lunes, 27 de julio de 2009

Adiós no, digamos: "Hasta siempre, Gran Gala"

El ricón de la nostalgia

"Gran Gala" será para todos nosotros inmortal, porque a pesar de su repentina desaparición, siempre llevaremos en nuestros corazones, generación tras generación, el programa que inventó el desaparecido maestro de la radio, JOAN LLUCH.

La sombra de su retirada de la parrilla de Ràdio 4 planeaba sobre el programa des del gran sonado y posible cierre de Ràdio 4. En aquellos momentos manifestamos ya al programa nuestro pesar.

Pero, afortunadamente, se recondujo la situación y se dio a "Gran Gala" su última vida. En octubre de 2007 cumplió sus 40 años de existencia y en mayo del 2008 se celebró por todo lo alto con un acto especial en el Foyer del Liceu (qué irrisorio hecho si tenemos en cuenta la actitud del teatro frente a la desaparición del programa) que reunió amigos y también a algunos oyentes. Aquel día nada hacía presagiar este trágico final.

Sí, trágico, porque con su desaparición se nos va un pedazo de nuestras vidas. Se acaban los domingos operísticos y perdemos aquellas voces, que desde hace 40 años (hubiera hecho 41 en octubre) han ido pasando por la historia del espacio radiofónico.

Seguramente no soy la única que siente que "Gran Gala" es "nuestro" programa, un rincón donde miles de aficionados al género nos reuníamos domingo tras domingo a través de las ondas radiofónicas a lo largo de las dos últimas horas de la noche. A lo largo de 40 años...

Años en los que hemos aprendido. Años llenos de anécdotas y de disfrute. Años que... se han esfumado en un abrir y cerrar de ojos, y lo más triste, casi por la puerta trasera porque el programa no ha recibido más que el apoyo de los oyentes, y no de entidades e instituciones poderosas ligadas, de un modo u otro, al espacio.

Hemos crecido musicalmente con "Gran Gala". En mi caso estos 10 últimos años me han permitido mi acercamiento aún más a la ópera y aprender de los grandes maestros que tenía el programa, el Sr. Pau de Nadal, el Sr. Marcel Cervelló y evidentemente del maestro apuntador del Gran Teatre del Liceu, Sr. Jaume Tribó.

Estamos tristes - ¿por qué negar la evidencia?- y no es para menos. Cualquier entidad, como en este caso, Radio Nacional de España, tendría que estar orgullosa de la longevidad alcanzada por este programa. Y esto será por algún motivo, ¿no?

Pues sí, por la ilusión que han puesto todos los presentadores, porque era un espacio que emanaba del corazón. Se hacía con entusiasmo y gran profesionalidad. Y esto se nota. Se ha notado a lo largo de casi 41 años.

He vivido cinco presentadores, aunque nunca pude escuchar a aquellos que pusieron toda su alma en él, me refiero al Sr. Joan Lluch y al Dr. Colomer Pujol.
Sí que hemos tenido la oportunidad, aquellos que hace menos tiempo que seguimos "Gran Gala", de rescatar sus voces mediante la recuperación de los archivos sonoros de los primeros años de emisión.


El apellido Lluch

Y parece, casi como hecho adrede: fue un Lluch el creador y otra Lluch, (su hija Margarita) a quien encomendaron la amarga directriz de dar por concluso el programa que su padre había creado.

Todos nos sentimos raros, afligidos, pero la Sra. Lluch me imagino que mucho más, y por razones que son evidentemente obvias.

Para ella "Gran Gala" es algo que le ha acompañado toda su vida, al igual que algunos de los oyentes más fieles del programa que están allí, delante del receptor de radio des del principio escuchando y aprendiendo.

Todas las etapas intermedias de este capicúa Lluch, han dado mucho de sí. Cada una de las voces que nos llegaban cada domingo (Sr. Monegal, Sra. Minovis, Sra. Motis y Sr. Josep Lluis González) han sabido dejar su sello personal.

A todos los recuerdo con mucho cariño -por una cosa o por otra, pero a la Sra. Lluch, sinceramente, y no lo digo por quedar bien, mucho más, porque ha sabido dar cariño a los oyentes con gestos que -de poder hablar con ella estoy segura que diría que no tienen importancia, pero que, a nivel personal, no olvidaré-.
Porque nos ha "mimado" y porque ha hecho del oyente, en su etapa, un ser humano y no un número más para futuros procesos de estudio de estadística y audiencia radiofónicas.

Agradecimientos

Qué puedo decir acerca del maestro Tribó que no se haya dicho antes... Encargo que le hacía, programa realizado. Debo agradecerle de por vida que me descubriera una gran opera meyerberiana, "La Africaine", monográfico que escuché en mís inicios y hace dos años repitió con un elenco (que le había solicitado) y que me hacía especialmente ilusión.

Pero sería injusto en estas líneas no mencionar a mi agradecimiento al Sr. de Nadal y al Sr. Cervelló, porque para mí han sido los ojos a través de los cuales he visto y oído las óperas del Liceu y también las del Teatre de la Faràndula de Sabadell, mi ciudad.


Decepciones

Y es precisamente en este punto, hablando del Liceu, donde me siento más profundamente dolida, pero más aún, decepcionada.


Nadie, absolutamente nadie, desde el teatro de las Ramblas ha manifestado nada acerca de la desaparición del programa, de "SU" programa, porque "Gran Gala" ha dedicado más de 40 años a seguir día a día la programación y eventos organizados por el coliseo catalán.

Puedo decir, en nombre de todos aquellos que amamos el programa, que esperaba otro tipo de actuación por parte del teatro. Un comunicado de prensa, un apoyo directo a los miembros de "Gran Gala"... algo que no ha habido.

Personalmente dirigí un comentario al Liceu y, a día de hoy, aún estoy esperando que los servicios del teatro contesten mi email, aunque sea para decirme que no me meta donde no me llaman. Absoluto silencio.
Al igual que desde Radio Nacional de España, con quien también me puse en contato con ellos a través del correo electrónico y de los que tampoco he recibido ni tan siquiera un "Grácias por ponerte en contacto con nosotros" de cortesía.

Las decisiones se toman como se toman, habiendo siempre un porque de por medio, pero las formas son las formas y la educación es la educación. Y cuado alguien se dirige a entes como Radio Nacional o el Liceu, al menos, por principios, aunque no se tengan ganas y moleste hacerlo, no cuesta nada dar cuenta de la recepción del mensaje, porque a Radio Nacional de España la financiamos todos con nuestros impuestos, y respecto al Liceu, no es, o pretenden que sea de todos? ¿Dónde está el lema "El Liceu de tots"? Utopías que nos creemos y que nos quieren hacer creer. Y si realmente el teatro barcelonés es de todos, nos merecemos otro tipo de trato. Un trato de personas que con nuestras peticiones, sugerencias y quejas ayudamos a hacer de él un Liceu mejor.

Conclusión

Lo que sabemos todos. Que la ópera es minoría, que la ópera no interesa. En este mundo moderno de tecnología e innovación no ha lugar a la nostalgia, a la tradición y a los sentimientos.
Somos una especie rara, pero no en vías de extinción, a la que se nos ha dejado probar la mieles de la ópera durante casi 41 años y ahora, nos la retiran a la fuerza de nuestros labios.

La vida sigue. La ópera sigue. "Gran Gala" si no se produce un milagro, no seguirá, pero permanecerá latente e inmortal en los corazones de los oyentes.

Hasta siempre, "Gran Gala".