miércoles, 9 de julio de 2014

Incredibile, ma vero...

Grandes palabras parafraseadas de la ópera “Andrea Chenier” que así, y de forma aislada no tienen un gran significado más allá del “Increíble, pero cierto”.
 
Pero… si se me permite utilizar una frase de una famosa canción de Joaquín Sabina, la mezclo un poco con la suscrita anteriormente, abro la coctelera y digo: “pongamos que hablo de… Plácido Domingo”, entonces, ¿a qué las palabras citadas en el título de este post adquieren, sin lugar a dudas, otra dimensión?
Y es que hablando de Plácido Domingo no se puede sino que utilizar vocablos como estos, aunque de este gran artista se ha escrito todo y más, y quizás con mejores adjetivos, más grandes y acordes a su categoría que los que yo, ahora, pueda utilizar.
 
 
 
Increíble, pero cierto.
Increíble, porque hace justo un año, el mundo de la ópera era víctima de una gran conmoción a nivel mundial, pues justamente en esta fecha saltaba la noticia, en todos los medios de comunicación, que el tenor Plácido Domingo estaba ingresado en el hospital aquejado de una embolia pulmonar.
La enfermedad le sorprendió en Madrid. En “su Madrid” natal. En el Madrid al que tanto quiere Plácido.
Casi de forma inmediata se inundaron las redes sociales como si de un tsunami se tratara.
Por todas partes, en muchos perfiles, de personas amantes de la ópera, pero también de otros ámbitos, aparecieron palabras de apoyo, de cariño, deseos de pronta recuperación para el Maestro. Nunca jamás había sentido tan de cerca el cariño que profesamos al artista. Mensajes y misivas de todas las partes del mundo, en todos los idiomas, de oriente a occidente, de norte a sur, Facebook, Twitter, etc… quedó colapsado.
Cierto. Hace un año de ello, y Domingo, lejos de pensar en tomarse las cosas con más calma, sigue con su ritmo frenético de actuaciones. Sigue emocionándonos con su trabajo. Este ir y venir, tan necesario en su vida como el aire que respira, no hace sino que alimentar su alma, llenándola de energía y vitalidad.
Que son 73 años y más de 50 en el escenario.
Lo de Domingo no tiene parangón en el mundo de la ópera. Nadie podrá ni llegarle a la suela del zapato, por longevidad, por número de óperas interpretadas y grabadas, por premios recibidos, y por lo más importante de todo esto que no deja de ser algo material, porque nadie en el mundo de la ópera puede sentirse tan querido como, espero  se sienta, Plácido Domingo.
Nadie en este apasionante mundo relleno de partituras, de pentagramas, de historias de amores y desamores, de músicas que conmueven a quienes la escuchan, nadie como Plácido puede gozar, y en vida, del amor de sus seguidores, de esa llama que alimenta y alienta el alma del artista.
Y Plácido Domingo tiene esto y mucho más.
Una gran voz. Un gran artista. Un grande en todo.
Me queda tan solo la ilusión de poder mantener, algún día, una buena charla con él simplemente para preguntarle algo de lo que, sé perfectamente cuál sería su respuesta, y, aunque, a regañadientes por mí parte, la respeto, aunque en esta ocasión, no la comparta.
Dios le conserve la salud, Maestro.

2 comentarios:

Monica Menconi dijo...

Siempre digo que soy muy afortunada y no dejo de agradecer haber nacido el siglo pasado y, si bien no pude gozar de la Callas, Dios me permitió gozar de un TODO tan grande como ella: Placido Domingo. Y escribí TODO con mayúsculas porque es el adjetivo que le calza. TODO pondera el exceso de alguna calidad. Esa es la definición de TODO. Mas allá de este jueguito de palabras mi admiración y cariños por este hombre son imnensos. Y tratar de descifrar cómo es que sigue cantando en otra cuerda, se sube y baja de los escenarios como los chicos de las escaleras a sus 73 más que vitales años es tratar de descifrar la "inmortalidad del cangrejo".....Yo creo que se nutre de la madera de los escenarios, eso es "su" sangre, eso es su "linfa" y por eso sigue asi de espléndido y maravilloso. Igual...Dios le conserve la salud...al TODO.

brunilda dijo...

Querida Mónica!!!
Me ha encantado tu comentario... ¿descubrir su secreto dices? quizás él aún no lo haya hecho, pues imagina si pretendemos hacerlo nosotras.
Me siento al igual que tu afortunada de gozar del arte de Domingo y haber tenido la inmensa suerte de verle en vivo, algo que jamás soñé cuando, con 10 años, su voz entró en mi vida.
Larga vida a nuestro más querido tenor.