viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad y Próspero Año 2011




Qué mejor manera de emepzar celebrar la Navidad y el Año nuevo que con la voz de este Sr. interpretando este "Villancico Yaucano"...


¡FELIZ NAVIDAD!

domingo, 12 de diciembre de 2010

15 años ya

Hoy, día 12-12-10 hace exactamente quince años que tuve la inmensa suerte de escuchar y ver por primera vez al maestro Plácido Domingo en el concierto que ofreció en el Palau Sant Jordi de Barcelona para ayudar a la reconstrucción del Gran Teatre del Liceu.

Recordar simplemente la fecha en que se hizo reallidad mi sueño y dar las grácias a todos aquellos que han estado a mí lado a lo largo de estos años apoyando mi afición y mí admiración, y sobretodo grácias al Maestro Domingo por brindarme tardes y tardes de ópera, de ilusión y de emociones.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Broche de oro en Sabadell


Con la emoción aún reciente, los ganadores de la X Edición del Concurs Internacional de Cant Jaume Aragall, concluían una semana de intenso trabajo, competición y de nervios, y lo hacían con un concierto en el Teatre Principal, sede en que se ha desarrollado el citado certamen.

Después de seguir íntegramente las pruebas eliminatorias, me quedo con el alto nivel de este año ya desde las semifinales. Realmente el miércoles por la tarde –día de la final- no me hubiera gustado estar en la piel del jurado y tener que inclinarme por un intérpre u otro.

Voces jóvenes, todos con ganas de triunfar, y lo mejor de todo es que los artistas españoles han arrasado – tanto en participación, como en premios- en esta ocasión.




(De izquierda a derecha, Tatiana Trenogina, Anna Tobella, Yannick-Muriel Noah, Carles Daza, Saioa Hernández, In Hui Kim)


 
Es verdad que continúa rondándonos la sombra de la crisis económica, pero ello no ha impedido que los cantantes intenten abrirse en este difícil mundo de la lírica, con ilusión y entusiasmo.

Este era mí cuarto Concurso, desde que se realiza en Sabadell, y para ser sincera, es el año en que he pasado más nervios, quizás por tener la oportunidad de vivirlo enteramente des del primer día en que se abrieron las puertas al público. Y la verdad, una pasa nervios y lo pasa mal cuando ve los esfuerzos que realizan los artistas encima del escenario. Al menos yo. Creo que sin cantar ni ser mí voz la que se sometía a examen, lo pasé más mal que algún que otro cantante, acostumbrados y duchos en el arte de emocionar y comunicar sus sentimientos al público.

La noche empezó con la obertura de “La italiana in Algieri” de Rossini que ejecutó la Orquesta Simfònica del Vallès (OSV) dirigidos por el maestro MIQUEL ORTEGA, el cual supo mantener el carácter rossiniano de la pieza y matizando muy bien los “crescendi” finales de la pieza.


 
Abrió el capítulo dedicado a las voces la soprano canadiense YANNICK-MURIEL NOAH, quien se hizo ni más ni menos que con tres premios: el del público, el de una concierto en Sao Paulo y el de los Amics de l´Òpera de Sabadell, galardón este último, que le brinda la oportunidad de representar una de las óperas que se programen la próxima temporada en nuestra ciudad.
Escogió para esta ocación el aria de Aida “Ritorna vincitor” –que ya cantó en semifinales- ejecutada con mucha intencionalidad y matices en su fraseo. Volumen y agudos bien asentados y seguros, pero sin embargo – apreciación personal- se le quedaba la voz un poco en la nuca y en la garganta, con sones un tanto guturales que no empañaron, sin embargo su interpretación. Se ganó al público también por su simpatía y agradabilidad.

Seguidamente actuó una de los tres galardonados con el premio Sao Paulo, la soprano rumana CRISTINA-ANTOANETA PASAROIU que defendió la delicada aria de Micaëla en la ópera “Carmen” de Bizet “Je dis que rien ne m´epouvante”, haciendo alarde de respiración con unos agudos quizás un poco estrechos pero seguros.

Y de Bizet a Verdi en la voz del ganador del tercer premio “Ex-aequo”, el barítono coreano IN HUI KIM, el único de los ganadores que no pude escuchar en la semifinal del martes, 7 de diciembre. El coreano puso voz al bufón “Rigoletto” al que le faltó quizás un poco más de carácter. Me gustó más el día de la final, con su interpretación del “Nemico della patria” de “Andrea Chenier”, y a juzgar por ella, en aquel día en concreto, pensaba que se alzaría con el primer premio.
“Cortiggiani, vil razza dannata”, es una difícil aria en la que se debe ser un gran fraseador, en intención, en rabia contenida, con emotividad, adjetivos que eché en falta a la versión que propuso. Fue aplaudido, sin embargo, con gran entusiasmo y fervor por parte del público.



Finalmente, concluyó la primera parte con la intervención de la soprano rusa TATIANA TRENOGINA –también tercer premio “Ex-aequo”-con el aria de las joyas de la ópera “Faust” de Gounod, quizás con algún exceso de volumen en algún momento puntual. Esta pieza la interpretó también el día de la final junto a la tan distante –en estilo- “Stridono lassù” del “Pagliacci” de Leoncavallo.

La segunda parte se abrió con la entrega de premios anunciados por una de las organizadores del concurso, Silvia Grasset. Uno a uno fueron desfilando todos los galardonados a los que se agasajó con un diploma acreditativo de su premio.
Por problemas de última hora, el alcalde de Sabadell, el Exclmo. Sr. Bustos no pugo asistir, pero cedió su lugar al regidor de cultura, Sr. Luis Monge que fue el encargo de dirigir al público unas palabras (5 minutos reloj en mano, frente a los 20 que puede estar hablando el Sr. Bustos). Se agradeció la brevedad.
Su discurso fue precedido por las palabras de agradecimiento del hombre que da nombre al Concurso, el tenor Jaume Aragall.

Finalizada la entrega de premios, la OSV continuó con la obertura de “Le nozze di Figaro” de Mozart, para dar paso al ganador de uno de los tres premios Sao Paulo y del segundo premio –también “Ex-aequo” al barítono catalán, CARLES DAZA, presente en todas las temporadas de ópera en Sabadell desde que hiciera su debut profesional en la casa, en 2005, con el personaje de Silvio del “Pagliacci” de Leoncavallo.



En semifinales cantó un muy buen “Di provenza il mar” de “La Traviata” de Verdi y “Ya mis horas felices” de la zarzuela “La del soto del parral” de Soutullo y Vert. Tal era el silencio y la atención del público que llenaba el Teatre Principal, que salí del teatro pensando que se alzaría con el primer premio, y de ello no tenía dudas.

Cambié de opinión del día de la final en la que se puso en el papel del divertido Figaro de “Il barbiere de Siviglia”, que por cierto, ofrecerá en Sabadell para concluir la temporada dels AAOS. Agilidades correctas y dicción como siempre impecable, a la que me faltó, sin embargo, notas un poco más largas y no cortadas tan secamente como hizo al inicio del aria. Le pronostiqué un segundo premio, y no me equivoqué.

Daza, el único intérprete masculino que apostó por el frac, nos brindó el aria de Valentin del “Faust” de Gounod, “Avant de quitter ces lieux” –que cantó en la final- y precisamente fue la misma pieza que afrontó en 2007, en el mismo teatro, cuando se conmemoraron los 25 años del nacimiento de la AAOS.

Mucho mejor -para mí- en la gala de los ganadores que el día de la final, Carles Daza hizo alarde de su fraseo, dicción y saber cantar, características que le han diferenciado de otros intérpretes ya desdel inicio de su carrera artística. Realmente su ejecución fue impoluta y su francés adecuado con una voz bien timbrada.

El tenor coreano que compartió el segundo premio con Daza, HEUNG YONG KIM, interpretó “A la paterna mano” del “Macbeth” de Verdi, con un buen timbre de voz, y con una pasión que daba la sensación de que agotaba el fiato en cada frase y que llegaba cansado. Sin embargo defendió con valentía y seguridad esta corta, pero difícil pieza.

Y tan solo quedaba escuchar las dos ganadoras del primer premio, -“Ex aequo”, también- las cuales ofrecieron dos interpretaciones: la mezzosoprano catalana ANNA TOBELLA PRÍNCEP que ganó además el premio a la cantante catalana más destacada; y por otro lado la soprano madrileña SAIOA HERNÁNDEZ, conocida también por el público sabadellense por su reciente interpretación de la ópera “Rigoletto” el pasado mes de octubre en el Teatre de la Faràndula, y el año pasado con “Il Pirata”.



 
La primera interpretó el “Voi che sapete” de “Le nozze di Figaro” de Mozart la misma que interpretó en semifinales, y “Una voce poco fa” de “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini que ofreció en la final. Hizo demostración de volumen y centros poderosos, así como de una buena dicción y fraseo.


 
La segunda empezó con el “Vissi d´arte” de la pucciniana “Tosca” para seguir con toda la escena d´Imogene “Col sorriso d´innocenza” de “Il Pirata” de Bellini, que ya abordó en semifinales y que junto a “Pour notre amour” de “Guillermo Tell” de Rossini , le valió el pase a la final.
Saioa tiene una voz muy interesante, con un fraseo extraordinario y gran sentido de la musicalidad. Unos recitados introductorios –para mí- excelentemente abordados, con cuerpo, que se imponen a los oídos del público y con la capacidad de irse de las notas altas, a las centrales sin titubear ni un instante (efecto, que a nivel personal, me encanta).

En concluión una X Edición de gran nivel y talento en la que lo mejor de todo ha sido que los tres españoles finalistas han quedado en los más alto del podio. Enhorabuena a todos ellos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Lo que siempre quise y nunca pude ver hasta ahora...

Si algo debo agradacer a la aparición de las nuevas tecnologías es la cantidad de información y archivos a los cuales tenemos acceso.
Si todo esto hubiera existido cuando yo tenía 10 años seguramente hoy no estaría escribiendo este post.

Este blog está dedicado casi íntegramente a la figura de Plácido Domingo, y que él es el artista que tiene en su haber más testimonios sonoros y visuales, de esto nadie tiene dudas. Nadie podrá competir con él en este aspecto, ni en muchos otros.

Pero a pesar de todo esto, siempre han habido unas cuantas obras que he deseado siempre poder escuchar (que lo he hecho) pero a la par, ver, óperas de las cuales estoy segura que circulan por algún sitio grabaciones piratas o han quedado en un cajón de la oficina del teatro de ópera de turno hasta que algún día la hallen y lancen al mercado. Estas obras son, precisamente "Norma", "Romeo y Julieta", "Adriana Lecouvreur" y sin lugar a dudas ´"Werther".



"Werther" una ópera que en principio no es del repertorio que más ha frecuentado Plácido, pero que almenos en las grabaciones de audio que conozco, ofrece "su" personaje, quizás alejado de la propia filosofía romántica del poeta, pero no por ello menos válida. Además me gusta y me cuadra su interpretación con su carácter escénico.

Si hace años, hubieramos tenido acceso a ese maravillos canal que de llama "Youtube" hubiera podido disfrutar de esta maravilla:




Y aunque provenga de un film privado del año 1978 no deja de ser menos interesante. Ojalá alguien rescatara estos fragmentos y la obra entera para que pudiéramos ver la fantástica interpretación del personaje massenetiano en la voz y figura de Domingo.

Las voces españolas de nuevo al poder

Y no es para menos.

Tan solo 3 de los 38 españoles (frente a 20 coreanos) que se presentaron a la X Edición del Concurs Internacional de Canto Jaume Aragall llegaron a la gran final del pasaso día 8 de diciembre, y los tres han obtendo premio: Saioa Hernández y Ana Tobella (1r premio ex-aequo) además la segunda ha sido galardonada con el premio al mejor cantante catalán.

Y hablando de catalanes, el barítono Carles Daza se hizo con un merercido segundo premio, también ex aequo con  Heung Yong Kim, tenor coreano.

Mis más sinceras felicitaciones para todos ellos.

Los intérpretes fueron recibidos ayer por el Alcalde de nuestra ciudad, el Excelentísimo Sr. Bustos en el Saló de Plens del Ayuntamiento de Sabadell.

Esta noche se ofrece en el Teatre Principal de Sabadell la entrega de premios con presencia de los ganadores, que ofrecerán un concierto junto a la OSV (Orquesta Simfònica del Vallès), todos dirigidos por el maestro Miquel Ortega.

Para más información sobre el resto de premios y ganadores, aquí.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Homenaje a la Zarzuela en Sabadell

Tarde de zarzuela ayer en nuestro Teatre de la Faràndula, la segunda de las propuestas de l´Associació d´Amics de l´Òpera de Sabadell para esta temporada.
En esta ocasión, se presentó un concierto de homenaje a este género que tanto quiero ya que con él nació mí amor por la música y por la ópera.

Sin duda decir “Zarzuela” en Sabadell es ya sinónimo de teatro lleno y de éxito total: piezas conocidas, con cantantes asiduos de la casa y un sinfín de melodías populares que van pasando de generación en generación. Lástima que siempre caigan, a la hora de escoger el repertorio, en los mismos tópicos de siempre, o, casi siempre.

Este concierto se ha podido ver dos veces en Sabadell y también podrán disfrutar de él en el Teatre Auditori de Sant Cugat del Vallès el próximo 13 de diciembre a las 19.00h. Para los que lo hayan escuchado y quieran repetir, ya saben; y para los que aún no lo han hecho o se lo están pensando, se lo recomiendo.

No puedo dejar, no obstante, de comentar un poco la frialdad del acontecimiento, y no por parte del público, enloquecido con un enorme griterío de bravos ya desde la primera pieza. Me estoy refiriendo un poco a los cantantes, sobre todo en lo que se refiere al capítulo de las propinas, puesto que a pesar de los repetidos y sonoros aplausos, sólo nos regalaron un bis.

Pero entremos de lleno ya en el concierto.

La Orquestra Simfònica del Vallès y por el Cor dels Amics de l´Òpera de Sabadell, ambos bajo la batuta del maestro DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA, sonaron para mí estupendamente, con gran detalle de matices sobretodo en la ejecución del Intermedio de “Las Bodas de Luis Alonso” de Gerónimo Giménez, que a penas a un par de compases de finalizar, las palmas del público iban ahogando el sonido. Sonó en su justa medida sin caer en el error de anular vocalmente al cantante, como suele ocurrir cuando la orquesta está en el foso. Gran trabajo también realizado por el Coro, siempre bien conjuntado con los intérpretes en todas las intervenciones.



CARLES DAZA fue el encargado de abrir el concierto con la escena primera de “El barberillo de Lavapiés”, junto también con el Coro. No pude evitar pensar que esa “entrada” podía ser un agradable avance de la que pueda hacer en la cavatina de Fígaro de “El barbero de Sevilla” en las representaciones que concluirán la presente temporada de ópera en Sabadell.
Vestido con frac, elegante y con porte escénico, el barítono nos sorprendió con una “vis cómica” que desconocía hasta este momento. Seguro en su fraseo y dicción, y apoyado en unas notas centrales maravillosas, dio vida a ese Lamparilla, barbero de Lavapiés, vedel, comadrón y un sinfín de cosas más que él mismo se atribuye…
Realmente consiguió arrancar los primeros bravos de la tarde y no era para menos.


Siguió la mezzosoprano GEMMA COMA-ALABERT con “La canción de Paloma” de la misma obra. Correcta en su interpretación y también en intención, aunque no acabo de congeniar bien con su voz.

El famoso dueto “Africana, gitana, nacida muy cerca del puente de Triana” de “El dúo de la Africana” del maestro Fernández Caballero, llegó con las voces de la soprano jerezana MARIBEL ORTEGA y el toledano SERGIO ESCOBAR, al que pudimos escuchar recientemente en las pasadas funciones de “Rigoletto”.
Encontré a Maribel un tanto apagada, a pesar de que su Antonia tuvo cierta gracia con el acento andaluz que le corresponde, y respecto al tenor, aún teniendo una voz muy bien timbrada y un volumen considerable, éste siempre le juega una mala pasada porque todo, absolutamente todo lo canta no “forte”, “fortissimo” llegando a hacerse realmente cansado. Una verdadera lástima.

Tiempo de descanso para los intérpretes mientras que la orquesta ejecutó el Intermedido de “El baile de Luis Alonso” de Giménez, quizás no tan popular como su “primo-hermano” “Las bodas de Luis Alonso”.

De nuevo DAZA convertido ahora en Caballero de Gracia. Enfundado en su frac ofreció una buena versión de este vals tan popular que habla de un curioso personaje (que tiene además una calle dedicada en Madrid) que canta sus alabazas y sus virtudes por las calles de Madrid. Vaya, un señor que como dice el texto de la propia pieza “De este silvante la abuela murió”. Y le vino como anillo al dedo en esta pieza, por gesto y por actitud escénica.





Más de “La Gran Vía”, en esta ocasión con el archifamoso tango de la Menegilda en la voz de GEMMA COMA-ALABERT a la que le le faltó un poco de casticismo.

Y no nos marchamos de Madrid, porque a continuación MARIBEL ORTEGA y de nuevo CARLES DAZA se pusieron en la piel del Felipe y la Mari Pepa de “La revoltosa” de Ruperto Chapí.
Adoptando ahora un tono de seriedad y amargura como requiere el personaje (para mí mucho mejor así), Carles Daza hizo alarde de nuevo de sus medios vocales, con unos centros cremosos y exquisitos y con un extraordinario fraseo. A su lado, una Maribel Ortega mejor encuadrada que en su primera intervención y más suelta al lado de Daza, pintó una Mari Pepa más elegante que castiza.

Finalizó la primera parte con la jota de “La dolores” de Tomás Bretón en la voz de SERGIO ESCOBAR, que una vez más, derrochó volumen a diestro y siniestro.



 
Después de 25 minutos de pausa, la Orquestra Simfònica del Vallès arrancó, como he dicho antes, unos sonoros aplausos con el Intermedio de “Las Bodas de Luis Alonso”, que dieron paso a la romanza de “La Tempranica” de Giménez en la voz de MARIBEL ORTEGA con un timbre adecuado para la pieza y con un gran aplomo y seguridad.

“Ay ba, ay ba, ay babilonio, qué mareo” de “La Corte de Faraón” de V. Lleó amenizó un poco la velada en la voz de la mezzo GEMMA COMA-ALABERT, con buen fraseo pero sin demasiada picardía, a pesar de que su interpretación fue buena.

Y de Egipto al Vallespir, con la “Cançó de l´Avi Castellet” de nuevo en la voz de CARLES DAZA. Cómo ha cambiado su línea de canto desde que le escuché por primera vez esta pieza en la representación entera de la zarzuela en el 2007. Voz mucho más bella que entonces, más fácil diría. Fraseo como antaño, sello que lo caracteriza.


 
De nuevo el tenor SERGIO ESCOBAR con su atronadora voz, bien timbrada a pesar de todo, nos ofreció “su” particular interpretación de la preciosa romanza “Bella enamorada” de “El útimo romántico” de Soutullo-Vert.
Esta es mí romanza de zarzuela preferida, pero no cantada así... no se puede cantar “Noche de amor, noche misteriorsa” después de la intervención orquestal, a pleno pulmón como hizo. Enrique es un hombre enamorado que canta a su amada, y no se puede cantar algo tan delicado y romántico –el propio título lo dice “último romántico”- con ese exagerado volumen. No me convence esta versión.

“No corté más que una rosa” de “La del manojo de rosas” de Sorozábal fue una de las mejores aportaciones, a mí gusto, de la jerezana MARIBEL ORTEGA, bien fraseada, con matices, con el volumen justo y adecuado. Perfecta incursión en su “es que sin saber quien eras, cometí la locura, de quererte de veras”.

Y después de esta delicada romanza, la tan cantada “Las hijas de Zebedeo” y sus famosa “Carceleras” en la interpretación de GEMMA COMA-ALABERT, bien en su intervención y con un agudo final seguro.

De nuevo, de viaje, en esta ocasión a Murcia. CARLES DAZA junto con el Cor dels Amics de l´òpera, interpretaron este bello y famoso “Canto a Murcia” de “La Parranda” del maestro Alonso, con una dicción impoluta en la parte final de la romanza y como siempre unos centros poderosos.

Alonso dio paso a Sorozábal con “La Tabernera del puerto” intepretada por SERGIO ESCOBAR, tres cuartos de lo mismo: siempre demasiado fuerte.

Y finalmente se cerró la segunda parte con el precioso –y poco interpretado- concertante de “Los Gavilanes” del maestro de Ajofrín, Jacinto Guerrero, “Ya los tamborileros tocando están”, en la que junto a SERGIO ESCOBAR, el resto de cantantes hizo lo imposible para que se les pudiera escuchar, sobretodo CARLES DAZA que estaba al otro lado del escenario.

Qué bonita es “Los Gavilanes”... Semi-escenificaron un poco la pieza y salió bien: MARIBEL ORTEGA en el papel de Adriana, la madre de Rosaura –interpretada por GEMMA COMA-ALABERT-, SERGIO ESCOBAR encarnando el papel del joven Gustavo, enamorado de Rosaura, y finalmente CARLES DAZA en el papel de Juan, el indiano, que abandona sus lares para hacer fortuna y regresa al cabo de los años queriendo conquistar el amor de la hija de la mujer que en tiempos ha amó, y no es ni más ni menos que Adriana.
Las réplicas del barítono al tenor fueron solventes, seguras, muy metido en el papel, al igual que el resto de los intérpretes. Sugiero unos “Gavilanes” para el año que viene...

Un gran fin de fiesta que dio paso al único Moreno Torroba de la tarde en el capítulo de las “escasas” propinas: sólo una nos ofrecieron, “A San Antonio como es un santo casamentero” o lo que es lo mismo “La Mazurca de las sombrillas” de la “Luisa Fernanda”.

Entrada a todo volumen por parte de SERGIO ESCOBAR (que hacía pareja con MARIBEL ORTEGA y mucho más dosificados GEMMA COMA-ALABERT y CARLES DAZA. Se marcaron incluso cuatro puntos de... no sé qué bailaron, ya que mazurca no era, pero vals tampoco... así es que entre el uno y el otro, una mezcla de no se sabe bien qué.

A pesar de que el público lanzó bravos, los intérpretes no se animaron y se quedaron con esta única propina, fríos los cuatro y el público se quedó helado al ver que no cantaban más a pesar de las incesantes palmas. Para los curiosos, dejo un enlace a la web de TV3 de la representación del viernes por la noche.

Próxima cita “Los cuentos de Hoffmann” en la Faràndula.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Zarzuela en Valencia con Plácido Domingo.

"Valencia... es la tierra de las flores, de la luz y de... la zarzuela"...

Porque este domingo, Plácido Domingo ofrece un concierto dedicado a la zarzuela, junto a la soprano argentina Virgina Tola, ambos dirigidos por el Maestro López Cobos.
Obras de Moreno Torroba, Serrano o Fernaández Caballero, inundarán la sala del Palau de les Arts, lo que significa su regreso a la ciudad del Túria después de su intervención en "Die Walküre" durante el II Festival del Mediterraneo, en junio del año pasado.


domingo, 7 de noviembre de 2010

Es la historia de un amor, como no hay otro igual...

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo sonaría esto en la voz de Plácido Domingo? Yo sí.

Si lo ha cantado en alguna ocasión, lo desconozco, pero de mientras que espero oírserlo, me contentaré con el nuevo trabajo de Roberto Alagna, "Latino" que sale a la venta en Francia el próximo 22 de noviembre y que pinta estupendamente.





Estas son las canciones que contiene:

 1. Piensa en Mi
 2. Quizás Quizás 
 3. Historia de un amor 
 4. La Cumparsita (intro) 
 5. La Cumparsita
6. Dos Cruces
7. Cielito Lindo
8. Bésame Mucho
9. Cumbanchero
10. Ella
11. Por Una Cabeza
12. Siboney  
13. El Dia que me Quieras  
14. Cu tu lu dissi


Qué bien que pinta... Alagna en 14 pistas, 13 de ellas en castellano... una verdadera delicia escuchar el castellano del francés.
Si disfruté con los discos dedicados a Luis Mariano, estoy completamente segura que este me gustará... pero de momento tendremos que esperar bastante para oir el resultado.

Aquí podréis ver algún vídeo de este trabajo.

Qué ganas!!!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Ha fallecido Dalila

Uno a uno nos van dejando todos los grandes.




Ahora ha sido la gran mezzosoprano Shirley Verret, la Dalila preferida de mí hermano, ya que según él, Dalila siempre estará asociada a su voz.

Verret tenía 79 y nos dejó para siempre ayer viernes debido a una descompensación cardíaca,pero siempre permanecerá en nuestros corazones.

Os dejo un trozo de un Sansón que protagonizó en los años 80 junto a Plácido Domingo.Que Sansón se resistía ante una Dalila así... 



Descanse en paz.

sábado, 30 de octubre de 2010

Romanza

No sólo de ópera nos alimentamos aquellos que, como yo, amamos la música y la ópera.

Porque hay voces que nos hacen emocionar canten lo canten, y estoy hablando evidentemente del gran Plácido Domingo.

Sea un bolero, una ranchera, un tango o canción sacra... da igual, su camaleónica voz se adapta a cualquier estilo y su bello timbre e incisivo fraseo consiguen llegarme siempre. Siempre.



He aquí un ejemplo no operístico: uno de los temas de la telenovela "Corazón Salvaje". Se tiene que ser muy insensible para no emocionarte con esta hermosa canción tan bien cantada por esta voz que tanto me apasiona.

"Romanza" es el título y la letra no tiene desperdicio:

Porque la vida me ha robado la ilusión
Y el desengaño ha endurecido el corazón
Quise fingir cuando te vi,
pero ya nada desde entonces volvió a ser igual

Tanta dulzura pudo más que nadie
y en la ternura de tus brazos puedo ser alguien
nada quiero de este mundo si te tengo junto a mi
con un amor así se pierde el miedo a morir

Si por quererme se volvieran contra ti
Tu solo piensa que mi vida ya te di
Y que no habrá ni confiar
No existe nada que nos pueda ya separar
Nos perderemos para siempre
a donde acaba el mar.


martes, 26 de octubre de 2010

Y se confirmó la peor de las notícias...



Jonas Kaufmann, que canceló su recital en el Liceu del pasado día 10 de octubre, no cantará esta temporada en el Liceu.

Así lo expresa el comunicado de prensa publicado en la web del teatro. Se cumplen así lo que nadie quería...

Solo con el deseo de que nos visite pronto en Barcelona, se da por concluído estos días de espera. Pero no hay que ser negativos, a lo mejor, aparece la teporada que viene y con una ópera. Sería estupendo.

Hasta pronto, Jonas.


"Come fulmin scagliato da dio, te colpire il buffone saprà" : "Rigoletto" en Sabadell

La trigésima temporada de ópera en la ciudad de Sabadell quedaba inaugurada el pasado miércoles con la primera función de “Rigoletto” de Verdi, título que venía a completar la trilogía verdiana iniciada con “Il Trovatore” y “La Traviata” en ediciones anteriores, y que dieron un salto con la bizetiana “Carmen” del año pasado.

El teatro de La Faràndula, el domingo por la tarde, presentaba casi un lleno total para un título enormemente popular y querido por el público, y del cual hacía ya bastantes años que no se representaba en nuestra ciudad. De hecho, la última edición se programó en el viejo Teatre Principal, antes de su remodelación, porque el recinto habitual donde se representan las óperas en Sabadell sufrió todo un proceso de reforma que obligó a desplazar la temporada en marcos tan dispares como un polideportivo (Trovatore en Can Balsach) o el citado Principal, que años más tarde también sería completamente reformado.

La de ayer era la tercera representación. Los nervios del estreno ya se habían dejado de lado y los cantantes podían gozar más de la música y de sus personajes.

Evidentemente en una época de crisis como la que estamos viviendo obliga al director de escena, CARLES ORTIZ a ingeniárselas como pueda y sacar del baúl de los recuerdos trajes, atrezzo y decorados. Y una vez más la representación funcionó y a pesar de no presentarnos el “Rigoletto” que a todos nos gustaría ver, adapta la escena con una sobriedad aplastante pero que en ningún momento, pierde para ello, la sensación de estar “viendo” el “Rigoletto”.
Igual ocurre con el vestuario, a falta de presupuesto, los cortesanos cambian capa y espada, por traje y corbata, y la lujosa mansión del Duca, se reduce a un espacio abierto con una escalera en el fondo.

Quizás el único elemento nuevo de la producción fue la pared que separa la calle de la casa de Rigoletto. Sencilla, pero efectiva, sirvió también en el último acto para ambientar a la perfección la oscura calle desde donde Gilda observa al Duca, mientras este se divierte con Maddalena. Sin duda esto no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de la iluminación de NANI VALLS que supo recrear con bastante efecto las diferentes estancias, y con unos relámpagos (que ya vienen siendo algo natural en la Faràndula).

En cuanto a la parte musical, la dirección corrió a cargo de un ELIO ORCIULO para mi totalmente desconocido, ya que, casi siempre y bajo su batuta logra aquello que otros no consiguen y es dominar el volumen de la orquesta. Pero ayer la cosa no fue así, puesto que el metal sonaba atronador, sobretodo en el primer acto, defecto que corrigió en los posteriores, pero sin llegar a lograr un equilibrio.
Cambios de “tempo” bastante marcados y en algunas ocasiones los cantantes iban bastante acelerados (y no eran en momentos de cabalette).
A pesar de sus numerosas indicaciones a la orquesta, Orciuolo llevó las riendas como pudo aunque sin embargo fue uno de los más aplaudidos ya que en Sabadell se recuerda su trabajo, tan bien hecho, en temporadas anteriores.

En cuanto al elenco vocal, el papel del Duca correspondió al tenor toledano SERGIO ESCOBAR dotado con una bonita voz y con un volumen inconmensurable del cual abusa, constantemente, en todos los pasajes, sean duetos, o arias.
Un arma de doble filo para él, puesto que en escenas tan líricas como el “Ella mi fu rapita (…) Parmi veder le lagrime”, sacó todo su vozarrón en un momento (el único) en el que el Duca se humaniza. Nunca sabremos si se ha enamorado o no verdaderamente de Gilda, pero lo cierto es que en este pasaje lo tiene que parecer. Su entrada fue más de un “Esultate” del “Otello” que la de alguien que se enternece por una muchacha.
Solventó “La donna è mobile”, también, y en su línea, abusando de volumen, aunque en aquellas alzadas de la obra y después de cantar con tanto chorro de voz pasó algún apurillo que supo bien disimular, arrancando una ovación.

SAIOA HERNÁNDEZ a la que el año pasado tuvimos la ocasión de conocer con su interpretación de Imogene en “Il pirata” de Bellini, que también inauguró la temporada ofreció una Gilda con carácter.
Su voz, a pesar de que, como demostró en la citada ópera, es fácil para la coloratura, tiene mucho cuerpo, por esto cuando oyes su Gilda inmediatamente no puedes pensar en el personaje aniñado al que todas las sopranos quieren poner voz. No, ella es inocente, pero la firmeza de la voz no nos aporta dulzura al personaje.
Sin embargo, y a pesar de estas apreciaciones meramente personales, su Gilda me gustó, puesto que el timbre de Saioa es hermoso, no titubea en los agudos (a pesar de que en los más extremos sonó, en cierta manera, un poco apurada) pero que supo con su saber estar resolver de maravilla.
Me gustó mucho más en el dueto con Rigoletto que en su “Caro nome” pero donde dejó entrever toda su válua, fue sin duda en el terceto del tercer acto con un volumen más que envidiable y unas notas tímbricamente bien asentadas.

El bufón Rigoletto, aunque en esta producción al principio de todo debería llamarle “Canio-Rigoletto” puesto que sale con traje de payaso y con la cara enharinada de color blanco, cual si Canio se tratara, fue representado por el barítono ISMAEL PONS, que al igual que su colega Saioa Hernández, debutaba el papel.
Para ser justa y sincera, debo decir que en este “Rigoletto” es donde he encontrado al mejor Pons de todo lo que le he escuchado en nuestro teatro. Es un intérprete de solvencia encima del escenario del que, de antemano, ya sabes que te aportará seguridad, a pesar de que nunca he acabado de disfrutar de sus interpretaciones al 100%. No digo que ahora si lo haya hecho, pero lo cierto es que cantó un buen “Rigoletto”.
Sin embargo, en él no se reflejó el personaje que dibuja Verdi: vi más al padre bonachón al que se le cae la baba ante la imagen y pureza de su hija, e incluso también ante su desdicha, pero en ningún momento al padre fuera de sí, al padre furioso y enrabiado, y esto se hizo muy patente en su ejecución del “Cortiggiani, vil razza, dannata” que sin hacerlo mal, no me supo transmitir –y eso es una apreciación personal- todos estos sentimientos que esperas que todo Rigoletto haga manifieste.
En su rostro no había confusión ni desprecio… No había la desesperación propia de un padre al que le acaban de deshonrar la hija.
Vocalmente Ismael Pons cumplió con su personaje. El timbre no es bello, no lo ha sido nunca, pero es suficiente para el personaje. Creo que cuando tenga el personaje más rodado, con su buen saber hacer, ofrecerá Rigolettos vocal y psicológicamente muy superiores. No tengo duda.

JEROBOAM TEJERA cumplió en su doble interpretación de Monterone y de Sparafucile y la exhuberante Maddalena de LAURA VILA aportó un poco de color a la escena y aunque tiene una buena voz, faltaba – a mí gusto- quizás un poco de graves más contundentes acompañados de un poco más de potencia, ya que a veces, sin llegar a ser inaudible, la orquesta atronadora conducida por Orciuolo atenuaba su timbre. Y eso, desgraciadamente, no era culpa suya.

Correctos el resto de reparto, destacando quizás a un JOAN GARCÍA en el papel de Marullo, muy dentro de su personaje.

También mención especial para el coro dirigidos por DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA que dejaron muy buenos detalles en su “a bocca chiusa” del tercer acto.

En fin un “Rigoletto” aceptable.

Y ahora a esperar la gala de la zarzuela prevista para el mes de noviembre.

sábado, 23 de octubre de 2010

Compratela, compratela...




Para los fans de Alagna.

Para sus detractores.

Para los coleccionistas en vertical y también en horizontal.

Para los curiosos.

Para los que se introducen en la ópera.

Para los que ya llevamos más años en el mundillo.

Para los que disfrutan de la música.

Para los que amamos la ópera.

Para los que dicen que ahora no hay buenas voces en la ópera (o que lo hemos dicho en alguna ocasión... que todos hemos tirado la piedra y hemos escondio la mano...)

Para...Todos.





Indudablemente,...muy recomendable la última versión en DVD de "Carmen" de Bizet desde el Metropolitan que acaba de editar la Deustche Grammohon y que cuenta entre sus protagonistas a Roberto Alagna como Don José, a Elina Garanca como Carmen, a Barbara Frittoli como Micaëla y a Teddy Tahu Rhodes como Escamillo.

Si os gustó el Don José de Alagna en el Liceu, como diria el Doctor Dulcamara "Compratela, compratela", para los que queráis oir una muy buena interpretación artístico vocal de la gitana andaluza representada por la bella Elina Garanca... Dulcamara volvería a decir "Compratela, compratela"... Un poco cara, pero os aseguro que vale realmente la pena.





Escenografía multifuncional que no destruye el espíritu de la obra y una maravillosa ilumínación e imagen en alta definición.
Artísticamente veraz al 100%.

Lo demás descubridlo cuando la tengáis en casa, pero os dejo un perqueño bocado:

martes, 19 de octubre de 2010

Taratata… Mon dieu c´est magnifique!

Lo tenía todo.

Casi absolutamente todo para salir del teatro desilusionada una vez más y refunfuñando, de paso.
Tan solo un ingrediente del plato “bieitiano” me motivaba para acudir al Liceu ayer tarde, y era, ni más ni menos, que la dulce voz de Roberto Alagna.



Había leído, había escuchado bastantes y diferentes opiniones acerca de esta “Carmen” que inauguraba el curso en el teatro de las Ramblas. Posturas a favor, otras en contra, y la sombra de su estreno en un ya lejano 1999 dentro del marco del Festival de Peralada (dicho de paso, que fue un escándalo) eran motivos más que suficientes y de considerable peso para acudir con bastante reticencia a esta representación, que de no ser, repito, por la presencia de Alagna, no hubiera ido, haciendo pesar una vez más mis prejuicios y mi visión más “clásica” de la ópera.

Y estaba en mis trece cuando entré en la aún fría platea del teatro.

Pero bastó dos segundos de música. Sí, tan solo dos segundos de música para darme cuenta que, a pesar de todas las ideas preconcebidas con las que iba al teatro, aquella tarde sería una buena velada musical.
El ritmo frenético, ágil, cercano con el que el maestro MARC PIOLLET atacó las primeras notas se metió en mi cuerpo y, sin darme cuenta, ya estaba inmersa en la acción.
Detalles de gran calidad que hacía tiempo no escuchaba en la Orquesta Simfònica del Liceu que sonó, en mi opinión, muy superior que en otras funciones.
Casi al final de la ejecución de la famosísima obertura, di las gracias interiormente al Sr. Bieito por tener el detalle de dejarla sonar a telón tirado, sin presentarnos ningún elemento que en aquel momento pudiera romper la comunión entre la música y el público, una de las claves de esta producción que a lo largo de la obra se repetiría en los momentos cruciales y más íntimos de los protagonistas principales.

Musicalmente (y aún no había escuchado las voces) ya me tenían en el bolsillo, pero… aún quedaba lo más difícil, la producción.

Pero qué gran sorpresa cuando se levantó el telón: un escenario casi vacío, con la única presencia de una cabina telefónica y de un poste, en el que más tarde colgarán la bandera española. El coro vestido con uniforme de la legión, bien conjuntado.

Por el momento estaba viendo “Carmen” y no había ningún elemento que me diera a pensar que el director de escena me quería contar “su historia”, incluso la aparición de una Micaëla con vestuario un tanto “hippi” no me hicieron descuadrar para nada la acción.

Excelente trabajo el coro de niños en la escena del cambio de guardia, momento en que eché en falta la presencia del tenor, pero la mayoría de recitados se eliminaron y esto hizo que tuviéramos que esperar aún un poco más para gozar de la voz y presencia de Roberto Alagna.
El Coro titular del Liceu, para mí de gran nivel vocal ayer por la tarde. Grandes voces, bien diferenciadas y matizadas, y escénicamente bien dirigidos. Quizás el punto álgido de ambas instituciones llegó al final del cuarto acto con sus “Le voici le quadrille”: bien cantado, bien interpretado, realista. Sensacional este momento final.

Tendría, en el aspecto escénico destacar muchas cosas, pero quizás la que más satisfacción me dio es el gran trabajo, a nivel artístico de los cantantes. Su credibilidad como personajes perfectamente dibujados por Bieito y sobre todo su realismo como tales encima del escenario. Así pues, y dejadme que cite de nuevo el nombre de Alagna.
Su primera aparición, una vez finalizada la habanera. Lo encontramos apoyado en el poste y a punto de encender el cigarrillo. Se lo lleva a la boca y al verse observado por la gitana, acerca sus manos a los labios y no lo enciende. Al cabo de un rato, cuando ve que Carmen juguetea con otro oficial se repite el mismo movimiento con el mismo final al sentirse de nuevo mirado por ella. Y no solo fue en esta escena. La expresión facial y corporal del tenor (de cuya flexibilidad hace alarde en el tercer acto cantando el dueto con Escamillo saltando encima de los coches y subiendo a ellos con un simple salto) fue realmente impresionante.

Es verdad que hubo algún detalle (bastantes) de connotación sexual en casi todos los protagonistas, escenas quizás más próximas a la disciplina del séptimo arte y que en el celuloide no nos molestan (e incluso las vemos y digerimos con toda naturalidad) pero que en un directo, y en la ópera, siguen chocándonos aún. No evidentemente de la misma forma que lo pudo hacer once años ntrás en su estreno en el festival ampurdanés, pero que, ahora, más curtidos con esta clase de producciones arriesgadas y atrevidas, no dejan, por ello, de sorprendernos.
Bieito puso también algún toque “picante” para hacer correr más de la cuenta a las mentes de los asistentes, como la escena en que Zúñiga se desabrocha el cinturón… con la simple finalidad de que Don José ate las manos a Carmen.

De todos modos, no creo que sea necesario algunas de las escenas más subidas de tono que nos regalaron: entiéndase cuando Carmen se quita las bragas en la escena de seducción al soldado degradado… la bajada de la cremallera al militar cuando, la gitana, encima de Don José, intenta convencerle de que abandone la vida militar y la siga… el bailarín completamente desnudo ante el toro de Osborne, o la pasional revolcada de ambos protagonistas en la escena final de la obra.
Momentos de los cuales, sin desvirtuar la esencia de la obra ni traicionarla para nada, se pueden prescindir de ellos.

Antes de pasar a hablar de las voces hacer mención de que todos los cantantes principales daban entera credibilidad a sus personajes: una escultural Béatrice Uria-Monzon, un bello y frágil Roberto Alagna como Don José y un chuleta Erwin Schrott en Escamillo, hicieron aún más creíble, si cabe, esta función cuya visceralidad respiraba por todos lados.

Pasemos pues a la parte vocal:


BÉATRICE URIA-MONZON fue una Carmen más creíble a nivel escénico que vocal. Para mi faltó un poco de cuerpo y volumen en la voz, así como una pizca más de graves y profundidad, sobre todo en la escena de las cartas en el tercer acto, cuya ejecución me pasó bastante desapercibida. Poco lucida en su habanera o en el aria “Les tringles de sistres…” donde también eché en falta volumen, vivacidad e intención.
Sin embargo interpretó con bastante convicción el dueto final al lado de Alagna. Su Carmen a nivel vocal no acabó de convencerme, sin embargo a nivel escénico no me fue indiferente, ya que además de interpretar muy bien a su personaje, goza de un atractivo físico impresionante, lo que le ayuda, evidentemente, en la ejecución de la obra.



Era la segunda vez que escuchaba a ROBERTO ALAGNA en directo, y la primera en el Liceu.
No miento al decir que la voz del francés, la dulce voz de Alagna me encanta, pero quedé sorprendida al oírlo porque me pareció estar escuchando al Roberto Alagna de hace ya bastantes años, al Roberto Alagna de voz dulce, redondeada, llena de matices y expresión, que lejos queda de personajes que ha cantado que para nada le van ni estilística ni musicalmente hablando.
Su sensacional fraseo en francés es una delicia para los oídos y esa genial interpretación vocal y artística, le hicieron merecedor de los más ruidosos aplausos de la tarde.
Con genio y con carácter abordó el dueto final de la obra, y con extrema dulzura su aria “La fleur que tu m´avvais jeteé” que le supuso un gran aplauso y lluvia de bravos.
En el primero encontramos al Don José atormentado, curtido en palizas que le ha dado la vida de bandolero, al hombre que sabe, que ha vivido… en la segunda nos presenta al hombre que no conoce mujer, el hombre dulce y entregado, que canta casi al oído de Carmen una de las mejores declaraciones de amor de toda la literatura operística.
Qué más puedo aportar a su interpretación… pues que me encantó. Simplemente.


Gran sorpresa la interpretación del barítono uruguayo ERWIN SCHROTT. Lo escuché en este mismo personaje en la inauguración de la temporada pasada de la Scala de Milán, y no me convenció. Ni su voz, ni su chulesco personaje.
Cambié de opinión en el Liceu: primero porque tan solo emitir dos palabras me di cuenta que la interpretación vocal era completamente diferente a la realizada en el coliseo milanés: más cuerpo, más centro, mejor intención, si cabe. Además, vocalidad a parte, debo decir que su entrada fue espectacular. Espectacular como lo es él mismo propiamente: ataviado con traje gris y camisa blanca con un par de botones del pecho desabrochados y sombrero, me dio la sensación de estar viendo al bailarín Julio Bocca bailando un tango.
De nuevo Schrott hizo gala de su chulería (quizás demasiada) pero que para el personaje ya le va bien. No me gustaron para nada esas “arrastradas” de voz como si fuera un roquero, quedándome de toda su interpretación con su “Si tu m´aime, Carmen”, dulce, redondo, central. En fin, bello a los oídos.
Pase de torero con el sombrero solicitando –casi exigiendo- un grito unísono de “olé” por parte del respetable barcelonés, cerraron para Schrott una tarde de éxito.

MARIA POVLAVSKAYA encarnó a una Micaëla bien cantada con unos agudos perfectos, quizás en su aria del tercer acto un poco justos de volumen, hecho que para nada empaña una brillante actuación. No entendí su paso tan lento a la hora de salir a recibir los aplausos, cuando todos sus compañeros salieron con mucha energía.

Correctos el resto del reparto vocal.

En esta ocasión, la representación era la última de esta primera etapa que repetirá en el mes de julio, no salió Bieito a saludar. Seguramente no le hubiera gritado “bravo” como lo hice con Alagna, pero tampoco hubiera puesto, en esta ocasión, mala cara.

Próxima cita “Rigoletto” en la Faràndula, a la espera de lo que ocurra con el recital de Jonas Kaufmann que se canceló.

sábado, 16 de octubre de 2010

Deh viene a Barcelona, Jonas Kaufmann!




Eso es casi como un ruego.

Acabo de entrar en la web del Liceu para ver si ya se había concretado día y hora para el recital del muniqués que canceló la semana pasada por motivos de salud, y este es el texto que me he encontrado hoy:

"Us comuniquem que, per motius de salut, el tenor Jonas Kaufmann es va veure obligat a cancel·lar el recital que tenia previst oferir el passat diumenge 10 d'octubre.
El Teatre i el tenor estan mirant de trobar una nova data percelebrar el recital, que us comunicarem tan aviat com es concreti.
En cas que finalment es cancel·li el recital, el Gran Teatre del Liceuretornarà l'import de les localitats.

Telèfon d'informació: 93 485 99 13

Disculpeu les molèsties"


Qué mala espina me da esto... no, si al final nos vamos a quedar sin escucharlo... Esperamos y confiamos que no sea así.

Calentando motores en Sabadell

Se presentó esta semana la temporada de ópera de Sabadell.
Pocos cambios respecto a lo que en su día se anunció: Carles Cosías se cae del cartel de la Gala de la Zarzuela que se presentará en el mes de noviembre, y contaremos con la presencia de Saioa Hernández en "Los cuentos de Hoffmann".

Una temporada totalmente recomnedable que empezará el próximo miércoles día 20 con "Rigoletto" en el Teatre de la Faràndula de Sabadell.

No os la perdáis.

martes, 12 de octubre de 2010

La ópera de luto: descanse en paz Joan Sutherland

Justo un día antes de, que de estar vivo Luciano Pavarotti, hubiera cumplido los 75 años, se apagó ayer, 11 de octubre, la voz de la ilustre Joan Sutherland.

Compañera en muchas ocasiones del de Módena y también de nuestro Alfredo Kraus, Sutherland destacó siempre por una acurada técnica canora, más que por belleza vocal. Gran dama del escenario, paseó su don por todos los rincones del mundo y fue -y será para siempre- admirada, querida y recordada.

Sobretodo recordada gracias a la infinidad de grabaciones que nos ha dejado para que, la posteridad y las generaciones futuras, puedan gozar y admirar su arte.

Descanse en paz, Joan.

domingo, 10 de octubre de 2010

"Por tí, me muero..."

Han tenido que pasar 20 años, los años que llevo siguiendo y admirando al gran Plácido Domingo, para poder escucharle el dúo de "La del manojo de rosas" de Sorozábal, el mismo compositor que me hizo descubrir la voz de este gran artista.

"Hace tiempo que vengo al taller" es sin lugar a dudas uno de los momentos más populares de nuestra zarzuela, de una zarzuela que - a nivel personal- me encanta y que tan sólo he tenido una ocasión de verla en vivo.

Pero parece ser que por fin se ha hecho justícia en la tierra y Plácido, nuestro Plácido, el Plácido de todos, nos ha hecho este magnífico regalo que pedía, junto con otros duetos magníficos del género, en mi carta a los Reyes Magos.



Disfrutadlo y emocionaros con Plácido y Ana Mª Martínez, tanto como yo lo hice ayer por la noche.

Con sorpresas así hace que sea más llevadero la cancelación del recital de Jonas Kaufmann en el Liceu.



sábado, 9 de octubre de 2010

Vaya inicio de temporada...

Las once menos diez de ayer noche, cuando totalmente relajada en el sofá viendo la tele, oigo de repente una musiquilla que me es desconoida aún.

¿ Qué ruido es este?

"Mensaje en el móvil", dice mi madre. Efectivamente. Hacía una semana que me la había cambiado porque la señal me recordaba un poco al inicio de la obertura del "Simon Boccanegra".

¿Quién y qué podría ser a aquellas horas? Dicen que cuando alguién llama (o en este caso, envían mensajes a esas horas) no esperes nada de bueno. Y la verdad así fue. Me confirmaron la notícia que no quería escuchar: Jonas Kaufmann nos cancelaba el recital del domingo.
Tendremos que esperar para escucharle su "Bella Molinera" que de mientras podremos ir gozando en disco a la espera de vivirla en directo.
A estas horas me imagino que debe ser la notícia más comentada dentro del mundo de los aficionados a la ópera.




¡Qué inicio de temporada!, un día tan especial como tenía que ser este desdichado 10-10-10 ha resultado ser una pesadilla... Y la semana que viene Alagna en "Carmen" (espero que tampoco cancele...). Confiemos que el final de temporada (léase "Tamerlano" con Plácido Domingo) no sea igual que el inicio, sino ya sería tener mala suerte.

Pero bueno,  pronta recuperación para el tenor muniqués, y sobre todo mandarle el mensaje de que la ciudad de Barcelona lo espera con los brazos abiertos.

Hasta pronto... (o almenos esto esperamos).


martes, 28 de septiembre de 2010

Hace hoy 42 años...

Que un joven Plácido Domingo debutaba en el Metopolitan sustiyendo a Franco Corelli en el papel de Maurizio en la ópera "Adriana Lecouvreur", al lado de la gran Renata Tebaldi.


De esta mítica función os dejo esta magnífica foto. Para disfrutar de la voz de Plácido os propongo esta "dolcissima effigie" que aunque no es la del año 68 estoy segura disfrutaréis. ¡Felicidades, Maestro!


sábado, 11 de septiembre de 2010

Segunda lectura del Rigoletto en Mantua

Pues la he disfrutado muchísimo más que la semana pasada.

Es realmente inevitable, escuchar su voz y emocionarme. La piel de gallina y las lágrimas bajando por las mejillas. ¡Qué grande que es Plácido Domingo que tiene la virtud de producir esas sensaciones!

Reitero, qué gran escena el el dueto del primer acto con su hija Gilda. Su primer “Vegli o donna” está lleno de amor, de ternura... Su actuación secunda su sana vocalidad, y su voz destaca siempre, en una parte normalmente en la que los oídos se van a la melodía de la soprano, pero aquí no ocurre esto.

Y lo mismo sucede en el dueto del segundo “Tutte le feste al tempio”.

Qué puedo decir que no haya dicho ya de él.



De todas maneras me gustaría hacer un nueva mención a Grigolo que hace un Duca más fogoso que noble, tan diferente de cuántos otros he visto. Me ha gustado más hoy: la voz es bella y la línea de canto también. Dejó detalles de buen cantante que se me escaparon la semana pasada, abrumada sin duda, por la omnipresencia del Maestro Domingo.
Pero
Quiero escucharle con más detenimiento, y sin Domingo al lado. Es una buena voz para seguir.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Plácido de nuevo en la 2

¡Estamos de enhorabuena!

Vaya semanita que llevamos, primero el "Rigoletto" desde Mantua y hoy, con motivo de la celbración del 150 aniversario del nacimiento de Puccini, la 2 retransmite "Tosca" en los lugares y horas del libreto que Plácido Domingo protagonizó en 1992, en Roma, junto a Catherine Malfitano y Ruggero Raimondi, dirigidos por Zubin Metha.

A disfrutarla, pues, aunque la haya visto una infinidad de veces...

Y yo era la que, precisamente, ayer me quejaba de que no daban ópera por la tele... Al menos nos conteramos un poco. A ver si cogen carrerilla y mantienen nuestra ilusión.

Once años ya...

Desde que se apargó la voz del maestro Alfredo Kraus.

A pesar de ello, sigue estando muy presente en mí memoria y en mí oído. Descanse en paz.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Un bufón con porte de rey

Érase una vez un niño llamado Plácido Domingo que empezó sus andaduras musicales como barítono en la compañía de zarzuela de sus padres.
Poco a poco, el jóven fue interesándose por el repertorio operístico, quizás, sin adivinar, que su destino sería convertirse en el mejor artista operístico de todos los tiempos.
Con estudio y tesón pasó a la tesitura tenoril. Su nombre empezó a sonar a ambos lados del Atlántico y con su gran voz, carisma y personalidad, empezó a llenar teatros y a enamorar con su belleza tímbrica, a miles de oyentes y espectadores de todo el mundo.



 
A estas alturas de su gran carrera, Plácido Domingo, el Maestro Domingo, puede permitirse cualquier licencia, porque nadie debería discutirle que lo hiciera. Lo criticarán, sí, -como siempre han hecho- pero ¿qué nos (me) importa cuando, a pesar de ello, seguimos (sigo) emocionándonos (me) con su arte?
Tener la inmensa suerte de poder disfrutar de su voz a sus casi 70 años es un regalo divino y mejor aún que nos emocione y nos haga poner la carne de gallina, en roles que se alejan de aquéllos a los que estamos acostumbrados a oírle. Esto es algo que no se encuentra todos los días. Y cuando él no lo haga, nadie lo hará.

Él es el último gran tenor de su generación, de una generación que dio grandísimas voces. Unas se han apagado para siempre, otras, permanecen aún entre nosotros sin apenas brillar. La suya, aún se mantiene al pie del cañón a pesar de que en la primera entrevista que le ví, cuando aún no había cumplido los 50 años, ya comentaba que no sabía cuánto tiempo podría seguir cantando aún.

¿Aún? Pues sí, aún, y además muy bien.

Desde aquel año 1992 han pasado ya 18 años y nuestro tenor continúa cantando con una salud vocal envidiable a su edad. Y su voz, su belleza tímbrica, su fraseo, su actuación aún es capaz de hacer vibrar y entusiasmar a la gente. Esto que parece tan fácil de resumirlo en un par de líneas, como estoy haciendo, es muy difícil de lograr. Sólo los grandes artistas lo consiguen, y evidentemente Plácido Domingo lo “es”, no ahora, sino desde siempre.



 
¿Y todo esto a qué viene? Pues ni más ni menos porque este fin de semana estamos disfrutando de un evento mundial, y almenos por una vez en la vida, en España, lo habremos visto en directo... porque ya sabemos que la cultura y la ópera en nuestro país no es un tema que tenga prioridad, o almenos, así es como lo vemos aquellos que estamos sedientos de ópera.

“Rigoletto en Mantua” es lo que ha unido a 148 países en directo este sábado y domingo, por la obra verdiana, sí, pero sobretodo por lo especial que era ver a Plácido Domingo en su segundo role operístico de barítono representado.
El dux de Génova, Simon Boccanegra, ha dado paso al bufón Rigoletto, y Plácido se ha puesto en la piel de ese amoroso padre y a la par, vil y punitivo sirviente del Duque de Mantua.

Este “Rigoletto” es el tercer proyecto de ópera en directo en los escenarios naturales y en las horas que marca el libreto que lleva a cabo ANDREA ANDERMAN, tal y como hizo en 1992 con la “Tosca” en Roma (y en la que también estuvo presente Plácido Domingo), o en el año 2000 con una “Traviata” en París, protagonizada entonces por el argentino José Cura.
Esta función no tendría más de sí sino contara entre sus filas con la participación del gran Plácido Domingo. Y tampoco sería lo que es si, precisamente, Domingo, cantara en su lógica cuerda de tenor.
Es evidente, pues, que el revuelo y entusiasmo que se ha generado lo es, sin lugar a dudas, por la presencia de Plácido Domingo en el papel de Rigoletto: el bufón que se ríe de la deshonra de un padre, la mano que castiga a aquél que lo merece, el padre que protege, los ojos que lloran ante la desgracia de su hija, el hombre maldecido que clama justícia.

Centrándonos, ahora sí, en la representación lo primero que destacaré antes de entrar en el apartado de las voces, es que el trío principal, Domingo-Novikova-Grigolo están todos, físicamente hablando, encajados a la perfección: Domingo es un padre creíble, Gilda –en su papel de hija- también, igual que Grigolo.
Se ha modernizado un poco el vestuario tanto para los coros como para los intérpretes, dejando trajes más clásicos para Rigoletto, para mí exclentemente vestido. A pesar de ello, la producción funciona.
Destacaría también la naturalidad del maquillaje: los intérpretes son “ellos mismos” sin enmascaraciones raras incluso con Domingo, al que han tenido la decencia de no marcarle en su rostro ni una pizca de viltad. Grácias.
La ambientación no podía estar mejor enmarcada, en la ciudad de Mantua donde el primer acto transcurre en el Palazzo Te, el segundo en el Palazzo Ducale y el tercero en la Roca de Sparafuccile.
Estoy segura que después de esta representación televisada, Mantua será una ciudad turística las próximas vacaciones, muchos peregrinarán allí en busca de estos lares y de los “decorados” por donde el gran Plácido Domingo paseó su arte y sus emociones al servicio de la música del maestro de Busetto.
Pero también destacar algo de la escenografía, y es que a pesar de que el Duque de Mantúa es ni más ni menos que un libertino sin escrúpulos de ninguna clase, la filmación no ha presentado ninguna escena que estuviera fuera de tono, y es de agradecer, ya que nos han presentado a tres personajes agradables sin ninguna nota que hiciera que en algún momento pudieran inducirte a odiarlos, porque, a pesar de que el Duca es un casquivano, no vi nada en él que me hiciera odiarle como sí me ha sucedido con algún que otro Duque... De nuevo grácias por ello.

Respecto a la producción, no quiero ser maliciosa, pero me dio la sensación que el breve encuentro entre Rigoletto y Sparafucile, justo al inicio de la segunda escena del primer acto, ya estaba grabado de antemano, así como también la llegada en barca de padre e hija a la morada de Sparafucile, detalles que, sin embargo, no restan emoción y continuidad a la obra.
Quiero verla de nuevo y seguida para no romper, precisamente y valga la redundancia, la continuidad de la música y de la obra, disfrutándola más, si cabe, que en el directo.
Entre algún que otro fallo técnico (la segunda línea de los subtítulos no se apreciaron en el primer acto, la pérdida del sonido al inicio del segundo acto y la falta de una presentación digna del evento) fueron males menores si tenemos en cuenta que para mí, el resultado final fue excelente.



El maestro ZUBIN METHA llevó para mí una buena dirección de la Orquesta de la Rai desde el Teatro Scientifico, tan sólo con un punto de demasiada lentitud en el “Tutte le feste al tempio”.

Pero pasemos a hablar de las voces, que si se me permite, dejaré para el final mi opinión sobre Plácido Domingo, porque, evidentemente, es con quien me voy a extender más.


 
VITTORIO GRIGOLO, joven tenor italiano (32 años) fue el encargado de dar vida al Duca. Con un físico impresionante y una buena línia de canto no fueron suficientes para dotar de una más marcada personalidad al libertino noble. Me pareció que cantaba nervioso y un tanto dubitativo, a pesar de que el timbre vocal no es, para nada, desagradable.
Sus ropajes eran más sencillos que los del bufón y su porte no era de noble. Defendió el “Questa o quella” y optó por no acabar con nota alta la cabaletta junto a Gilda “Addio, addio, speranza ed anima”.
Tampoco fue de antología el “Parmi verder le lacrime” que por “cuestiones del directo” nos perdimos las frases iniciales, y su inexpresivo rostro cuando los cortesanos narran el rapto de la que creen amante de Rigoletto, secundan una actuación pobre en expresividad.
Pero ya se sabe que la pieza más esperada de la obra es sin duda la pegadiza “La donna è mobile”, y con una casi discreta “rascada” en la voz pasó un tanto desapercibida abrumado por la presencia de dos titanes de la ópera que secundaban la escena.



Gran sorpresa sin embargo fue el descubrimiento de JULIA NOVIKOVA (29 años) a quien correspondió meterse en la piel de Gilda, un personaje que nunca me ha gustado, ni musicalmente hablando ni a nivel psicológico. No evoluciona a lo largo de la obra y completamente “loca” de amor por el vil Duca que la ha desonrado, ofrece su vida en pro de la del noble.
Manías a parte con el personaje, disfruté de su Gilda porque su interpretación vocal, sin ser de antología, me gustó y cosa bastante dificil, no me sonó para nada estridente en ninguna nota, regulando muy bien la voz sin acercarse nunca a la barrera que separa el canto del grito.
Al igual que su compañero Grigolo, Novikova también daba, físicamente el papel de hija, la dulce niña a quien el padre guarda recelosamente del mundo y sobretodo de los cortesanos y del Duque de Mantua, a quien sirve.
Así como en Grigolo comentaba que le ví nervioso en toda la obra, ella no, y quizás iba por dentro, pero me transmitió una Gilda dulce, sensible y amorosa, una niña buena que deja de razonar en el momento en que conoce el “amor” del Duca. Deja de ser la niña, la hija de Rigoletto, y se convierte en “mujer” a marchas forzadas en manos del Duque de Mantua.
Donde me gustó menos fue en el dueto final con Rigoletto, donde la encontré quizás un poco más forzada que en el resto de la obra, pero sin embargo, todo ello no empaña un buen fin de semana operístico.

Otra vieja gloria con la que tuvimos la inmensa suerte de contar entre el reparto fue RUGGERO RAIMONDI, una voz que adoro porque es de aquellos intérpretes que hoy en día hacen tanta falta en el mundo de la ópera.
Dos grandes en la misma producción: Domingo y Raimondi dejaron uno de los mejores momentos de la obra con el breve diálogo que tienen al incicio de la segunda escena del primer acto. Salud vocal envidiable no podríamos haber contado con un mejor Sparafucile.

NINO SURGULADZE no me acabó de gustar en el papel de Maddalena a la que eché en falta quizás unos graes más poderosos de los que exhibió ayer por la noche.



Y finalmente, ahora sí, PLÁCIDO DOMINGO. Lo suyo fue un sin palabras porque su Rigoletto ya me convence desde el primer momento, vocal y artísticamente.
Qué Plácido Domingo no es barítono, esto está claro, porque la voz, a pesar de los años que lleva de carrera continúa teniendo ese timbre broncíneo tenoril del principio, y su expresión, su fraseo y su línea de canto continuan estando allí.

Me preocupaba la caracterización que le podrían dar porque se ha visto bufones haciendo pallasadas en escena, pero a Plácido esto no le quedaría bien, no es un artista que suba al escenario y esperes ver su vis cómica. No.
Al gran Domingo le va el temperamento, el sufrimiento, la ternura... por esto, grácias a Dios, le evitan hacer algo con lo que su aplastadora personalidad chocaría de pleno.
Sólo es bufón en la escena incial “In testa che avette signor di Ceprano” para cambiar completamente su registro cuando el viejo Monterone, un padre, un hombre, igual que él, reniega de los cortesanos, del Duca y de Rigoletto mismo.

Domingo aporta la bondad y la nobleza al personaje, y su deformidad no es tal comparada con el peso que lleva en sus espaldas. Su andar es fatigoso porque lleva encima suyo el remordimiento de “tener que ser como es”, un ser que debe aparentar no tener escrúpulos y que sin embargo no es así. Se convierte en quien aparenta ser cuando entra en la morada del Duca, pero que desaparece horrorizado ante el dolor de otro padre que le maldice.

Rigoletto se toma esta maldición en serio, le afecta, porque por encima de todo es padre, es hombre y le pesa esa vida que lleva por necesidad, no porque le guste ser maligno.
Domingo no dota de malícia al personaje, ni siquiera en la primera escena. No lo hace, y no quiere hacerlo porque el personaje, como padre, es mucho más interesante que el bufón.
Su gesto de preocupación, de miedo y de desesperación le acompañarán hasta el final de la ópera.

Qué gran momento su “Pari siamo”, por vocalidad y por expresión, porque con su actuación trasmite sentimientos y el poder hechizante de su intepretación lo consagran una vez más como el más grande de todos los tiempos. Encontró la nota alta en su “È follia” sin titubear ni un momento.

Al igual que comentaba en los casos de Julia Novikova y de Vittorio Grigolo, Domingo también está encajadísimo en el papel de padre con una credibilidad tal que traspasa la pantalla.
Y no se me hace raro, ya que he crecido viendo su evolución física y por esto no me choca verle ahora en el papel de padre: Plácido Domingo ha dejado de ser el galán, el hombre por el cual se disputaban su amor la soprano y la mezzo... ha dejado de ser el amante para convertirse en el padre, en la personificación de la bondad y protección paternal.



Qué gran escena con Gilda. Su “Patria, parenti, amici...” estremece al igual que su “Vegli o donna”, el primero a caballo entre la ironía y el dolor; mientras que el segundo está envuelto de afecto.

Pero lo más difícil estaba por llegar, ese arrebatador segundo acto en el que el barítono cobra especial protagonismo ya des del primer momento en que aparece en escena. Intenta seguir el cinismo de los cortesanos para obtener de ellos la respuesta que ansía pero es en vano hasta que el dolido padre, no el bufón, rebela a los raptores de Gilda que la muchacha es su hija. Es ahí, en este momento donde estalla todo el sentimiento que Rigoletto ha ocultado a la corte, se humaniza ante ellos poniendo sus sentimientos a merced de almas que no tienen piedad sino sed de diversión y de burla. ¿Quién es ahora el bufón?

Y en este preciso instante es cuando Rigoletto escupe todo su odio y asco a los cortesanos con su “Cortigianni, vil razza dannata, per qual prezo vendeste il mio bene”. Un momento en el que, seguramente, en todos los hogares en que estaban presenciando la retransmisión, se hizo el más absoluto silencio para presenciar toda una declaración de principios del padre herido.
Si bien es cierto, para ser justos, que Domingo estuvo en algún momento justo de respiración, sí, es verdad... entrecortando alguna que otra frase, sí, también, pero... y ¿qué más da cuando estamos ante una interpretación fantástica de una ilustre voz y que además, a pesar de todo ello, es capaz de emocionar y transmitir con la fuerza de su voz y su interpretación artística?


 
¿Empaña esto la brillantez de su arte? No, para nada... y además, aunque soy consciente de todo ello, la inteligencia de Domingo se pone una vez más al servicio de la música, porque en esta escena Rigoletto tiene que sonar entrecortado, llorando, y por esto le queda bien.

Un tanto igual sucedió en su “Vendetta, tremenda vendetta”, que ya lo dice todo la palabra “tremenda”, pero antes de dar paso a esta cabaletta final del dúo con Gilda, pudimos apreciar una vez más el portento artístico de Domingo: me pareció estar viendo a Otello veinte años antes en el momento en que escucha el “Tutte le feste al tempio” de su hija.
Con la cabeza apoyada en la silla, revivía en Rigoletto la angustía del Otello de años ha. Su expresión, su preocupación, su gesto, e incluso su postura, todo, absolutamente todo desvelaban en él el guerrero abatido, ahora convertido en padre. Y al igual que su moro de Venecia, su Rigoletto es “bestialmente” creíble.

Superado este acto, Domingo nos brindó un tercer acto de ensueño... pero qué fuerza tan grande que con una simple cerrada y apretada de ojos es capaz de transmitir tanto cuando le dice a su hija “Povero cuor di donna”... ¡Qué grande es!
Su ternura final al descubrir el cuerpo de Gilda, casi inerte, a sus pies, fueron capaces de hacerme llorar, de emocionarme, aún más de lo que había hecho en el resto de la transmisión.

Grácias, grácias maestro por ese entusiasmo, por esa entrega. Grácias por regalarnos una vez más su arte, por emocionarnos. Grácias por existir.

Le discutirán y criticarán un millón de cosas, ya habrá quien se encargue de hacerlo, como siempre ocurre en estos casos. Yo me quedo con otras cosas, con aquellas que me llegan, con una voz que me emociona y que pone a flor de piel todos mís sentidos... Sin palabras...

Ya les gustaría a muchos de 30 cantar como Domingo a sus casi 70...