales esta temporada podrán gozar de su presencia de forma dilatada, ya que además de cantar en "Thaïs" dirigirá "Tosca" los días 19 y 22 de abril y de nuevo, batuta en mano con "Le Cid" los días 24, 27 y 30 de abril.

En "Thaïs" estará acompañado por la soprano Malyb Byström en el papel principal de la obra y por el tenor Paolo Nafale como Nicías (role que en principio estaba anunciado Celso Albelo), todos bajo la batuta de Patrik Fournillier con dirección escénica de Nicola Raab en una producción importada de la Ópera de Götteborg.

Aquí dejo algunas fotos de la producción realizada precisamente en Götteborg:




















domingo 22 de enero de 2012

Plácido Domingo en el Titanic

No sé si es casualidad o no que se haya hundido el crucero "Costa Concordia", pero lo cierto es que en este año 2012 se celebra el centenario del hundimiento del Titanic.

El Titanic, el buque de los sueños, el barco bautizado como insumergible, era engullido por las gélidas aguas del Atlántico en la madrugada del 15 de abril del 1912, a las 2.20h.

En el naufragio perecieron unas 1.500 personas y se cuenta que unas 700 y pico fueron supervivientes de esta gran catástrofe.

Y precisamente en este año que se cumple, como he dicho, el centenario de la tragedia, se va a conmemorar la efeméride con la reposición en los cines y en 3D de la película "Titanic" que en 1997 protagonizaron Leonardo di Caprio y Kate Winslet, dirigidos por James Cameron.




"Titanic" fue la segunda película que ganó 11 Oscar y la situan, junto a "Ben-Hur" y la tercera parte de "El señor de los anillos", como una de las tres películas que acumulan más galardones en la historia de Hollywood.

"Titanic" dejó para la historia la magnífica canción interpretada por Celine Dion: "My heart will go on", y para esta ocasión, el gran tenor Plácido Domingo acompañará a la cantante norteamericana, interpretando a dúo el tema de la película.




La versión está prevista que salga el 25 de marzo, junto con un desplegable considerable de información, libros y pegatinas de la película. 

sábado 21 de enero de 2012

¡Muchas felicidades, Maestro Domingo!

Hace un año estábamos todos esperando que llegara esta noche para festejar los 70 años de Plácido Domingo, junto con los que tuvieron la fortuna de asistir en directo al Teatro Real.

Pues de ello, ya ha pasado un año, y Plácido cumple hoy 71 años, y en esta ocasión lo celebra en Nueva York encarnando el papel del dios Neptuno en la ópera "The enchanted island" que es retransmitida esta tarde en el cine y por radio.


¡¡FELICIDADES, PLÁCIDO!!!

miércoles 18 de enero de 2012

Desde el sofá de casa: el vídeo del "Faust" de Jonas Kaufmann en el MET


“Ainsi que la brise légère,soulève en épais tourbillons...”

En el momento en que estoy escribiendo estas líneas, no deja de dar vueltas en mí cabeza, y nunca mejor dicho, la música que acompaña a ese texto.

Desde finales de noviembre Faust se ha colado en mí casa de forma insistente.

Por un motivo o por otro siempre ha sido una ópera con la que no he acabado de congeniar: tiene arias, dúos y escenas corales realmente preciosas, pero quizás influenciada por un muy mal recuerdo de esta ópera, la única vez que la he visto representada, hizo que quedara arrinconada en una estantería, y salvo incursiones muy concretas, quizás no he sabido valorarla como se merece.

Es la cuarta vez, en tres meses que la escucho. Grácias a Dios por muy buenos intérpretes que afortunadamente han hecho que olvidara por completo cuando me he enfrentado a ella, la mala experiencia que tuve con esta ópera.

En esta ocasión, y para mí, uno de los acontecimientos de la presente temporada del MET, ha sido precisamente este “Faust” protagonizado por el triplete Jonas Kaufmann – Marina Poplavskaya – René Pape.
Algunos aficionados más afortunados que yo tuvieron la gran suerte de gozarla en pantalla gigante y en el cine.
Desgraciadamente yo no pude, pero casi un mes y medio después, he podido por fin ponerle imagen.



La producción del Sr. DES MACNUFF, muy discutida por la mayoría, no me gustó, pero tampoco me molestó, y eso ya es mucho. Incongruencias, las que queramos. Estupideces, la obra está llena de ellas, pero aún así, no hubo ningún trozo que lograra distraer mí atención (quizás sí algún breve instante, pero nada serio que truncara la comunión entre los cantantes y el oyente).

Sin embargo, y a pesar de los muchos peros que se le pueda poner, el impacto visual y dramático de algunas escenas es gratamente impresionante. Al menos, a mi me lo pareció. La lástima de todo ello es que haya tenido que esperar al cuarto acto para que el director de escena me sensibilice con algunos toques de drama realmente sobrecogedores. Y me gustaría destacar dos, principalmente:

El primero, en el cuarto acto, al final cuando Margarita se pone de parto en la iglesia y se oye el llanto de su bebé. Lo coge de forma amorosa, y lo acalla ahogándolo en la pila (fuente, en la obra) de la iglesia. Me gustaría precisamente destacar el trabajo que realiza la soprano Marina Poplavskaya en los dos actos finales de la ópera como actriz.
Y subrayo, como actriz, ya que como cantante opinaré más tarde.
Poplavskaya está más que creíble en su papel de Margarita, y sobre todo, permitidme que haga hincapié, en estos dos últimos actos.

Volviendo a la escena comentada, el director de escena logra recrear con unos cuantos bancos una iglesia y la escena final que convierte a Margarita en la asesina de su propio hijo es conmovedora a pesar de ser de una sencillez extrema. La cara de Marina Poplavskaya anuncia ya lo que será su interpretación artística durante el quinto acto.

Y es en este quinto acto, valga la redundancia, donde el director de escena nos deja otro detallazo de lujo: se está ejecutando ya el terceto final. Faust se aproxima a Margarita que, arrodillada, invoca a los ángeles y a Dios en pro de su salvación.
Creemos que casi está convencida – y rendida de nuevo- ante las amorosas palabras de Faust, y que de nuevo está decidida a marchar con él, pero cuando escucha el “Alerte, alerte” y reconoce en ella la voz del diablo, ella da el giro definitivo hacia la salvación. Y se aferra a ella.
Ya puede suplicarle Faust, ella se encomienda a Dios y su fe es más fuerte que su debilidad carnal como mujer.
Hay un momento en que Faust con su “Viens” se aproxima e intenta tocarla para llevársela, pero ella con un gesto de clara voluntad liberatoria de la tentación a la que está sometiéndola su amante, se aparta, y se apoya, con algo que debería ser un crescendo (lástima que la voz de Poplavskaya no lo marca lo suficientemente bien) encomendándose sin cesar a los ángeles del cielo.
Hay perdón para ella. Hay perdón para Margarita porque su fe y su creencia es pura. Ha sido una víctima de su debilidad, de su condición humana. Ha sido una víctima de la seducción de un joven, atractivo y apasionado amante, pero su alma es buena.

Por su fuerza, estas fueron las dos escenas que me impactaron más.

Podría destacar también el dúo de amor entre los protagonistas, o la muerte de Valentín, en una perfecta toma televisiva visualmente genial que hace que creas que, cuando Faust asesina sin piedad a Valentín después de batirse con él en duelo, quien realmente está manejando la espada de Faust no es el joven, sino Mefistófeles, puesto que con su brazo realiza exactamente los mismos movimientos que Faust.

Como decía, que para ello tengas que esperar al final de la obra es penoso, pero es así.
Sólo me gustaría saber una cosa: qué necesidad hay de hacer subir cuatro o cinco veces a Faust y Mefistofeles las escaleras de caracol mientras Margarita canta, o por qué Faust se pasa toda la obra persiguiendo como un loco a Margarita, sea en la escena que sea, en el escenario, en las escaleras. Siempre detrás. Llega un punto que se hace pesado, y más cuando ya ha tenido su gracia en la escena del baile que me parece bien montada.

Respecto al vestuario, me centraré en el de los tres protagonistas principales: por lo que se refiere a Margarita, me gustó, puesto que sabe retratar muy bien el la evolución del personaje. El vestido blanco y vaporoso de los primeros tres actos, con la melena suelta pintan a una sensible y sencilla chica que todos adoran precisamente por su dulzura y bondad. Éste da paso a una ropa mucho más austera, seria, un pelo más descuidado hasta que la vemos con una sencilla bata y el pelo cortado.
Incluso los gestos que le marcan desde dirección de escena cuando se aleja asustada ante las aproximaciones de Faust rebelan en ella el carácter de una chiquilla.



En cuanto al vestuario masculino, el mismo para Faust y Mefistofeles, qué podría decir… me gustó mucho. Ciertamente me costaría de escoger uno de ellos, pero me quedaría sin duda con el de Kaufmann con esmoquin negro, chaleco gris y flor blanca en el hojal.


Vista pues la parte escenográfica, pasemos a la musical que estuvo llena de desequilibrios, empezando por una orquesta desigual a la que le costaba crear el ambiente adecuado.
La dirección de orquesta a cargo de YANNICK NÉZET-SÉGUIN no acaba de encontrar la onda, sobretodo en el tercer acto, pero me gustó como enfocó el dueto de amor, lento, sí, pero para mí consigue el efecto deseado.



MARINA POPLAVSKAYA, Margarita, ya he dicho que la prefiero como actriz a cantante.
Es una soprano bastante desigual, y para ello me baso en las dos grabaciones que he escuchado de esta versión. La del día del estreno 29/11/2011 no llegó ni a la “M” de Margarita, me pareció realmente fuera de lugar con notas muy estridentes y poco fuelle en el terceto final.
Sin embargo, en la función del día 10/12/2011, retransmitida por radio, y en los cines, estuvo más acertada.
Destacaría tres momentos: la balada de “Le roi de Thulé”, que se mueve en un registro central, su “Il ne revient pas” del cuarto acto, y también el dueto de amor, que aunque alguna que otra estridencia hubo, lo sorteó con bastante fortuna y con bastante buena expresión. Ayuda mucho también en este caso, el soporte visual.

En mi opinión, en la conocida aria de las joyas, fue una de sus peores aportaciones. Un momento que me pareció vacío de matices, de sensibilidad, de intención.
No hizo gala de un gran volumen en el terceto final de la obra, se le hizo bastante cuesta arriba aminorando el efecto de crescendo y crescendo para este sensacional momento.


Un poco lo mismo ocurre con el Faust de JONAS KAUFMANN, que tiene momentos geniales e incluso de descarada insolencia a la hora de afrontar el agudo del “Je t´aime” del segundo acto: redondo, potente y encima apianado.
A nivel escénico, está creíble. Incluso de viejo Faust, aunque la caracterización del personaje es ínfima, ya que debajo de esta peluca blanca y bigote, su piel tersa delata su juventud.
Creo que supo marcar bien, vocalmente el carácter del doctor viejo con el del joven, pues antes de su transformación la voz suena más grave, más pesada, más arrastrada. En el momento en que se nos presenta joven, la voz me suena más ligera, más clara y brillante.
A nivel escénico Kaufmann es un cantante creíble, pero su visión del personaje es a mí parecer, la de un personaje torturado, más introvertido que otros Faust que he escuchado. Casi nunca se adivina una sonrisa en su boca. Sí, ha conseguido la juventud, pero su gesto demuestra que le falta algo.
Este Faust de Kaufmann, escénicamente hablando, me gusta porque me recuerda a su genial Werther parisino.
Uno de los mejores momentos vocales de su Faust, es para mi sin lugar a dudas, el dueto de amor: empieza lento, con una voz suave, regulándola, envolviendo a Margarita con sus palabras seductoras y ella, cae. Claro que cae…
Pero él se da cuenta de que le va a hacer daño, lo sabe, aún sin cantárnoslo, lo sabe. Y eso le duele, pero, hace de tripas corazón y aprovecha el momento que le ha dado el diablo. Faust seduce a Margarita, pero no como otros Faust más alegres, más desenfadados, más egoístas.
La escena final, su “Marguerite” abruma a la muchacha, pero de una forma conmovedora. El seductor, seducido por la juventud de Margarita, se encamina hacia su primera noche de amor con ella.
Me gustó vocalmente en la escena de la muerte de Valentín, pero sin embargo, su “Salut demere...” creo que un cantante como Kaufmann hubiera podido abordarla de una manera muy diferente.
Deja grandes detalles y matices en su fraseo, pero por primera vez, escuchando a Kaufmann me sucedió algo: fue precisamente en esta aria en la que pasé apuro. Por primera vez sufrí con una interpretación suya hasta el límite de creer que en cualquier momento se lo podía romper la voz en su ataque “Salut, salut demere chaste e pure… où s´edevine la presence….”.
Justo aquí, en este instante. No le salió como él quería pero resolvió.
De los personajes franceses que le he escuchado, es su “Faust” el que me ha gustado menos. Y es que su “Werther” lo tengo en un pedestal muy alto.

Y ahora que ya he hablado de los dos protagonistas principales, solo comentar que entre ellos no había quizás la química suficiente para dar veracidad al flechazo del cual, ambos, acaban de ser víctimas.



Seguro, eficiente, voz timbradísima y presencia escénica adecuada. Me estoy refiriendo claro está al Mefistofeles de RENÉ PAPE.
Sobran las alabanzas, no en vano fue quizás el intérprete más aplaudido de la representación. Y realmente merecido.
Buen contraste en sus intervenciones con Kaufmann, así como en sus escenas individuales y corales.
Además, Pape, es un intérprete con un talante artístico y expresivo a destacar. La cámara televisiva lo sabe, y no deja escapar detalle.

En conclusión un “Faust” diferente pero recomendable que hay que ver.

viernes 13 de enero de 2012

El dios Neptuno vive ahora en Nueva York

Cuenta la mitólogía romana, que Neptuno, hijo de los dioses Saturno y Ops, y hermano de Júpiter y Plutón, gobernaba todas las aguas y los mares cabalgando entre las olas con caballos blancos y debía ser obedecido por todos los habitantes del agua.

Neptuno eligió el mar como morada y son su poderoso tridente agitaba las olas, hacía brotar fuentes y manantiales y encauzaba su ira provocando los temibles seismos o terremotos. El dios de los mares era un muy peligroso e inestable elemento, con sus emociones podía provocar desde terribles tormentas y tempestades hasta olas tranquilas y pacíficas, por lo que nunca nadie intentaba provocarlo sin un importante motivo.

Neptuno, aparte de sus caballos y de ser conocido bajo la forma de un caballo, tuvo siempre a su lado a los delfines como cabalgaduras y compañeros.
Era el dios que sostenía el planeta en el que vivimos, porque el océano rodeaba la Tierra y él desde los mares, soportaba el peso de la tierra firme. Además, Neptuno había dado forma a las costas, había arrancado trozos de montañas para formar los acantilados o había pasado la mano por el litoral para dejar suaves playas y abrigadas bahías en las que los barcos encontraban refugio. Por eso, aparte de tener a su lado sirenas traidoras, a las nereidas inigualables, a las oceánides hermosas y a los tritones poderosos, Neptuno era señor de las nifas, ondinas y náyades de los lagos, de los ríos, de las fuentes, todas ellas eran parte de su corte y a él le debían pleitesía y obediencia por ser parte del mundo acuático.



Aunque no fue un amante ni tan afamado ni tan divertido como su hermano Júpiter (Zeus en la mitología griega), Neptuno tuvo su línea de amoríos apasionados y pasajeros.
 
Su esposa principal fue Anfítrite, una Nereida que le dio como hijos a los tritones, monstruos marinos con rostros humanos barbados y colas como las de los delfines. Los cabellos son algas, tienen agallas tras las orejas y manos que parecen caracoles.

Y precisamente a este dios Neptuno es el personaje que estos días está interpretando el tenor Plácido Domingo en el Metropolitan de Neuva York en la ópera "The Enchanted Island" (La isla encantada) que será retransmitida por Catalunya Música el próximo sábado , 21 de enero coincidiendo con el 71 cumpleaños de nuestro universal tenor, así como transmitida a diversos cines de la cadena Yelmo.

Aquí dejo unas cuantas fotos de Plácido caracterizado como Neptuno:















domingo 1 de enero de 2012

¡Feliz Año 2012!

Mis mejores deseos para todos para este año 2012.

Y como todos los amantes de la música nos levantamos el primero de año acompañados por los valses que nos llegan desde la Musikverein de Viena, qué mejor manera de empezar el año que con un vals, ¿verdad?



En esta ocasión dirige Plácido Domingo el vals "Oro y Plata" desdel Covent Garden de Londres.


viernes 30 de diciembre de 2011

Una "Tosca" de alto voltaje

Me permitiréis que esta entrada la haya escrito en mi lengua materna, cosa que no acostumbro a hacer, pero en las circunstancias en que está escrita, no podia hacerlo de otra manera. Para aquellos que no entiendan el catalán les dejo la traducción debajo.



Eren moltes les ganes que tenia de veure aquesta ”Tosca”.

Aquesta òpera, “Tosca”, ha estat, i és, sense cap mena de dubte una de les meves òperes preferides, una d´aquelles que, si hipotèticament hagués d´endur-me a una illa deserta, ocuparia, junt amb l´”Otello” un lloc ben destacat.

Per la seva inspirada música, però també per l´argument, així com pel seu fantàstic llibret, que no precisa – al meu gust- cap retallada, “Tosca” s´erigeix en una de les òperes cabdals i més estimades de tota la història de la composició operística arreu del món.

La “Tosca” no cansa mai, sempre ve de gust, i si com en aquest cas, tenim la gran sort de comptar amb uns excel.lents intèrprets, fa que per vegades que l´haguem vist i escoltat, susciti en nosaltres el suficient interès com per endinsar-nos una altra vegada a la Roma del 1800 de mans del Cavaradossi, la Tosca i el terrorífic Scarpia.

Que afortunada i privilegiada em sento de poder gaudir d´aquesta música que estimo tant, i ara (cinc anys enrere no era de la mateixa opinió) lluny de pensar que l´òpera es mor, m´alegra veure que van sorgint intèrprets que, gràcies a Déu, no m´han donat la raó perquè les seves interpretacions són genials. I això per mi, és un gran motiu d´alegria.

I el que m´és m´entusiasma és ser capaç de trobar en aquestes noves interpretacions allò que sempre he defensat i he trobat en altres execucions, perquè així sempre m´ho han donat els cantants que més admiro: cant unit a la interpretació, capacitat de domini de les palaures junt amb l´expressió i veracitat dalt d´un escenari.

En una etapa operística on tot, menys les veus, semblen tenir més protagonisme (donem-ne les gràcies a la tirania dels directors d´escena) és sorprenent trobar intèrprets que són capaços – tal i com sempre havia estat amb cantants de generacions anteriors- de posar-te “dins de l´òpera” on tot gira, afortunadament, entorn a la música.
I això, avui en dia, només es pot aconseguir tenint un gran repart, però també a un director d´orquesta amb cara i ulls que sigui capaç de fer entendre als seus cantants allò que el public espera (o hauria d´esperar) quan s´enfronten a una òpera com la “Tosca”.

Aquesta “Tosca” té tots els ets i uts per ser cridada a convertir-se en un dels “hits” més importants, operísticament parlant, de l´any 2011.
I com no podia ser d´altra manera, com ve succeïnt desde fa uns anys, si vols veure una bona òpera t´has de desplaçar a Londres, al Covent Garden, teatre en el qual es va representar aquesta “Tosca” amb un triplet – potser hauria de dir quartet” molt cotitzat actualment: Gheorghiu- Kaufmann-Terfel, tots tres sota la direcció de l´Antonio Pappano, que no hi espatlla res, ans al contrari.

PAPPANO és una peça fonamental per aconseguir que aquesta “Tosca” sigui del tot ben rodona.
Sempre m´ha agradat perquè copsa a la perfecció l´esperit puccinià. La seva orquestra creix en volum quan ho ha de fer, i decreix i es suavitza quan així li reclama Puccini.
Puccini troba en la batuta de Pappano allò que ell hauria volgut, aliat perfecte.
El seu tractament del “tempo” és absolutament genial, sobretot en l´interrogatori en que Scarpia sotmet a Cavaradossi. Aquell canvi de “tempo” com si ambdós estessin parlant més amb to de sorna que no pas de serietat és absolutament extraordinari i Pappano sempre acompanya a l´intèrpret, deixa que aquest sigui el protagonista i fa gala expressa de que el protagonista és el cantant i no ell.

Només si hagués de posar un “però” en aquesta funció seria l´escenografia del tercer acte (de Jonathan Kent) que és força austera i amb una gran mancança d´elements corpòris que ens indiquin que estan a la presó del Castel Sant´Angelo. Però és l´únic “però”, ja que en els demés actes la posta en escena és correcte.
Per una banda, per mi, el millor decorat correspondria al segon acte, on trobo – més o menys, la idea d´una “Tosca” més convecional - i, per un altre costat, en el primer acte, sense ser una església tradicional, ens situa dins d´un recinte que vol assemblar-s´hi.

No era la primera vegada que escoltava la “Tosca” a cap dels tres intèrprets principals, però mai els hi havia sentit junts en una mateixa funció, on els tres en van sortir victoriosos i amb un munt d´aplaudiments individuals.

És una d´aquelles representacions on tot funciona, i a més tots tres estàn creïbles en els seus respectius personatges: dos amants joves que fan patxoca, i un Scarpia àvid de luxúria, brut, i que no perd la compostura fins quasi bé al ben mig del segon acte quan comença a grapejar a la Tosca.
I a més, la química entre els intèrprets és més que notoria: sigui Gheorghiu-Kaufmann; o Gheorghiu-Terfel o Kaufmann-Terfel. I això encara ajuda més a fer veraç la història i a arrodonir una millor interpretació escènica.


Fantàsica – al meu gust- l´ANGELA GHEORGHIU una de les veus de soprano que més estimo: per color de veu i pel seu timbre inconfundible i per la seva manera d´expressar.
La “Tosca” de l´Angela amb el Kaufmann, és diferenta de la “Tosca” que va fer amb el Roberto Alagna.
Mentres que en la segona té moments d´histerisme, en aquesta darrera del Covent Garden trobo que ha rodat molt bé el seu personatge, que està a cavall entre una Tosca més noble i inclús més juvenil que en la gravació d´EMI.
La seva línea de cant m´enamora i la seva credibilitat escènica és realment sensacional. Ella diu que la “Tosca” li encanta perquè s´interpreta a sí mateixa: potser si, i ella ho deu saber millor que ningú.

Gràcies a Déu, no cau en l´error – com moltes han fet- de mostrar una gelosia malaltissa.
Sí, la seva Tosca és “molta Tosca”, però un xic més serena interpretativament parlant i només cal veure l´escena en que l´Scarpia escriu el salvaconducte: ella agafa el llaç vermell del qual Scarpia s´ha apoderat al primer acte, i enmig d´una inmensa serenitat, veu el ganivet, i en aquell moment decideix matar-lo.
Sense soroll, sense crits, sense exageració... És la culminació d´una escena de tensió que l´allibera, que creu que la fa més forta del que es pensa ser, però en el fons, continua sent una ingènua.

La Tosca de la Gheorghiu juga amb el Cavaradossi amb gestos, amb mirades molt còmplices. És en el fons una nena que no ha madurat i insegura de si mateixa (sino no tindria tants gelos). Per això en veure que el Mario li segueix la corrent, li plau i s´infla, i intenta fer-li veure que és més forta que ell –perquè en el fons creu que és així-, i que la que porta el pes de la relació és ella, quan en realitat el Cavaradossi sempre deixa fer.

Què dir del seu “Vissi d´arte”, per mi excepcional com excepcional són les frases que ens regala en el duet del primer acte. És un gran personatge i ella ho sap i l´explota.



Era la quarta versió que sentia del Cavaradossi en la veu del JONAS KAUFMANN. Per ser sincera les primeres que li vaig escoltar no em van agradar gens (Metropolitan i Munich), però va ser gràcies al DVD amb Emilie Maggie que em va començar a convèncer el seu Mario.
La seva interpretació m´agrada malgrat que sempre he dit que li manca per aquest personatge (i pels personatges italians, en general) el punt de dolçor del meu Mario per excel.lència, clar està que aquest tenor és el Plácido Domingo.

El Jonas dibuixa un altre tipus de personatge sense caure en el tòpic d´imitar a altres grans Marios del passat. La seva imatge de galan jove és idònea en el primer acte quan segueix el joc a la Tosca.
Però ell no deixa de ser mai un home compromès que sap amagar perfectament – davant d´ella – tota mena de preocupacions, evidentment en el primer acte quan amaga a Angelotti, però també especialment en el darrer quan, mentre la Tosca li explica que ja ha agafat or i joies, i que tenen un carruatge a punt per fugir de Roma.

En aquest moment veiem de debò a Cavaradossi, que es queda encantat mirant-la amb mig somriure als llavis i movent el cap subtilment en un moviment de clara negació: sap que per ell no hi haurà un demà, però no li trenca la il.lusió a la Tosca per no esberar-la i deixa fer una vegada més.
La desesperació final, quan amanillat de nou s´apropa efusivament a la Tosca cercant el darrer petó delata per primera vegada , envers la Tosca, la seva por, en una acció que ella no acaba d´entendre. Per què aquella desesperació si l´afusellament és de broma?

El Jonas ens regala moments molt bons en aquesta gravació, però un dels millors és en el tercer acte quan canta “Liberi”. No sabria definir ben bé aquest moment amb paraules (és un “Liberi” de resignació, d´incredulitat) i tampoc sóc capaç de reproduir-ho – cantan-t´ho jo- donat que tinc l´orella entrenada a un altre manera de dir aquest “Liberi”, però són aquests petits detalls el que fa grans a aquests intèrprets i que ens enriqueixen com a oients.

Vocalmentment parlant, m´esperava més en el seu “Vitoria, Vitoria”, potser un xic més de brillantor en la veu, en canvi, fent balanç de tots els “E lucevan le stelle” que li he sentit, probablement el del Covent Garden hagi estat el millor.
Frases allargades, fiato més que suficient i amb una clara diferenciació entre les dues estrofes de l´ària: primer rememorant els seus encontres amb la Tosca, les seves abraçades i els seus petons, i d´altra banda la desesperació de l´home que veu desmoronar-se tot el que l´envolta i fa un darrer intent per aferrar-se a la vida, que mai ha estimat tant fins que és conscient que l´ha perdut.
Sí, l´ha perdut ja des del primer acte quan amaga a Angelotti i també des del moment en que ha entrat detingut, en el segon acte, pels esbirros de l´Scarpia.




A l´igual que deia quan parlava de l´Angela, el Jonas és també un intèrpret creïble i que fa veraç l´acció, a més està en plena forma física: puja i baixa les escales com un fuet i a sobre corrent, i cantant per si fos poc.
I una altra vegada destacar la immensa complicitat que hi ha entre ells dos, que és d´agraïr.

Sobre el tema que sempre surt quan es parla de les interpretacions del Jonas: que si engola, que si no engola... amb això no m´hi poso donat que en aquest tema no puc discutir, doncs desconec la tècnica el cant. El que sí que puc dir és que a mi m´encanta aquests canvis de color que fa la seva veu i que el fa per mi, un artista especial.



El que guanya en aquesta grabació, respecte a l´audio que ja vaig escoltar en el seu moment, és sens dubte l´Scarpia del BRYN TERFEL.
El Terfel no té la veu tant maca com el Ruggero Raimondi,  o no li trobo la noblesa d´un un Cornel MacNeil, però proposa un gran Scarpia.

Terrorífic, fastigosament desagradable, luxoriós i malvat. És un voltor a la caça de la seva presa, i a més a més, la seva figura – gegantesca- li proporciona tota la credibilitat al seu personatge.
I sí, potser em convenç més com a actor que vocalment parlant.

Recordo que quan la vaig escoltar no em va acabar de fer el pes la seva veu, per mi li faltava més rotonditat i potser més volum. La seva veu m´arribaba a través de la ràdio més esclarissada i xocava de ple amb els meus Scarpies de referència. Malgrat això, en visió m´ha encantat i de fet, quan està ell en escena, acapara tota l´atenció.
I no és per menys, l´Scarpia sens dubte és un paper bombó pel baríton, i un dels malvats més estimats pel públic.

El que em fa més feliç d´aquesta “Tosca” és el fet de que hi he trobat un foc nou i que ha conseguit entusiasmar-me una altra vegada sense haver de recórrer a les “velles glòries”, ja que de les darreres Tosques vistes i escoltades millor ni parlar-ne.
De fet, una grabació altíssimament recomanable, vocal i escènicament que vaig tenir la gran sort de poder gaudir gràcies a la generositat de l´autor del Blog “In Fernem Land”, al que li estic enormement agraïda.

********************
Traducción:

Eran muchas las ganas que tenía de ver esta "Tosca".



Esta ópera, "Tosca", ha sido, y es, sin lugar a dudas una de mis óperas favoritas, una de aquellas que, si hipotéticamente tuviera que llevarme a una isla desierta, ocuparía, junto con el "Otello" un lugar bien destacado.
Por su inspirada música, pero también por el argumento, así como por su fantástico libreto, que no precisa - a mi gusto- ningún recorte, "Tosca" se erige en una de las óperas caudales y más queridas de toda la historia de la composición operística en todo el mundo.
"Tosca" no cansa nunca, siempre apetece, y si como en este caso, tenemos la gran suerte de contar con unos excelentes intérpretes, hace que por veces que lo hayamos visto y oído, suscite en nosotros el suficiente
interés como para adentrarnos de nuevo en la Roma de 1800 de manos de Cavaradossi, de Tosca y del terrorífico Scarpia.
Que afortunada y privilegiada me siento de poder disfrutar de esta música que amo tanto, y ahora (cinco años atrás no era de la misma opinión) lejos de pensar que la ópera se muere, me alegra ver que van surgiendo intérpretes que, gracias a Dios, no me han dado la razón porque sus interpretaciones son geniales.
Y eso para mí, es un gran motivo de alegría.
Y lo que me me entusiasma es ser capaz de encontrar en estas nuevas interpretaciones lo que siempre he defendido y he encontrado en otras ejecuciones, porque así siempre me han dado los cantantes que más admiro: canto unido a la interpretación,
capacidad de dominio de las palabras junto con la expresión y veracidad en un escenario.
En una etapa operística en que todo, menos las voces, parecen tener más protagonismo (demos las gracias a la tiranía de los directores de escena) es sorprendente encontrar intérpretes que son capaces - tal y como siempre había estado con cantantes de generaciones anteriores-
de ponerte "dentro de la ópera" donde todo gira, afortunadamente, en torno a la música.Y eso, hoy en día, sólo se puede conseguir teniendo un gran reparto, pero también a un director de orquesta con cara y ojos que sea capaz de hacer entender a sus cantantes lo que el público espera (o debería esperar) cuando se enfrentan a una ópera como la "Tosca".
Esta "Tosca" tiene todos los elementos para convertirse en uno de los "hits" más importantes, operísticamente hablando, del año 2011.Y como no podía ser de otra manera, como viene sucediendo desde hace unos años, si quieres ver una buena ópera tienes que desplazarte en Londres, al Covent Garden, teatro en el que se representó esta "Tosca" con un triplete - tal vez debería decir cuarteto "muy cotizado actualmente: Gheorghiu-Kaufmann-Terfel, los tres bajo la dirección de Antonio Pappano, que no estropea nada, al contrario.
PAPPANO es una pieza fundamental para conseguir que esta "Tosca" sea del todo bien redonda.Siempre me ha gustado porque capta a la perfección el espíritu pucciniano. Su orquesta crece en volumen cuando debe hacerlo, y decrece y se suaviza cuando así le reclama Puccini.Puccini encuentra en la batuta de Pappano lo que él hubiera querido, un aliado perfecto.Su tratamiento del "tempo" es absolutamente genial, sobre todo en el interrogatorio al que Scarpia somete a Cavaradossi. Aquel cambio de "tempo" como si ambos estuvieran hablando más con tono de sorna que de seriedad es absolutamente extraordinario y Pappano siempre acompaña al intérprete, deja que éste sea el protagonista y hace gala expresa de que el protagonista es el cantante y no él.
Sólo si tuviera que poner un "pero" en esta función sería la escenografía del tercer acto (de Jonathan Kent) que es bastante austera y con una gran carencia de elementos corpóreos que nos indiquen que están en la cárcel del Castel Sant'Angelo .
Pero es el único "pero", ya que en los demás actos la puesta en escena es correcta.Por un lado, para mí, el mejor decorado correspondería al segundo acto, donde encuentro - más o menos, la idea de una "Tosca" más convecional - y, por otro lado, en el primer acto, sin ser una iglesia tradicional , nos sitúa dentro de un recinto que quiere parecerse.
No era la primera vez que escuchaba la "Tosca" a los tres intérpretes principales, pero nunca los había escuchado juntos en una misma función, donde los tres salieron victoriosos y con un montón de aplausos individuales.
Es una de esas representaciones donde todo funciona, y además los tres están creíbles en sus respectivos personajes: dos amantes jóvenes y guapos, y un Scarpia ávido de lujuria, sucio, y que no pierde la compostura hasta casi en medio
del segundo acto cuando empieza a manosear a  Tosca.Y además, la química entre los intérpretes es más que notoria: sea Gheorghiu-Kaufmann, o Gheorghiu-Terfel o Kaufmann-Terfel. Y eso todavía ayuda más a hacer veraz la historia y redondear una mejor interpretación escénica.
Fantàsica - a mi gusto- ANGELA GHEORGHIU una de las voces de soprano que más amo: por color de voz y por su timbre inconfundible y por su manera de expresar.La "Tosca" de Angela con Kaufmann, es distinta de la "Tosca" que hizo con el Roberto Alagna.Mientras que en la segunda tiene momentos de histerismo, en esta última del Covent Garden creo que ha rodado muy bien su personaje, que está a caballo entre una Tosca más noble e incluso más juvenil que en la grabación de EMI.Su línea de canto me enamora y su credibilidad escénica es realmente sensacional. Ella dice que  "Tosca" le encanta porque se interpreta a sí misma: tal vez si, y ella lo debe saber mejor que nadie.
Gracias a Dios, no cae en el error - como muchas han hecho-de mostrar una celosía enfermiza.Sí, su Tosca es "mucha Tosca", pero un poco más serena interpretativamente hablando y sólo hay que ver la escena en que Scarpia escribe el salvoconducto: ella coge el lazo rojo del que Scarpia se ha apoderado en el primer acto, y en medio de una inmensa serenidad, ve el cuchillo, y en ese momento decide matarlo.Sin ruido, sin gritos, sin exageración ... Es la culminación de una escena de tensión que la libera, que cree que la hace más fuerte de lo que se piensa ser, pero en el fondo, sigue siendo una ingenua.
La Tosca de la Gheorghiu juega con el Cavaradossi con gestos, con miradas muy cómplices. Es en el fondo una niña que no ha madurado e insegura de sí misma (sino no tendría tantos celos). Por eso al ver que Mario le sigue la corriente, la hace feliz, e intenta hacerle ver que es más fuerte que él -porque en el fondo cree que es así-, y que la que lleva el peso de la
relación es ella, cuando en realidad es Cavaradossi , que siempre deja hacer.
Qué decir de su "Vissi de arte", para mí excepcional como excepcional son las frases que nos regala en el dúo del primer acto.
Es un gran personaje y ella lo sabe y lo explota.
Era la cuarta versión que sentía de Cavaradossi en la voz del JONAS KAUFMANN.
Para ser sincera las primeras que se lo escuché no me gustaron nada (Metropolitan y Munich), pero fue gracias al DVD con Emilie Maggie que me empezó a convencer su Mario.Su interpretación me gusta aunque siempre he dicho que le falta por este personaje (y  para los personajes italianos, en general) el punto de dulzura de mi Mario por excelencia, claro está que este tenor es el Plácido Domingo.
Jonas dibuja otro tipo de personaje sin caer en el tópico de imitar a otros grandes Marios del pasado.
Su imagen de galán joven es idónea en el primer acto cuando sigue el juego a la Tosca.Pero él no deja de ser un hombre comprometido que sabe esconder perfectamente - delante de ella - todo tipo de preocupaciones, evidentemente en el primer acto cuando esconde a Angelotti, pero también especialmente en el último cuando, mientras la Tosca le explica que ya ha cogido oro y joyas, y que tienen un carruaje a punto para huir de Roma.
En este momento vemos al verdadero Cavaradossi, que  queda encantado mirándola con media sonrisa en los labios y moviendo la cabeza sutilmente en un movimiento de clara negación: sabe que para él no habrá un mañana, pero no le rompe la ilusión.
alusión a la Tosca para no alterarla y deja hacer una vez más.La desesperación final, cuando esposado de nuevo se acerca efusivamente la Tosca buscando el último beso delata por primera vez, enverso Tosca, su miedo, en una acción que ella no acaba de entender. ¿Por qué esa desesperación si el fusilamiento es de broma?
Jonas nos regala momentos muy buenos en esta grabación, pero uno de los mejores es en el tercer acto cuando canta "Liberi". No sabría definir muy bien este momento con palabras (es un "Liberi" de resignación, de incredulidad) y tampoco soy capaz de reproducirlo - cantándolo yo- dado que tengo el oido entrenadao a otro modo de
decir este "Liberi", pero son estos pequeños detalles lo que hace grandes a estos intérpretes y que nos enriquecen como oyentes.
Vocalmentmente hablando, me esperaba más en su "Vitoria, Vitoria", quizás un poco más de brillo en la voz, en cambio, haciendo balance de todos los "E lucevan le stelle" que le he oído, probablemente el del Covent Garden
haya sido el mejor.Frases alargadas, fiato más que suficiente y con una clara diferenciación entre las dos estrofas del aria: primero rememorando sus encuentros con la Tosca, sus abrazos y sus besos, y por otro lado la desesperación del hombre que ve desmoronarse a todo lo que le rodea y hace un último intento por aferrarse a la vida, que nunca ha amado tanto hasta que es consciente de que la ha perdido.Sí, la ha perdido ya desde el primer acto cuando esconde a Angelotti y también desde el momento en que ha entrado detenido, en el segundo acto, por los esbirros del Scarpia.
Al igual que decía cuando hablaba de la Angela, Jonas es también un intérprete creíble y que hace veraz la acción, además está en plena forma física: sube y baja las escaleras como un látigo y encima corriendo, y cantando
por si fuera poco.Y otra vez destacar la inmensa complicidad que hay entre ellos dos, que es de agradecer.
Sobre el tema que siempre sale cuando se habla de las interpretaciones de Jonas: que si engola, que si no engola ... con esto no me pongo ya que en este tema no puedo discutir, pues desconozco la técnica el canto.
Lo que sí puedo decir es que a mí me encanta estos cambios de color que hace su voz y que para mí lo hace un artista especial.
Lo que gana en esta grabación, respecto al audio que ya escuché en su momento, es sin duda el Scarpia del BRYN TERFEL.Terfel no tiene la voz tan bonita como el Ruggero Raimondi, o no le encuentro la nobleza de un un Cornel MacNeil, pero propone un gran Scarpia.
Terrorífico, asquerosamente desagradable, lujorioso y malvado.
Es un buitre a la caza de su presa, y además, su figura - gigantesca- le proporciona toda la credibilidad a su personaje.Y sí, tal vez me convence más como actor que vocalmente hablando.
Recuerdo que cuando la escuché no me terminó de convencer su voz, para mí le faltaba más rotundidad y quizás más volumen. Su voz me llegaba a través de la radio más velada y chocaba de lleno con mis Scarpia de referencia.
Sin embargo, en visión me ha encantado y de hecho, cuando está él en escena, acapara toda la atención.Y no es para menos, Scarpia sin duda es un papel bombón por el barítono, y uno de los malvados más queridos por el público.
Lo que me hace más feliz de esta "Tosca" es el hecho de que he encontrado un fuego nuevo y que ha conseguido entusiasmarme de nuevo sin tener que recurrir a las "viejas glorias", ya que de las últimas Toscas
vistas y escuchadas mejor ni hablar.
De hecho, una grabación altísimamente recomendable, vocal y escénicamente que tuve la gran suerte de poder disfrutar gracias a la generosidad del autor del Blog "In Fernerm Land", al que le estoy enormemente agradecida.
 
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