jueves, 27 de junio de 2013

"The Verdi Album . Jonas Kaufmann": el nuevo disco del tenor bávaro


 
 
 

 
Con esta más que sugerente y atractiva portada que tentaría al mismísimo diablo e induciría a cualquier persona, aficionada o no a la ópera a llevarse a las manos este disco (fijaros cuán poderoso e importante es ejercer un buen control marquetiniano), el tenor alemán Jonas Kaufmann culmina este año de celebraciones a la figura de Verdi presentando su nuevo trabajo discográfico, para el sello SONNY Classical, titulado “The Verdi Album. Jonas Kaufmann”.
 
Si hace unos meses el bávaro inundaba el mercado con su “Kaufmann Wagner” porque también se celebra en este 2013 el bicentenario del nacimiento del compositor de Leipzig, ara le toca el turno a Giuseppe Verdi. Así Kaufmann, rinde tributo a dos de los compositores operísticos más influyentes e importantes de toda la historia de este género con un más que interesante y efectivo doblete.
 
Aunque ha hecho alguna incursión en el repertorio verdiano, conocidas son sus aportaciones al “Rigoletto”, a “La traviata” o al “Don Carlo”, Jonas arriesga y se inmiscuye en las más variopintas obras del de Busetto.
 
Un trabajo interesante que puede generar sopresa, entusiamo y también, como no, no estará exento de críticas por parte de sus fervientes detractores.
 
Sí, interesante porque en él se aproximará al “Otello”, del cual confesó que quiere abordar el personaje, o bien a la “Aida” de la cual hay un proyecto de grabación para EMI con una compañera tan excepcional como es Angela Gheorghiu, que esperemos, fructifique con un gran éxito.
 
Expectación me causa su Riccardo del “Ballo”, donde un cantante con la musicalidad y dominio del fraseo, como es Kaufmann, puede sacarle mucho partido, pero una cosa es el puede y la otra es comprobar si ha podido.
 
Y es que las referencias operísticas que tenemos todos en nuestras mentes nos juegan a veces malas pasadas por ser incapaces, en la mayoría de las ocasiones, de enfrentarnos, vírgenes de oído, a las interpretaciones de esta nueva generación de cantantes.
 
El contenido del disco es el siguiente:
THE VERDI ALBUM – Jonas Kaufmann
GIUSEPPE VERDI (1813–1901)
 
Rigoletto
 
1 “La donna è mobile” (Duca)
 
 
2 “Se quel guerrier io fossi! … Celeste Aida” (Radamès)
 
Un ballo in maschera
 
3 “Di’ tu se fedele” (Riccardo)
 
4 “Forse la soglia attinse … Ma se m’è forza perderti” (Riccardo)
 
Il trovatore
 
5: “Ah! sì, ben mio … Di quella pira” (Manrico)
with Giovanni Gregnanin Ruiz · Erika Grimaldi Leonora
 
Luisa Miller
 
6 “Oh! fede negar potessi … Quando le sere al placido” (Rodolfo)
 
Simon Boccanegra
 
7 “O inferno! Amelia qui! … Sento avvampar nell’anima … Cielo pietoso, rendila” (Gabriele)
 
Don Carlo
 
8 “È lui! desso, l’Infante! … Dio, che nell’alma infondere” (Don Carlo)
with Franco Vassallo Rodrigo · Daniele Cusari un frate
 
La forza del destino
 
9 “La vita è inferno all’infelice … O tu, che in seno agli angeli” (Alvaro)
 
I masnadieri
 
10 “Destatevi, o pietre! … Giuri ognun questo canuto” (Carlo)
 
Otello
 
11 “Dio! mi potevi scagliar” (Otello)
 
12“Niun mi tema” (Otello)
with Franco Vassallo Jago
 
BONUS TRACK
 
Macbeth
 
13 “O figli, o figli miei! … Ah, la paterna mano” (Macduff)
 
JONAS KAUFMANN
Coro del Teatro Municipale di Piacenza
Orchestra dell’Opera di Parma
PIER GIORGIO MORANDI
 
De todos modos, la mayoría de las piezas que Kaufmann aborda en este disco, cuya aparición en Alemania está prevista para el día 13 de septiembre, ya las conozco y he tenido la oportunidad de escuchárselas gracias a la generosidad del autor del fantástico blog “In Fernem Land” y, desde aquí, os invito a acceder al mismo, a seguirlo y a aprender.
 
En este post, Joaquim, su autor, nos regala un avance de lo que podremos apreciar en “The Verdi Album. Jonas Kaufmann”. A tal efecto, pasaré pues a dar mí opinión acerca de las arias escogidas, y espero que aquellas en las cuales Jonas no me ha convencido lo haga en su disco, y en las que ya me ha entusiasmado, pueda disfrutarlas aún más.
 
Empezaré por “Quando le sere al placido” de la “Luisa Miller”. Para mí, una de las más flojas de todo el concierto. Alguien que domina el fraseo como Kaufmann no puede ofrecerme un recitado tan faltado de matices y de carácter. Necesito más matiz en sus palabras, necesito notarle el enfado y la decepción (“Ella non è rea. Mentite…). Y ello no lo encuentro. Ese “Mentite” debe sonar individual, arrogante, enfadado. Y no suena así. Y me falta además la inquietud del personaje en “Ma dunque i giuri, le speranze, le gioe, le lagrime e l´affanno” no percibo en su canto la palpitación de su corazón agitado así como tampoco hallo la explosión pasional final “Tutto è menzogna, tradimento…” y la resolución solemne final “inganno”, la conclusión a la situación que Rodolfo está viviendo en ese momento.
 
Y ello unido a una interpretación lentísima de una aria en la cual siempre me ha gustado más el recitado que el aria en sí, hacen que espere con ganas una nueva versión en el disco que corrija esto, o la adecúe más a mí idea de la pieza.
 
Mucho mejor en el “Sento avvampar dell´anima … Cielo pietoso rendila”, con agudos claros, incisivos, y con un fraseo elegante y timbre oscuro aunque adecuado al Gabriele Adorno del “Simon Boccanegra” sobrándome ese recital de erres germánicas tan marcadas en algunos  momentos que rompen la italianidad de la pieza.
 
Pero sin duda donde Kaufmann brilla y reluce cual moneda de oro recién acuñada es en el “Don Carlo”.
 
En ella te reencuentras al tenor, a la voz que se aleja de los oscuros timbres baritonales de su voz, que tanto gustan y que otros tantos aborrecen, pues hay para todos los gustos. Notas la llama que ha inflamado su pecho y la resignación de la pérdida amorosa.
Carlo es en la actualidad una de sus mejores aportaciones en el repertorio verdiano, por ello cabe esperar que su interpretación en el disco será igual o mejor que su intervención en directo.
 
“La vita è inferno al infelice” de “La forza del destino” nunca ha sido una de mis arias verdianas favoritas porque la primera vez que la escuché, el tenor en cuestión, no le hizo justicia.
Con el tiempo, que dicen que todo lo cura, sin ser una de las que más quiera he ido aceptándola y aprendiéndola a encontrarle su punto.
 
En esta versión, Kaufmann la borda: bien matizada y conteniendo el torrente de su volumen apasionante, aunque alguna nota grave queda un tanto justa (“È scrito”). Sin embargo en ella evoca de forma magistral el recuerdo a Leonora, reconoces en su interpretación el hombre enamorado que idolatra a su amor. Su “pietà di me” final, del piano al forte marca de la casa, cautiva por su simplicidad, en un efecto canoro que nada tiene de ello.
Si tuviera que poner un “pero” quizás lo achacaría de nuevo a la lentitud del tiempo que empaña una genial ejecución, veremos cómo lo enfocará a final de año cuando debute en Munich este papel.
 
Finalmente Jonas se pone en la piel de Macduff del “Macbeth” abordando su aria más conocida “Alla paterna mano” y de nuevo, y a pesar de que entra tarde, me sorprende su aportación, asciende al agudo con un total descaro aunque con un tiempo demasiado lento que, en esta ocasión, no molesta tanto como en su “Quando le sere al placido”.
 
 
Todas estas arias no hacen sino que abrir el apetito y dar muestra de lo que podemos esperar con su trabajo. Y mientras lo aguardamos expectantes tendremos que conformarnos con su debut en “Il Trovatore” dado que hoy mismo, Jonas Kaufmann se enfunda el traje de Manrico y junto a Anja Harteros, debuta esta noche en Munich al hijo de la gitana azucena.
Y hasta que no llegue el próximo 5 de julio, día en que se retransmitirá en directo vía internet desde la propia web de la ópera de Múnich, tendremos que esperar dos o tres días, quizás menos, para escuchar algún fragmento de su interpretación gracias a la generosidad de aquellos internautas que suben gentilmente en la red extractos de estos acontecimientos a los que nos encantaría asistir.
 
Si hay algo de lo que no me queda la menor duda es que en el caso de Kaufmann, el gusto lo encuentras en la repetición, en las escuchas desenfrenadas una y otra vez hasta que su arte te envuelve y convence, y a nadie le deja indiferente sea por bien o por mal.