viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Qué suena hoy en la gramola? LA ROSA DEL AZAFRÁN

Esta zarzuela se ha convertido en los dos últimos años en una de mís preferidas y no es para menos, pues tal y como os comentaba cuando hablaba de "Los Gavilanes" del maestro Guerrero, la música compuesta por el maestro de Ajofrín es una de las que más me gustan.
Poco conocía, a parte de la popular "Canción del Sembrador", de esta zarzuela. Me sonaba el coro de las espigadoras y el pasacalle de las escaleras, pero con ella descubrí unos momentos gloriosos de música que quiero compartir con todos vosotros.
Pero si hay algo que me llamaba especial atención de esta obra es el dúo inicial entre Juan Pedro y Sagrario, que me lo cantaba mí abuelo, que a su vez lo había oído por la hoy Presidenta de la Asociació dels Amics de l´Òpera de Sabadell, la sabadellenca Mirna Lacambra. Siempre deseé escuchar este duo en "directo" en algún teatro y ese día llegó el 25 de noviembre del 2007 cuando en el Teatre de la Faràndula de Sabadell se representó la obra completa.

Me es dífícil escoger solamente algún fragmento de esta bellísima zarzuela que tanto quiero. Intentaré no empachar demasiado al personal, pero hay momentos que por simples que parezcan, que no se pueden obviar. Así es que desde aquí, señores y señoras, afinen sus oídos que empieza "La Rosa del Azafrán".




La acción del primer acto se desarrolla en una casa de labradores acomodados. Criados, gañanes y pastores están celebrando la fiesta onomástica del amo. Cantos y bailes animan el cuadro. Juan Pedro, gañán distinguido por su laboriosidad y honradez, entona una copla que la intención enamoradiza orienta hacia Catalina, una criada de la casa. Pero a Catalina también la pretende Moniquito, un joven santero de la ermita, que entra en escena con una urna que protege a un San Roque. Ni el santo le vale a Moniquito en sus galanteos con la criada, que una vez más le rechaza.


El tema de conversación de la tertulia es ahora con Generoso, loco porque perdió su hijo. patriota y dadivoso que aparece al frente de su «ejercito carlista», cuyas filas integran todos los críos del pueblo. Sagrario, ama de la casa, defiende al pobre viejo de las cuchufletas de la reunión. Juan Pedro está alegre porque mañana empiezan los trabajos de siembra. Su canción bien clara deja la idea: «Cuando siembro voy cantando porque pienso que al cantar, con el trigo voy sembrando mis amores al azar.»
En esta ocasión es interpretada por Plácido Domingo. Disfruten su Juan Pedro:




Sagrario se entera por Catalina de que Juan Pedro la ha requerido para platicar: «Con Juan Pedro mejor que con otro. que es un hombre formal. hacendoso, despierto, leal, fino en la palabra... y guapo de verdad», aprueba el ama; pero ordena que Juan Pedro salga aquel mismo día de la casa porque «no está bien mirao en el pueblo que dos novios duerman en la misma casa». Comunica al gañán la decisión de que se marche, pero no sin antes preguntarle cómo explican los hombres el amor. El ama no ha sido nunca novia.
Tiene fama de orgullosa y ningún hombre se le acerco nunca para decirle una palabra de cariño. Juan Pedro empieza a explicarse, y pronto Sagrario une su contenida pasión a la de él: «No sé qué penas me están matando. ¡Parecen fogaradas de celos!».
En esta ocasión nos cantan el dúo Manuel Ausensi y Teresa Berganza acompañados por la Gran Orquesta Sinfónica dirigidos por Nicasio Tejada. Guardad especial atención en la frase de Teresa Berganza: "Te quiero por tus ojos y por tu boca".





El ama pronto descubrió sus sentimientos. Pero Juan Pedro no ha comprendido que las palabras amorosas de Sagrario iban dirigidas a el, y en un encuentro con Catalina le pide una respuesta afirmativa a su amor. La criada ha escuchado el dúo de Sagrario y Juan Pedro, y su intuición de mujer le ha hecho comprender más de lo que el gañán ha entendido en el impulso del ama. Contesta a Juan Pedro con una negativa que decepciona al mozo. Como no habrá noviazgo, no hay y a necesidad de que el gañán se marche de la casa y cuando todos esperan que Sagrario pida a Juan Pedro que se quede, el ama insiste en que se vaya.

En el segundo cuadro. Juan Pedro y un grupo de mozos salen de noche a rondar a las mozas. Todos creen que Juan Pedro va a cantar a Catalina, pero el gañán dice que es al ama Sagrario a quien quiere dedicar la copla. Escuchamos de nuevo a Manuel Ausensi.



También salen a rondar a las mozas otro grupo de mozos. Interpreta el papel de Moniquito el tenor cómico Gerardo Monreal acompañado por la Gran Orquesta Sinfónica dirigidos por Nicasio Tejada.




Llegan los rondadores a la casa del ama, donde se están realizando las tareas de mondar la rosa del azafrán, a las que cada hombre ayuda a la mujer que pretende. El ama Sagrario trabaja sin ayudador, y Juan Pedro, con intención, canta su copla: «Pero si una mocita no tiene amante, natural es que alguno venga a ayudarle.» Sagrario se ofende y el mozo se cree despreciado por su humilde procedencia: «Que culpa tiene el tomillo de haber nacido tan bajo.» Juan Pedro se ya, y Sagrario, presa de nerviosismo, suspende las faenas.
De nuevo cantan Manuel Ausensi y Teresa Berganza. Además fijaros en la frase de Juan Pedro "Perdone el ama Sagrario, perdone mi atrevimiento, qué culpa tienen mís ojos, de haber mirado pa´l cielo" y la final "Tan frágil es el amor como esta flor peregrina, se quiere al atardecer y a media noche se olvida".





Segundo acto. Juan Pedro sale del pueblo, pero vuelve a dar el pésame a Carracuca que enviudó. Confía a Custodia, mujer del pueblo, componedora, que siente añoranza del lugar, y que ha comprendido lo imposible de su intención con el ama. Pero él quiere establecerse y casarse con una mujer del pueblo. Aparece Catalina, y Juan Pedro vuelve a declararle su amor. Catalina no le hace aprecio, pues está decidida a casarse con Moniquito, aunque este solo tenga por ingreso la capilla de San Roque. Cuando han abandonado la escena Juan Pedro y Custodia, llega Moniquito vestido con un capote de paño pardo en pleno mes de agosto, procedente del entierro de Gertrudis. Cantan Gerardo Monreal y Julita Bermejo dirigidos por Nicasio Tejada:






Aparece el ama. Respetuoso, Juan Pedro, la saluda ceremoniosamente, pero Sagrario le dice que la llame por su nombre porque ya no es su ama.
A preguntas de ella Juan Pedro le descubre los sentimientos de amor que hacia ella abrigaba. Sagrario no puede ya mas contener sus impulsos y le dice que ella también le quiere, pero las diferencias de clase les separan. Con rabia le ruega que se vuelva a marchar. «Cásate con otra, si quieres: pero que no la vea yo... porque me da una pena de morirme.»





Juan Pedro ha decidido definitivamente alejarse del pueblo, pero ahí esta Custodia que le propone un plan que para posible el casamiento del ama y el gañan. Solo es necesario que finja ser el hijo perdido de don Generoso. Juan Pedro se muestra reacio ante lo que el cree deshonroso, pero Custodia le hace ver que en la componenda no hay nada malo y que servirá para hacer la felicidad de el, de Sagrario y de don Generoso.

En el siguiente cuadro se nos presenta un paisaje de agosto a pleno sol. Campos de mies, rastrojos y viñedos con molinos al fondo. Es el famoso coro de las espigadoras, que una vez más interpreta Julita Bermejo:





Efectivamente, el viejo loco recibe a Juan Pedro con los brazos abiertos, y Sagrario que conoce la verdad, dice que a su «orgullo le basta que los demás se lo crean». Bienvenida sea la estratagema si ella permite al fin, la boda del ama y el gañán.
En el patio principal de la casa de Sagrario se celebra una fiesta a la que asisten todos. Cuatro parejas bailan jotas, se comen mantecados y se beb vino. Ahora Moniquito llora por la unión entre Carracuca y Catalina, mientras que Juan Pedro decide contar a Sagrario la verdad de la trama, que ya conoce. Los dos cantan la alegría d la felicidad en común y la obra termina. La grabación es de una función en vivo desde el Teatro de la Faràndula de Sabadell, de fecha 23 de noviembre. Son su intérpretes, Carmen Aparcio como Sagrario, Carles Daza como Juan Pedro, Marta Valero como Catalina y Carles Ortiz como Moniquito, acompañados por la Orquesta Simfònica del Vallès dirigidos por Daniel Martínez.


2 comentarios:

Tosca dijo...

"Cuando siembro voy cantando porque pienso que al cantar, con el trigo voy sembrando mis amores al azar"

Ui, no veas como se me ha pegado esta melodia!!! Y a quien no, cantada así de bien! Wow, como disfruta este hombre con la zarzuela! La lleva en el alma!

He disfrutado de esta audición que te agradezco enormemente. No te acostarás sin saber una cosa más!!!!
Gracias!

brunilda dijo...

Me alegro Tosca que por fin hayas podido escuchar los fragmentos y que te haya gustado.
Es cierto que la zarzuela la lleva en el alma y aunque haya gente que la menosprecie, y esto créeme, me da mucha rabia porque tiene músicas preciosas, yo adquirí el compromiso de darla a conocer, para que vean que no es un género inferior a la ópera.
Cómo puedo menospreciar la zarzuela si grácias a ella me aficioné a la ópera?

Tienes disponible también "La del manojo de rosas" que estoy segura, al igual que "Los Gavilanes" y "Cançó d´amor i de guerra", te encantarán.

Pues lo dicho a disfrutarla, Tosca!