sábado, 27 de febrero de 2010

¿Qué suena hoy en la gramola? LA GRAN VIA

Este año en que se celebra el 100 aniversario de la construcción de una de las arterias más importantes de la capital de España, la madrileña Gran Vía, creo que es de obligación hablar de esta obra de Federico Chueca, sencilla, pero a la vez inmortal.
Sí me refiero a "La Gran Vía", porque... ¿quién no conoce o no ha oído alguna vez el famoso vals del Caballero de Gracia, el tango de la Menegilda, el número de los Ratas o el Chotis del Eliseo? De estas piezas alguna les debe sonar, ¿no?

De esta obra del maestro Chueca emana mí primer recuerdo musical, en especial del Vals del Caballero de Gracia, que cantaba una y otra vez a mí hermano recién nacido -sin saber qué era ni qué cantaba- para hacerlo llorar en su cochecito. No era mala. simplemente tenía dos añitos.

La selección de hoy será breve, pero con las piezas más bonitas e inolvidables de esta revita madrileña cómico-lírica, fantástico-callejera.




La Gran Vía es una obra compuesta de cinco sainetes cortos, y trata de los comentarios surgidos en Madrid por la eminente aparición de una nueva avenida: La Gran Vía. Durante ese año se iniciaron una serie de derribos para construir esta Gran Vía que saneara y transformara el centro. La reforma afectaba a gran cantidad de calles.

Al levantarse el telón aparece la escena sola. Apoco se presenta en la puerta del foro la calle Mayor, que baja hasta el proscenio.


Detrás salen por parejas las calles de la Sartén y de la Libertad, de la Primavera y de la Paloma, del Reloj y de la Luna, de la Priora y de la Caza, del Espejo y del Pez, de la Rosa y del Soldado, de la Montera y del Turco, del Tesoro y del Oso, del Ave María y de Válgame Dios y los callejones del Perro y del Gato.

Hacen una pequeña evolución, quedando al terminar formando semicírculo frente al público; las primeras de cada pareja a la derecha de la calle Mayor, empezando por la de la Sartén y terminando en la del Ave María, y a la izquierda las demás comenzando por la de la Libertad y concluyendo por la de Válgame Dios. Los callejones del Perro y del Gato quedarán en los extremos junto a la embocadura del escenario.

Las calles y plazas de Madrid, soliviantadas por el anuncio de la creación de una Gran Vía en el corazón del viejo casco urbano, se reúnen alarmadas. Las calles se preguntan quién podrá ir a una calle que lleve ese nombre y amenazan con sublevarse para dar un susto a la Municipalidad que con tan poco respeto las trata. En el diálogo siguiente, un Paseante que recorre Madrid dialoga con algunas de las calles que llevan parte principal en la discusión, como la calle de Toledo, intervienen la calle del Candil, la calle de la Sartén y varias calles y plazas que responden o hablan de acuerdo con sus características: la plazuela de los Afligidos solloza, las calles del Ave María y de Válgame Dios, intercalan exclamaciones con sus nombres, la calle de la Libertad hace propuestas políticas liberales. Entre todas sobresale por unos momentos la calle de Sevilla, la cual, lógicamente, se expresa con vivacidad y un marcado acento andaluz. Seguidamente entra el Caballero de Gracia jactándose de las conquistas amorosas que la leyenda popular le atribuía. Los demás personajes critican en voz baja al presumido personaje. Luego continúa el diálogo sobre la reforma urbanística de Madrid, insistiendo en los chistes a cuenta de los nombres de las calles que intervienen. La entrada dela Plaza de la Leña hace callar a todos.

A continuación entra el Comadrón, de cuyas palabras se deduce que el nacimiento de la Gran Vía va para largo. Finalmente las calles vuelven a su ubicación ciudadana excepto la del Caballero de Gracia, que se va a dar una vuelta con el Paseante.

En las afueras de Madrid dialogan el Paseante y el Caballero de Gracia, su diálogo versa en torno a la política cuyos defectos, concluyen, son generales en todo el mundo. Podemos escuchar este famoso vals en la voz del tenor madrileño Plácido Domingo, con la orquesta y coros de la Comunidad de Madrid, dirigidos por Miguel Roa:


 Terminada la discusión, entra la Menegilda, una criada (desde entonces en Madrid e incluso en otras ciudades de España se empezó a llamar "menegildas" a las criadas, abandonando el nombre más clásico de "maritornes", de origen cervantino), nos explica cómo se las ingenió para salir adelante con su escuálido sueldo de sirvienta: sisando. Y aunque acabó el ama echándola de la casa, su carrera ha continuado y no se puede quejar de su actual colocación: "… sirvo a un abuelo, que el pobre está lelo y yo soy el ama …". Escuchamos la voz de Milagro Martín con la Orquesta de la Comunidad de Madrid dirigida por Miguel Roa.


Cuando termina su explicación la Menegilda empieza a buscar a su novio, y traba conversación con el Caballero de Gracia. Después de coquetear un poco llega el novio, un soldado, y se van los dos. En este punto se intercaló posteriormente, y en vista del éxito del tango de la Menegilda, una escena que hiciera contrapunto hora, y en la que una ama de casa, Doña Virtudes, se queja del servicio aduciendo la frescura de las criadas y su carácter respondón. Siguiendo también un diálogo de Doña Virtudes con el Caballero de Gracia. Escuchamos la voz de Marta Moreno con la orquesta de la Comunidad de Madrid dirigidos por Miguel Roa.


Entran a continuación el barrio de la Prosperidad, vestido de pobre, y pidiendo un tranvía como limosna, y el barrio del Pacífico, dispuesto a armar camorra por un quítame allá esas pajas. Luego, viendo venir a unos rateros (los Ratas), el Paseante y el Caballero se alejan.

Los Ratas entran jactándose de la comodidad y productividad de su oficio, también entran dos guardias, colocan una especie de ratonera enorme y capturan a los ladrones, quienes entran por la puerta de la jaula. Al cerrarse ésta, automáticamente se abre la del lado opuesto, por la que salen los Ratas como si tal cosa. Los guardias después de su intervención se van, tirando de la ratonera vacía, y los Ratas se van por el otro lado, muertos de risa.



Ahora estamos en la Puerta del Sol. Sale doña Sinceridad, que intenta ir al Congreso pero no lo logra porque tiene que cuidar de sus yernos, dos niños díscolos que piden turrón y se portan mal. Luego aparecen el Caballero de Gracia y el Paseante, observando este cuadro familiar. Seguidamente entran un señor y tres señoras. Ellas se vanaglorian de los lugares de veraneo a donde piensan dirigirse, y él se burla. Luego se burlan ellas de él.

Cuando se han ido, se oye un lamento: es la Fuente que se queja de que la quieren quitar de su emplazamiento, porque estorba a los Ripperts y tranvías. La fuente recuerda sus muchos servicios a la causa de la convivencia ciudadana, ante la sorpresa de un paleto maravillado de que las fuentes de Madrid hablen. Mientras tanto la fuente se hunde lentamente y desaparece. El paleto finge haber sido estafado por un caballero que le pidió cambio pero en realidad aprovecha el relato para robar el reloj del Caballero de Gracia, que sale corriendo tras el avispado raterillo. Aparecen unos Marineritos, Se vuelve a oír luego la Jota de los Ratas, pero ahora, en su lugar, pasan, ante la mirada asombrada de los guardias, tres caballeros de elegante etiqueta que pasean frente a ellos. Los guardias saludan respetuosamente. La alusión a la similitud de moral entre Ratas y caballeros importantes queda claramente establecida

En una Travesía, aparecen un Sietemesino y una niña Gomosa, que cantan brevemente su pertenencia a lo más "chic" de Madrid y su próxima visita al Skating Ring, la pista de patinaje que era entonces la última novedad deportiva. Entre tanto, aparecen La Lidia y El Tío Jindama, dos personajes que representan a dos periódicos taurinos muy conocidos en la época.

Retornan el Caballero de Gracia y el Paseante, criticando en su diálogo el teatro del momento. Pero ven llegar al Elíseo madrileño, "baile de chachas", En la introducción sitúa el local en el Madrid de entonces y luego se describe a sí mismo como "baile de criadas y horteras". Escuchamos a Mª José Montiel con la intervención de Plácido Domingo, Miguel Roa como paseante y el coro de la Comunidad de Madrid dirigidos por el mestro Roa.


Entra corriendo el Comadrón, está próximo al nacimiento de la Gran Vía, el nuevo parto de la Municipalidad. Y tras enumerar la lista de condiciones que hacen falta para que el país funcione, acaba situando la fecha del próximo nacimiento de la Gran Vía … el 30 de febrero. Sin embargo, como anticipo de lo que será, muestra a los concurrentes una visión de futuro.

Aparecen todas las calles y plaza de Madrid, fuentes y personajes, y en medio de la algarabía general por el nacimiento futuro de la Gran Vía madrileña acaba la obra.



1 comentario:

Tosca dijo...

¡Que agradable resulta escuchar esta selección musical!
Tienes razón, es una música muy, muy conocida y, por lo que he podido descubrir, no sólo en España. No deja de ser sorprendente que una obra carente de argumento concreto, localista y muy centrado en una ciudad, tenga esa repercusión internacional. Pero es que su música, popular y sencilla, tiene “chispa”, es de esas que se te quedan en la cabeza con facilidad, que te enganchan y tarareas. Una delicia, vamos!