viernes, 31 de julio de 2009

Acabo de tocar el cielo con la punta de los dedos...

No hace ni media hora que he reescuchado una grabación de "Manon Lescaut" por dos de mis cantantes preferidos: la pareja Domingo-Caballé, bajo, para mí, la fantástica dirección de Bruno Bartoletti.
Nadie como ellos dos han logrado a lo largo de todos estos años, emocionrme como lo han hecho ellos.
En estos momentos tengo tantos sentimientos, podría decir tantas cosas, que no acierto a ponerlos por escrito por miedo a no saber explicar bien lo que estas dos "fieras de la ópera" (con todo mí cariño, y en el mejor sentido de la palabra) son capaces de hacerme sentir.

Si el cielo se alcanza cuando uno muere, ¿por qué tengo que morir si esta tarde ya lo he tocado con la punta de mis dedos?

2 comentarios:

Alberich el Negro dijo...

Una versión francamente buena (aunque el sonido conservado sea muy, muy mediocre).

Bartoletti conduce a la New Philharmonia Orchestra de manera magistral, obteniendo unos tempi estupendo, con un ritmo que no decae en ningún momento, con unas dinámicas muy adecuadas para cada acto y una tensión dramática que va in crescendo.

Ya en el plano vocal, tanto Domingo como Caballé están estupendos, en su mejor momento. Suenan frescos, juveniles, fogosos y con las voces a pleno rendimiento. Al año siguiente de haber grabado la ópera, esto es en 1972, ambos intervinieron en la Gala-homenaje celebrada en la MET con motivo de la jubilación del todopoderoso Rudolf Bing, interpretando, precisamente, un fragmento del dúo del II acto de Manon Lescaut (tal como puede verse aquí). Es decir, que se trata de una obra que tuvieron muy trabajada y en su repertorio por aquellos años.

El resto de los intérpretes también está muy bien. Sardinero construye un Lescaut bastante interesante (dramática y vocalmente) y otro tanto ocurre con Noël Mangin, que resulta un Geronte di Ravoir muy creíble y, sobre todo, bien cantado (al contrario de lo que suele ocurrir con otros intérpretes, que optan mucho más por el canto "parlato").

Pero hablando de Domingo debo decir que De Grieux es una de sus mejores creaciones. Pocos tenores han sabido transmitir con su voz toda la fragilidad e impotencia que este fogoso y joven personaje requiere. Se podrá preferir el poderío vocal de un del Monaco, o la belleza tímbrica de un Corelli, la sutileza expresiva de un Gigli, o la acrisolada luminosidad de la vocalidad pavarottiana, pero nadie podrá negar que Domingo --con su voz oscura y aterciopelada, siempre justa en la zona alta, pero arrebatadora en el centro-- le ha dado al rol esa carga de "emotividad" y debolezza que requiere el desilusionado amante de la ambiciosa Manon. En este sentido, nunca he oído cantar el "Taci, taci, tu il cor mi frangi!" con la fragilidad y el sentimiento con que lo hace el tenor madrileño. ¿Y qué decir de su "Ah, Manon, mi tradisce il tuo folle pensier!", o de su desgarrador "Non, pazzo son...! Guardate!". Su estado de impotencia durante todo el acto II (por causa de la codicia de Manon), en el III (por la prisión de su amada) y en el IV (por la proximidad de la muerte de ella) tienen tal carga de dolor y de sufrimiento como pocas veces he oído yo. ¿Alguien se ha mostrado más vulnerable que Domingo cuando grita al cielo, desesperado en pleno desierto: "E nulla! Nulla! Arida landa, non un filo d'acqua...!"? Creo, sinceramente, que no.

Un versión magnífica, por tanto. Personalmente la prefiero a la posterior que grabó el propio Domingo con Freni, Bruson y Sinopoli al frente de la orquesta (aunque ésta sea mucho más reputada). Cuestión de gustos, supongo.

Un saludo cordial desde el Nibelheim.

brunilda dijo...

Ante todo, bienvenido al blog Alberich el Negro y grácias por tu sentido comentario acerca de esta "Manon Lescaut", creo que yo no lo hubiera podido expresar mejor.

Indiscutiblemente esta Manon para mi es de absoluta referencia, quizás, y como bien dices que es cuestión de gustos, pero para mí es la mejor de las que existen.

Dos magníficas voces en estado vocal de grácia.
Arrebatador Plácido Domingo en todas sus intervenciones. Estoy totalmente de acuerdo en cada uno de los fragmentos que citas y también la prefiero a la versión posterior con Freni.

Muchas grácias por tu fantástica aportación. Un abrazo desde el Walhalla,

brunilda