domingo, 17 de enero de 2010

¿Qué suena hoy en la gramola? LA DEL MANOJO DE ROSAS

Pues siguiendo con el compromiso adquirido de dar a conocer un poco más este género tan nuestro que es la zarzuela, esta semana propongo nos adentremos en el Madrid de los años 30 para presentar una de las zarzuelas más populares, pero a la vez -almenos recientemente- poco divulgada. Una de las que también, sin duda alguna, es de mís favoritas por sus músicas populares, a la par alegres y desenfadadas, por sus músicas joviales y por su fuerza, músicas que hacen que te levantes del asiento (o del sofá) y qué digas "olé", músicas sin lugar a dudas que pasan de generación en generación, y que reflejan muy bien la gracia y la zalamería del pueblo de Madrid. Estoy hablando como ya habréis adivinado de "La del manojo de rosas", zarzuela en dos actos del maestro Sorozábal, padre también de "La Tabernera del puerto" y con libreto de Francisco Ramos de Castro y Anselmo Carreño. He tenido tan solo una ocasión de ver en vivo una representación de esta zarzuela y otra en DVD, así es que, como amante confesa que soy de este género lanzo al aire un deseo: que se lleve esta bella zarzuela a nuestro Teatro de la Farándula en Sabadell. Queda dicho. "La del manojo de rosas" es mucho más que el famoso dúo "Hace tiempo que vengo al taller"... Destacar entre todos los números dos en especial: la romanza de Ascensión (No corté más que una rosa) y la romanza de Joaquín (Madrileña bonita) que nadie ha cantado como el tenor Plácido Domingo. Respeto a la de la soprano, confesar que la primera vez que la escuché no me gustó demasiado, pero con el tiempo se ha convertido, para mí, en una de las romanzas más bellas del género, por la música que la acompaña y también por la sentida letra que la sostiene que no tiene desperdicio. La del tenor, evidentemente me gustó de inmediato y cantada por Plácido Domingo aún más. Vamos allá pues:



La acción tiene lugar en 1934, en una plaza de barrio madrileña en la que hay un garaje, un bar y una tienda de flores llamada «La del Manojo de Rosas». Se encuentran en la tienda, Joaquín, oficial mecánico del garaje con su aprendiz Capó, además de Don Daniel, el dueño de la tienda de flores y el camarero del bar, apodado Espasa por su afición a usar grandilocuentes expresiones, y romper los moldes del vocabulario.

Ascensión, la florista, hija de Don Daniel, es una mocita madrileña de educación esmerada, pero orgullosa de su origen obrero, por lo que no quiere oír hablar de amores más que con un hombre de su clase. Aunque Don Daniel le ha aconsejado aceptar la proposición de Ricardo, joven y simpático aviador, Ascensión a quien quiere es a Joaquín, el mecánico, que le corresponde. Escuchemos el famoso dueto entre Ascensión y Joaquín "Hace tiempo que vengo al taller" en las voces de Pilar Lorengar y Renato Cesari acompañados por la orquesta de Conciertos de Madrid dirigidos por Pablo Sorozábal.





Ricardo, tras una conversación con Don Daniel, está convencido de ser el candidato predilecto de Ascensión, y decide ir a declararse, pero al llegar a la puerta de la floristería se encuentra con Joaquín, los dos intercambian bravatas y amenazas. Escuchemos de nuevo a Renato Cesari y a Francisco Maroto en el papel de Ricardo, acompañados por la orquesta de Conciertos de Madrid dirigidos por Pablo Sorozábal.






En contraste con este conflicto amoroso aparece otro entre Clarita, una coqueta manicura, Capó y Espasa. Aunque novia del primero, se deja querer por el otro, para así poner a prueba su amor. Espasa, que piensa que Clarita está loca por él, utiliza toda su verborrea para aburrir a Capó con sus camelos y hacerse dueño de la situación. Escuchemos el dueto cómico entre Clarita y Capó en las voces de Enriqueta Serrano y de Enrique Fuentes respectivamente, acompañados por la orquesta de Conciertos de Madrid dirigidos por Pablo Sorozábal.




Los padres de Joaquín, son Doña Mariana, mujer simpática y afable, y Don Pedro Botero, así apodado por ser un próspero traficante de chatarra. Ascensión lleva todos los días un ramo de rosas a Doña Mariana, sin saber que es la madre de Joaquín, por lo que, cuando aparece éste vestido como un señorito, comprende la florista que ha sido engañada en su buena fe. Escuchemos ahora la bellísima romanza "No corté más que una rosa" en la voz de la soprano Montserrat Caballé:



No corté más que una rosa, en el jardín del amor...

Con lo bonita que era, ¡qué pronto se deshojó!
El querer con que soñaba, que desengaño sufrió.
Rosal que yo cuidaba, que pronto se marchitó.

Gavilán, que con plumaje de palomo,
traidor, me rondabas y ansioso buscabas
el nido de mi querer.
Gavilán, vete a volar por otro cielo,
y deja mi nido que te he conocido;
levanta tu vuelo, que no te quiero ver.

No es el que tú no me quieras,
la causa de mi amargura; es que sin saber quien eras,
cometí la locura de quererte de veras.
Abrí mi pecho a un cariño, cariño de mi ilusión,
y no tengo más que pena y dolor y amargura,
dentro del corazón.



Más tarde, Ascensión está sentada en la puerta de su tienda y llega Joaquín, que como si no la hubiera visto en su casa, trata de piropearla. Pero ella le reprocha su conducta y la desprecia. Al enterarse de la ruptura, Ricardo, que no pierde la oportunidad, vuelve a cortejar a Ascensión quien, en su despecho, le acepta como novio delante de Joaquín.


Acto segundo.



Meses después, Espasa, ahora cobrador de autobús, sigue mareando a Capó con su palabrería, que decide pagarle de la misma forma, y con la ayuda de un diccionario gitano, deja a Espasa descentrado y sorprendido. Envalentonado, Capó corteja a Clarita en puro argot faraónico. Escuchemos de nuevo las voces de Enriqueta Serrano y de Enrique Fuentes com Clarita y Capó respectivamente, acompañados por la orquesta de Conciertos de Madrid dirigidos por Pablo Sorozábal.




Por su parte, la relación entre Ascensión y Ricardo, cada día es mas fría, ella recela de todo. Don Pedro Botero se ha arruinado en el negocio de chatarra, y Joaquín tiene que volver al garaje como mecánico, esta vez por necesidad. Al ver la frialdad que reina entre Ascensión y Ricardo, siente renacer la esperanza y expresa su cariño por Ascensión, seguro de que ella volverá a quererle. Escuchemos ahora sí la romanza "Madrileña bonita" en la más bella voz que ha cantado esta pieza, Plácido Domingo:



Enterada de la ruina de los padres de Joaquín, Ascensión lleva un ramo de rosas a Doña Mariana. Al salir se encuentra con Joaquín que, emocionado, agradece su delicadeza. Ambos recuerdan con tristeza los días felices de su amor.



Ricardo, que comprendido que lo mejor es renunciar a Ascensión, y pide Espasa que se lo diga. Ascensión pide a Clarita que le diga lo mismo a Ricardo y ambos quedan como buenos amigos, cuando llega Joaquín, que se reconcilia con Ascensión, mientras Clarita, Capó y Espasa brindan por la felicidad de «La del Manojo de Rosas».