sábado, 8 de junio de 2013

Conociendo a Jessica Pratt


Introducción: Australia y Jessica Pratt


No cabe la menor duda de que Australia es un gran país. Allí todo es grande: grandes espacios, grandes mares, amplia tierra que está dotada de diversas rarezas geológicas…

Quizás no sea un país con gran tradición operística ni de melómanos enfervecidos, pero de esas lejanas tierras han surgido, curiosamente, grandes voces de soprano. ¿Quién no recuerda a la gran Joan Sutherland?, quizás uno de los exponentes más importantes del fenómeno operístico australiano y tristemente desaparecida el pasado 10 de octubre de 2010.

Todo el mundo lloró a esa gran dama del escenario, una extraordinaria soprano de coloratura que hacía fáciles las difíles notas que encierran las partituras belcantistas y ello sin esfuerzo aparente, contribuyendo, con su arte, al renacimiento del belcanto alrededor del mundo.

Pero ha habido muchas otras voces que han abanderado a los australianos, algunas de ellas, responden a los nombres de Florence Austral, Marjorie Lawrende, Nelly Melba o Lisa Gasteen. En todo caso, Australia puede sentirse orgullosa de ellas, como ahora puede estarlo de la voz de Jessica Pratt que ha cogido el relevo de todas ellas, pisando con fuerza los escenarios internacionales inmersa en el repertorio belcantista y rossiniano, flirteando también, de vez en cuando y puntualmente, con la ópera mozartiana.
 

 
 
Inicios y estudios musicales. Maestros.

Jessica nació en Bristol el año 1979 pero se crió en Australia. Su padre, es tenor y fue con él con quien inició sus estudios musicales siempre haciendo caso de los consejos y lecciones que le brindaba.

La soprano pues, pertenece a una família con tradición musical, asímismo su hermano y hermana también cantan y escriben música además de haber estudiado con instrumentos de viento durante su niñez. Ella misma estudió tromba, y ello le ayudó a desarrollar su técnica respiratoria y dominio del fiato.

Un marco así de musical propició que Jessica no tuviera que plantearse en ningún momento a qué se dedicaría: siempre había cantado, desde su niñez, y por lo tanto, inmiscuirse profesionalmente en el mundo de la ópera no era una opción a valorar, sino que era, y fue, un hecho. Nunca se planteó si tenía o no una voz, porque el instrumento ya lo había encontrado siendo aún una niña.

Siguió estudiando con grandes nombres, tales como Joan Sutherland o Renata Scotto, pero es en la técnica, la base de toda una carrera musical, en la que siempre ha encontrado apoyo junto con las enseñanzas paternales.

Con esta última, con Scotto, tuvo la oportunidad de realizar un curso de perfeccionamiento en la Academia Nacional de Santa Cecilia, pero antes, había ganado una bolsa de estudios, en 2005 que le permitió estudiar con Gianluigi Gelemetti en el Teatro de la Ópera de Roma.

Jessica Pratt recuerda con cariño su experiencia con la soprano italiana, porque la considera una verdadera maestra, cuyos puntos de vista respeta y comparte. Cantar – dice Jessica Pratt-  es cuestión de hacer a diario ejercicios vocales, tiene que entrenarse la musculatura para poder hacer simples las dificultades que se esconden en las partituras. Si ésta no se ejercita cada día, no se puede cantar las incantables coloraturas y, para que el canto suene natural, solo se consigue con estudio constante y diario.

 
Concursos. Debut profesional.

Jessica Pratt ganó en el año 2003 el “Australian Singing Competition” y fue asimismo galardonada en 2007 en el curso del “Opera Foundation Australia Vienna State Opera Award”.
 
 
 

A partir de allí empezó a despegar su carrera debutando en 2007, con el role de Lucia di Lamermoor de la ópera homónima de Donizetti, a los que fue añadiendo papeles propios del belcanto como “I Puritani” en la ópera de Toulon pasando a un estilo completamente diferente al afrontar una de las “muchachas flor” del “Parsifal” wagneriano en la Wienner Staatsoper, para después debutar la Desdemona del “Otello” de Rossini en el Wiedbad Rossini Festival en 2009 y hacer lo propio en 2010 en el Covent Garden londinense con la Reina de la noche de “Die Zauberflöte” de Mozart.

Grandes teatros. Poco a poco Jessica Pratt ha ido escalando y cantando en teatros de primera categoría, el citado Covent Garden es un ejemplo de ellos, pero en su curriculum figuran coliseos de la talla de la Ópera de Viena, la Scala de Milán, el Festival Rossini de Pesaro o la Deustche Oper de Berlín, entre otros y ha sido dirigida por maestros de la talla de Nello Santi, Kent Nagano, el recientemente desaparecido Collin Davis o Christian Thieleman.

 
Rigoletto en su vida

A pesar de los estilos en los que ha trabajado Jessica Pratt, la Gilda del Rigoletto ha sido y es uno de los roles que más satisfacción le ha dado en los últimos años. Así pues, debutó este papel en el Festival de Como en 2009, y repitió en 2010 en las Termas de Caracalla, pero quizás unas de sus más aplaudidas interpretaciones como hija del bufón del Duque de Mantua tuvo lugar el 2012  en el Teatro Regio di Parma al lado de uno de los más laureados y aplaudidos Rigolettos, el barítono italiano Leo Nucci, una voz que a sus años, continua dominando el papel y sigue transmitiendo emoción en cada una de sus notas emitidas.

Cuando pregunté a Jessica Pratt lo que sintió o aprendió al trabajar con alguien de la categoría de Leo Nucci, su respuesta fue la siguiente:

“Fue una experiencia maravillosa trabajar con Leo Nucci en Parma. El público se entusiamó tanto que en cada una de las representaciones solicitaron, noche tras noche, que se bisara la “Vendetta”. Siento realmente admiración hacia Leo Nucci, tal como Gilda la siente por su padre. Además cantar con él es muy natural porque siento que realmente es Rigoletto y es fácil para mí, en estas condiciones, ponerme en la piel de Gilda. Es también un brillante actor lo que te permite reaccionar siempre de manera diferente a las palabras y a sus gestos, porque no hace ninguna representación igual y eso las convierte en especiales.”

Jessica Pratt ya demostró en su “Rigoletto” parmesano que tiene capacidad de comunicar además de poseer una técnica trabajada y una buena línea de canto, todo ello la hace idónea para afrontar el más variado repertorio belcantista, tal y como ha hecho desde su debut profesional con Lucia.

 
 

Valoraciones: la expresión en el canto y el fenómeno de brillantes y fugaces carreras.

Como aficionada a la ópera que soy siempre me ha preocupado la expresión del cantante, el saber transmitir sentimientos con la voz y que ellos sean a la recíproca. No puedo emocionarme con algo si la voz en cuestión no lo hace.

Una de las cosas más difíciles de conseguir es que el cantante, cuando canta, se olvide de que en realidad lo está haciendo. Pero gracias a Dios hay voces que lo logran.

Pregunté a Jessica Pratt si en pro de la expresión ella sacrificaría alguna nota, y la soprano contestó lo siguiente:

“La expresión es la razón por la cual cantamos y actuamos. Las notas no necesitan ser sacrificadas en pro de la expresión, la expresión viene, se consigue con el fraseo y con el color adecuado en cada una de las palabras. El uso y el control de la respiración así como la técnica, proporciona al cantante la total libertad de movimiento y de expresión cuando está encima del escenario.

Si nos centramos en el belcanto, he podido encontrar que cuando una nota está fuera de lugar o se sacrifica, no crea expresión. En el belcanto la emoción se desarrolla de forma lenta, es más de reflexión pero para mí es mucho más fuerte.”


Jessica Pratt goza de una buena voz, además de un físico extraordinario, una figura esbelta y unos bellos rasgos, por ello, quise preguntarle qué valoración hace, o qué opina, acerca de fulgurantes carreras que se hacen en un plazo de 4 o 5 años secundadas por grandes campañas publicitarias y en base a intérpretes que poseen una belleza fuera de serie, más propia de los artistas de Hollywood que de escenarios operísticos. Creo que a todos nos viene en mente la injusticia que se hizo en el Covent Garden con la soprano Deborah Voigt y con tantos otros, cantantes no tan conocidos, que sufren a diario no medir lo suficiente o tener algún kilo de más.


“No podemos y no debemos intentar competir con Hollywood. Tenemos diferentes maneras para conmover al público y eso es la música. La gente no se acerca a la ópera para ver lo que cada día puede ver en el salón de su casa a través de la televisión, sino que vienen a la ópera para ver algo especial que los conmueva, con la música, la poesía y el arte.
Sobre el fenómeno de las carreras cortas es a menudo una fatal coincidencia entre la codícia y la ignorancia de los agentes y cantantes, un síntoma de nuestra sociedad que lo quiere todo fácilmente en un instante y tiene poca voluntad de trabajar durante muchos años hacia un objetivo sólido.”
 
Su debut en España e hitos futuros.
 
El próximo 20 de junio, Jessica Pratt debuta en España, y lo hará nuevamente afrontado el role de Gilda al lado del Rigoletto de Leo Nucci y del Duque de Mantua de Celso Albelo, una oportunidad para ver a la soprano australiana en nuestro país.
La cita será en Sevilla, en el Teatro de la Maestranza, y se prolongarán las respresentaciones, con un doble reparto, hasta el día 29 de junio, y en las que Jessica Pratt intervendrá en las funciones de los días 20, 23, 26 y 29 y en las que estoy segura, conseguirá, un gran éxito.
La producción proviene del Teatro Regio di Parma con dirección escénica de Stefano Vizioli, todos bajo la batuta del maestro Cristobal Halftter.
 
 





Entre sus proyectos a corto plazo tiene previsto en septiembre una “Sonambula” en Bari y su debut en el papel de Ines de la ópera “La Africana” de Meyeerber durante los meses de noviembre-diciembre en el Teatro de la Fenice en Venecia.

Deseamos a Jessica Pratt lo mejor en todos estos difíciles cometidos.