martes, 4 de mayo de 2010

Cuando no hay "feeling"...

Lo confieso. Mozart no me gusta. No ha entrado nunca en mí vida aportándome sentimientos y emociones que otros compositores, con una simple nota, son capaces de hacerme estremecer.

Quizás sea un problema en la manera de entender y concebir la ópera, pero, aún reconociendo la labor del salzburgués, Mozart me aburre mortalmente.

Y precisamente era una ópera suya la escogida para concluir la presente temporada de los A.A.O.S, en esta ocasión presentando el “Così fan tutte”.

Muchos de los que me conocen no podrán negar que la he trabajado antes de ir al teatro. La he escuchado una y otra vez. Incluso hay trozos que me parecen geniales. Pero se queda solo en esto, trozos aislados que, de las casi cuatro horas que dura, la resumo quizás en 20 minutos.

El domingo por la tarde, el Teatro Municipal de la Faràndula presentaba casi un lleno total, sin llegar a las cotas alcanzadas en la anterior función representada en el mes de febrero, la “Carmen” de Bizet.

Tengo que reconocer el trabajo realizado por els A.A.O.S. que presentó un muy buen elenco vocal. Voces bien conjuntadas, jóvenes y frescas que se adecuan a la perfección a los personajes principales, así como también a nivel de escena.

PAU MONTERDE supo, con mucha inteligencia, ambientar la obra situada en la bahía de Nápoles. Jugó con colores muy de verano, frescos, azules, blancos, que junto con el excelente cambio de luces de NANI VALLS, recrearon una terraza al mar con la luminosidad mediterranea de un día de verano, una habitación en la casa de Fiordiligi y Dorabella, e inclusive, el jardín en el inicio del segundo acto, que para mí, fue de lo mejor de la producción.
Puesta en escena clásica donde las haya que funciona y no distrae al personal, con escasez de recursos dramatúrgicos pero a la par sugerente. Quizás lo más ridículo fue la aparición del barco que supuestamete se lleva a la vida militar a Ferrando y a Guglielmo, y la barquita chiquita que se ve al cabo de un rato al fondo del escenario.

Con un vestuario más que sugerente firmado por la A.A.O.S, la obra estuvo marcada toda la tarde por un espíritu juvenil, cómo jóvenes que son las voces de 5 de los protagonistas principales.

No tengo, como he dicho, mucho feeling con Mozart, por lo tanto a nivel musical de la orquesta y los cantantes no puedo hacer mucha aportación. Pero me gustaría destacar la labor de la O.S.V. dirigida por el maestro DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA, que empezó con una jovial y rápida obertura que sugería prisas, risas, juguetonería y picardía, tan solo acalladas por los compases del tema principal, “Così fan tutte”.

Buena labor del Cor dels A.A.O.S en sus breves intervenciones, bien acompasados con la orquesta. Reducido más que en otras ocasiones pero con una gran solvencia.

Con todo esto pasemos a los cantantes. Como he dicho, de entrada, felicitar a l´A.A.O.S por la elección del reparto ya que cada uno de ellos cuadraba a la perfección con el personaje. Un soplo de aire fresco para esta producción.




MAITE ALBEROLA, encarnó a Fiordiligi muy musical. Quizás en algún momento abusando un poco de volumen, pero nada tengo que reprochar a su actuación. Con muy buena presencia escénica y a nivel artístico quizás no tan expresiva como su “hermana” Dorabella, pero, debo reconocer que estuvo a la altura.
Su voz es muy rica en centros, y esto me gusta, quizás por esto –y es una observación personal- se me hacía un poco difícil diferenciarla en sus intervenciones conjuntas con Dorabella.

Y hablando de ésta última, la mezzo GEMMA COMA-ALABERT encarnó artísticamente a una pizpireta Dorabella, expresiva y de buen gusto y musicalidad. No obstante, en su aria “Smanie implacabile” artisticamente – y teniendo en cuenta que estamos con Mozart- la encontré un tanto exagerada.

Si en Mozart, caracterizado por la elegancia de su canto sería pecado cantarlo con tanto arrojo, pienso – y es personal- que estas emociones se deben transmitir por el canto, que ya lo hizo, pero no tanto a nivel corporal. Debería haber sido, en este sentido, -y repito, para mí- un poco más contenida.

La veteranía d´ENRIC SERRA se notó en el escenario. Su saber estar, su interpretación escénica estuvo más que bien representada. Mermado quizás un poco a nivel vocal supo aportar ese lado más amargo del personaje que disfruta con la comedia que él mismo ha propuesto.

Sorprendente el nivel vocal d´ALBERT CASALS, mucho mejor acertado que en “Il Pirata” con el que se inició la temporada de ópera.
La voz es bonita y los agudos firmes. Tiene musicalidad y buen fraseo. Para mí una de las mejores voces de la tarde.

El otro personaje masculino estuvo encarnado por el barítono CARLES DAZA. Es curioso de comentar que tanto Daza, como Maite Alberola coincidieron en la Escola d´òpera de Sabadell, y que además, la obra que les abrió las puertas al canto profesional, fue ni más ni menos que “Le nozze di Figaro”, también de Mozart.
Buena su interpretación, de gran solvencia marcando muy bien los distintos cambios de carácter de su personaje. Una voz que se va consolidando día a día.

La Despina de ELISA VÉLEZ, fresca y jovial, acompañó muy bien al resto del elenco. Si bien pasó algún apurillo, supo solventarlo con elegancia y con una más que buena interpretación artística.

No debemos olvidar tampoco la intervención durante toda la obra de ANDREA ÁLVAREZ en el clavecín y ROMAN BOYER en el bajo continúo que acompañaron los secos (e interminables) recitados de la obra, que de cortarlos, no se hubiera hecho tan pesada. Su labor fue reconocida con un gesto desde el escenario por Carles Daza, al que siguieron todos sus compañeros.

En conclusión, se cierra una temporada de ópera de un muy buen nivel vocal que esperamos se repita en la próxima. Inaugurando con un “Rigoletto” en el mes de octubre, y pasando por una zarzuela aún por determinar, els A.A.O.S. se atreverán con la dificílisima “Los Cuentos de Hoffmann” para concluir con el “Barbero de Sevilla”.

A la que sepamos repartos ya iremos informando.

1 comentario:

Tosca dijo...

Doy fe de que hiciste los deberes, Brunilda! Y no sólo eso, los hiciste con entusiasmo y dedicación pero.... como tu bien dices, cuando no hay feeling ....

Y es que la ópera, por lo menos tal y como tu y yo la sentimos, debe entrar por la piel para poder llegarnos al corazón. Cuando entra por el cerebro nos permite admirar un trabajo bien hecho pero nos quedamos sin ese escalofrío que nos recorre la espalda y nos hace estremecer.

C'est la vie!!