domingo, 3 de enero de 2010

No hay dos sin tres...

O almenos así se dice. Y si se dice... será por algo, no?

Soy una apasionada de la ópera y confieso que tengo debilidad por la música de Puccini, porque es directa, llega al corazón y porque la historias que reflejan en sus libretos tienen mucha fuerza dramática. Además sus notas llegan enseguida al alma del oyente, provocando una serie de reacciones o sentimientos de inmediato, no como óperas de otros compositores –hablo en mi caso- que tengo que escuchar una y otra vez, y otra vez... y más veces para poder apreciar su valor.

Si, Puccini me llega y si además estos Puccinis son cantados por Plácido Domingo, mejor que mejor.
Fue “La bohème” la primera ópera que escuché del compositor de Luca. Me gustó, pero enseguida me interesé por otra, que para mí es la más perfecta composición operística, junto con “Manon Lescaut”, del maestro italiano.
Me refiero a la “Tosca”, ópera estandarte de Puccini, las haya donde las haya. Una música que por su fuerza, por su belleza, por su sentimiento y por su descriptiva sonora, no tardó en hacerse un hueco en mí corazón, convirtiéndose a la par, en una de mís tres óperas preferidas.

Recuerdo perfectamente el día en que adquirí “mí primera Tosca”. Era el día 2 de agosto de 1993 (tan sólo hacía tres años que me había iniciado en el mundo de la ópera). Yo la quería por Plácido Domingo, naturalmente, y ese día de verano, obtuve uno de los regalos más maravillosos. Un tesoro al que tengo mucho cariño y por varios motivos, ya que esa grabación en formato VHS era la primera ópera que compraba en vídeo.

Tan solo conocía tres piezas: “Recondita Armonia”, “E lucevan le stelle” (las dos aprendidas del Concierto de Caracalla) y el “Vissi d´arte”. Nada más. Recuerdo aún que fui a parar a la sección de ópera de “El Corte Inglés” por casualidad, y cuando ví ese vídeo –que me decía “llévame a casa”-, esas letras azules de la portada, a Plácido Domingo... me entró tal ilusión, tal alegría, tal... no sé, algo tan difícil de explicar y tan fácil de comprender por los amantes del género que... aún no sé como convencí a mí madre para que me la comprara (supongo que vio mí cara de entusiasmo, las lágrimas a punto de bajarme por las mejillas, que la pobre no pudo decirme que no, aún tener la advertencia de que aquel día no me iba a comprar nada). Quizás fue también en parte porque a ella también le hacía ilusión...

La vi tantas veces, y la veo tantas veces aún... Rallé la cinta. Creo que hoy en día no se podría utilizar, no sé, pero mí pasión por esa versión (Domingo-Behrens-MacNeil, Metropolitan 1985) ha llevado a tenerla, no sólo en VHS, sino también en DVD (2 veces, por si me cargo uno, tener el otro “fresco” de repuesto).
Es fue mí primera “Tosca”, la más especial, la que quiero más de todas las versiones que tengo, y por los motivos, evidentemente, que he explicado.

La segunda versión que escuché de “Tosca” fue la rodada en los escenarios naturales en Roma, con el trío Domingo-Malfitano- Raimondi, y me atrajo precisamente por esto, por estar filmanda en los sitios donde se sitúa la obra, para ver todos aquellos lugares que algún día, cuando fuera a Roma visitaría. Y así lo hice cuando pisé el suelo romano.

Finalmente, adquirí, también en VHS otra versión de “Tosca”, siempre con Domingo y esta vez acompañado por el barítono Sherril Milnes y la soprano Raina Kabaivanska.
¿Qué se podría decir de estos dos intépretes masculinos que no se haya dicho ya, verdad? Pero lo cierto es que toda esta larga entrada es simplemente para hablaros de Raina Kabaivanska, quizás del trío nombrado, sea la voz más olvidada por los oyentes y por el mundo de la ópera.

He de confesar que la “Tosca” que se plantea en esta grabación –que también está realizada en los escenarios naturales- me gusta mucho, y no solamente a nivel vocal, sino sobretodo por la interpretación, la visión del personaje de Tosca que hace Kabaivanska.
La suya es una Tosca noble, exquisita, que no pierde los estribos y que no grita. Es una Tosca de fineza extrema y elegante, adjetivos que yo recuerde, no he visto en ninguna de las Toscas que he escuchado.
Pero además Raina, con sus expresiones, con su gesto, sabe dotar al personaje de una delicadeza que choca con el resto de las interpretaciones que he visto, además está secundada de una dirección de escena magnífica y de unos movimientos de cámara que accentúan esas virtudes.

Y francamente, cada vez que veo esa grabación me gusta más. Puede, quizás haber Toscas con más volumen que ella, sí, pero Kabaivanska es esa Tosca que la primera vez que la ves piensas que es una mujer fría, que apenas reacciona... pero no es así. Sí que reacciona, y mata a Scarpia, y siente dolor por la tortura a Cavaradossi, y es una mujer cariñosa y amorosa en el primer acto, pero... primero piensas que le falta ese temperamento de otras Toscas que artísiticamente “actúan” o “sobreactúan” el personaje.
Pero no, la sencillez de su actuación dota a la soprano de exquisitez, logrando ponerse al público, -almenos a mí- en el bolsillo para aplaudir su interpretación.

Ojalá hubiera más Toscas de este calibre y me quedo con un ¡Grácias Raina Kabaivanska por su arte! tan
injustamente poco valorado.

Disfrutad de ella y... de ellos.









1 comentario:

Tosca dijo...

¡Menuda Tosca la de Plácido,Raina y MIlnes!

He vuelto a disfrutar de los tres a tope.

Gracias.