miércoles, 31 de marzo de 2010

Verdi y Wagner. Wagner y Verdi.

Dos de los grandes. Dos genios. Dos grandes músicos. Dos estilos completamente diferentes, pero que sin embargo, ambos me gustan.

Hace unos días que he terminado de ver una serie que hace un tiempo grabé de la televisión: "La vida de Verdi". La disfruté en su día, y ahora me ha vuelto a enamorar de nuevo, tanto que he aparcado la vieja grabación en VHS y me la he comprado (por cierto, a un precio más que razonable) en DVD. Quizás muchos de vosotros la recordéis, otros no la habréis visto.
A éstos últimos les invito a que lo hagan que no quedarán decepcionados.

En el film, se cuenta la vida del maestro italiano nacido en Busseto. Se narra con respeto y veneración al músico sus años difíciles de juventud, sus primeros éxitos, la fama, su gran amor por su primera esposa Marguertia Barezzi y el otro gran amor de su vida, Giuseppina Strepponi; todo ello acompañado de sus célebres y conocidas músicas, las cuales no voy a explicar ni nombrar una a una, ya que a estas alturas, no necesitan una tarjeta de presentación.

Mientras veía la serie, cada una de las músicas que sonaban conseguían ponerme la carne de gallina, a pesar de haberlas escuchado millones de veces. Y mientras avanzaban los capítulos pensaba que a alguien que no sabe lo qué es la ópera, que nunca ha oído hablar de ella, ni ha escuchado ningún fragmento... es imposible que ante esas geniales partituras se quede frío o indiferente.

Sinceramente creo, que si a mí no me gustara la ópera, seguro que me interesaría por ella a raíz de obras tan bien hechas como la de la citada serie.
¿Y quién puede quedarse igual ante el "Va pensiero" del "Nabucco"; o escuchando "Addio del passato" de "La Traviata"; o la mrcha triunfal de la "Aida"; o el "Niun mi tema" del "Otello"; o el genial trato que Verdi da a la vejez en su "Ella giammai m´amó" del "Don Carlo"?

¿Alguien puede quedarse indiferente? Me gustaría, y desearía creer que no.

Algo que se tiene que destacar de esta serie, es como decía el respeto hacia el compositor italiano, ya que es una filmación que se centra en su vida artística, dando alguna pincelada en la vida personal, pero poco. Me viene por esto, la película que se hizo sobre Mozart en los años 80, interpretada por Tim Hulce y dirigida por Milos Forman, que se dedicó (aún gustándome la película, sobre todo en la escena final del "Requiem") a ridiculizar al compositor Salzburgués.

He aquí un enlace de la serie: el actor que encara a Giuseppe Verdi, es Ronald Pickup.




Y como cosas del destino, acabé la serie, y tras el último capítulo me esperaba la película "Cita con Venus", película cuya banda sonora corresponde al nombre de Richard Wagner, ya que nos explica las dificultades de una compañía de ópera para representar "Tanhäuser", del maestro alemán.
Bien está claro que en algún momento de la película el tema se desvía hacia la relación amorosa del director de orquesta con la primera soprano, interpretada por Glenn Close, pero no importa porque, otra vez, al igual que me sucediera con "Amadeus", la mejor escena se encuenta al final de la obra cuando están todos los cantantes en el escenario y la orquesta y el coro ataca el conocido y bellísmo "Coro de los Peregrinos".

Decir que con ello se me puso de nuevo la carne de gallina al escuchar esta música.

Lo curiososo es que, tanto con Verdi, como con Wagner tuve una misma sensación: escuchar esta música y tener la necesidad de al día siguiente escuchar de nuevo las grabaciones.  Es algo que en el día de hoy me queda pendiente, escuchar de una tirada el "Tanhäuser". Quizás no todo entero por falta de tiempo, pero lo intentaré, a pesar de que hoy me he levantado no con el "Tanhäuser" en la cabeza, sinó con algo muy distinto: la "Maruxa" de Amadeo Vives.