martes, 26 de octubre de 2010

"Come fulmin scagliato da dio, te colpire il buffone saprà" : "Rigoletto" en Sabadell

La trigésima temporada de ópera en la ciudad de Sabadell quedaba inaugurada el pasado miércoles con la primera función de “Rigoletto” de Verdi, título que venía a completar la trilogía verdiana iniciada con “Il Trovatore” y “La Traviata” en ediciones anteriores, y que dieron un salto con la bizetiana “Carmen” del año pasado.

El teatro de La Faràndula, el domingo por la tarde, presentaba casi un lleno total para un título enormemente popular y querido por el público, y del cual hacía ya bastantes años que no se representaba en nuestra ciudad. De hecho, la última edición se programó en el viejo Teatre Principal, antes de su remodelación, porque el recinto habitual donde se representan las óperas en Sabadell sufrió todo un proceso de reforma que obligó a desplazar la temporada en marcos tan dispares como un polideportivo (Trovatore en Can Balsach) o el citado Principal, que años más tarde también sería completamente reformado.

La de ayer era la tercera representación. Los nervios del estreno ya se habían dejado de lado y los cantantes podían gozar más de la música y de sus personajes.

Evidentemente en una época de crisis como la que estamos viviendo obliga al director de escena, CARLES ORTIZ a ingeniárselas como pueda y sacar del baúl de los recuerdos trajes, atrezzo y decorados. Y una vez más la representación funcionó y a pesar de no presentarnos el “Rigoletto” que a todos nos gustaría ver, adapta la escena con una sobriedad aplastante pero que en ningún momento, pierde para ello, la sensación de estar “viendo” el “Rigoletto”.
Igual ocurre con el vestuario, a falta de presupuesto, los cortesanos cambian capa y espada, por traje y corbata, y la lujosa mansión del Duca, se reduce a un espacio abierto con una escalera en el fondo.

Quizás el único elemento nuevo de la producción fue la pared que separa la calle de la casa de Rigoletto. Sencilla, pero efectiva, sirvió también en el último acto para ambientar a la perfección la oscura calle desde donde Gilda observa al Duca, mientras este se divierte con Maddalena. Sin duda esto no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de la iluminación de NANI VALLS que supo recrear con bastante efecto las diferentes estancias, y con unos relámpagos (que ya vienen siendo algo natural en la Faràndula).

En cuanto a la parte musical, la dirección corrió a cargo de un ELIO ORCIULO para mi totalmente desconocido, ya que, casi siempre y bajo su batuta logra aquello que otros no consiguen y es dominar el volumen de la orquesta. Pero ayer la cosa no fue así, puesto que el metal sonaba atronador, sobretodo en el primer acto, defecto que corrigió en los posteriores, pero sin llegar a lograr un equilibrio.
Cambios de “tempo” bastante marcados y en algunas ocasiones los cantantes iban bastante acelerados (y no eran en momentos de cabalette).
A pesar de sus numerosas indicaciones a la orquesta, Orciuolo llevó las riendas como pudo aunque sin embargo fue uno de los más aplaudidos ya que en Sabadell se recuerda su trabajo, tan bien hecho, en temporadas anteriores.

En cuanto al elenco vocal, el papel del Duca correspondió al tenor toledano SERGIO ESCOBAR dotado con una bonita voz y con un volumen inconmensurable del cual abusa, constantemente, en todos los pasajes, sean duetos, o arias.
Un arma de doble filo para él, puesto que en escenas tan líricas como el “Ella mi fu rapita (…) Parmi veder le lagrime”, sacó todo su vozarrón en un momento (el único) en el que el Duca se humaniza. Nunca sabremos si se ha enamorado o no verdaderamente de Gilda, pero lo cierto es que en este pasaje lo tiene que parecer. Su entrada fue más de un “Esultate” del “Otello” que la de alguien que se enternece por una muchacha.
Solventó “La donna è mobile”, también, y en su línea, abusando de volumen, aunque en aquellas alzadas de la obra y después de cantar con tanto chorro de voz pasó algún apurillo que supo bien disimular, arrancando una ovación.

SAIOA HERNÁNDEZ a la que el año pasado tuvimos la ocasión de conocer con su interpretación de Imogene en “Il pirata” de Bellini, que también inauguró la temporada ofreció una Gilda con carácter.
Su voz, a pesar de que, como demostró en la citada ópera, es fácil para la coloratura, tiene mucho cuerpo, por esto cuando oyes su Gilda inmediatamente no puedes pensar en el personaje aniñado al que todas las sopranos quieren poner voz. No, ella es inocente, pero la firmeza de la voz no nos aporta dulzura al personaje.
Sin embargo, y a pesar de estas apreciaciones meramente personales, su Gilda me gustó, puesto que el timbre de Saioa es hermoso, no titubea en los agudos (a pesar de que en los más extremos sonó, en cierta manera, un poco apurada) pero que supo con su saber estar resolver de maravilla.
Me gustó mucho más en el dueto con Rigoletto que en su “Caro nome” pero donde dejó entrever toda su válua, fue sin duda en el terceto del tercer acto con un volumen más que envidiable y unas notas tímbricamente bien asentadas.

El bufón Rigoletto, aunque en esta producción al principio de todo debería llamarle “Canio-Rigoletto” puesto que sale con traje de payaso y con la cara enharinada de color blanco, cual si Canio se tratara, fue representado por el barítono ISMAEL PONS, que al igual que su colega Saioa Hernández, debutaba el papel.
Para ser justa y sincera, debo decir que en este “Rigoletto” es donde he encontrado al mejor Pons de todo lo que le he escuchado en nuestro teatro. Es un intérprete de solvencia encima del escenario del que, de antemano, ya sabes que te aportará seguridad, a pesar de que nunca he acabado de disfrutar de sus interpretaciones al 100%. No digo que ahora si lo haya hecho, pero lo cierto es que cantó un buen “Rigoletto”.
Sin embargo, en él no se reflejó el personaje que dibuja Verdi: vi más al padre bonachón al que se le cae la baba ante la imagen y pureza de su hija, e incluso también ante su desdicha, pero en ningún momento al padre fuera de sí, al padre furioso y enrabiado, y esto se hizo muy patente en su ejecución del “Cortiggiani, vil razza, dannata” que sin hacerlo mal, no me supo transmitir –y eso es una apreciación personal- todos estos sentimientos que esperas que todo Rigoletto haga manifieste.
En su rostro no había confusión ni desprecio… No había la desesperación propia de un padre al que le acaban de deshonrar la hija.
Vocalmente Ismael Pons cumplió con su personaje. El timbre no es bello, no lo ha sido nunca, pero es suficiente para el personaje. Creo que cuando tenga el personaje más rodado, con su buen saber hacer, ofrecerá Rigolettos vocal y psicológicamente muy superiores. No tengo duda.

JEROBOAM TEJERA cumplió en su doble interpretación de Monterone y de Sparafucile y la exhuberante Maddalena de LAURA VILA aportó un poco de color a la escena y aunque tiene una buena voz, faltaba – a mí gusto- quizás un poco de graves más contundentes acompañados de un poco más de potencia, ya que a veces, sin llegar a ser inaudible, la orquesta atronadora conducida por Orciuolo atenuaba su timbre. Y eso, desgraciadamente, no era culpa suya.

Correctos el resto de reparto, destacando quizás a un JOAN GARCÍA en el papel de Marullo, muy dentro de su personaje.

También mención especial para el coro dirigidos por DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA que dejaron muy buenos detalles en su “a bocca chiusa” del tercer acto.

En fin un “Rigoletto” aceptable.

Y ahora a esperar la gala de la zarzuela prevista para el mes de noviembre.

5 comentarios:

Moments d'Òpera dijo...

Estic d'acord amb totes les apreciacions. Destacar, sobretot, el volum del tenor, el dia que hi vaig anar jo vaig asseure'm a la fila 3 de platea, de manera que tenia els cantants molt a prop, i la seva veu -tot i ser força bonica- va arribar a molestar-me per l'abús del volum.

En definitiva, un Rigoletto digne.

Albert

Tosca dijo...

Siempre digo lo mismo, lo sé, pero, cada vez que leo una crónica tuya de una función en Sabadell me arrepiento que no haber asistido! Y.... es que no queda tan lejos, tu!!! Venga he de animarme que no sólo en el Liceu hay arte del bueno!!!

brunilda dijo...

Gràcies Albert! Comparteixo les teves paraules... imaginat com tenia el timpà jo que estava a la primera fila...

Tosca, si con el tren es un suspiro!!! Tienes que venir!!!

Talita dijo...

Yo tengo que decir que tanto Saioa Fernández como Sergio Escobar abordan dos papeles que en los últimos años vienen interpretando cantantes más ligeros que ellos, sobretodo debido a la dificultad que ambos personajes tienen para voces de su embergadura. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea para el tipo de voces que los escribió Verdi, simplemente que no estamos habituados a lo que estas voces, de primera categoría a mi modo de ver, pueden hacer con tales roles. No digo que un tipo de voz u otro sea mejor para estos dos roles, sólo que voces tan dispares, a la fuerza nos darán resultados muy diferentes. Como es diferente la Gilda de la Callas a la que pueda hacer La Rancatore, o el Duka de Carreras al Duka de Flórez.
A mí no sólo no me molestó ni el volumen de Escobar ni la falta de aniñamiento de Saioa, sino todo lo contrario, espero poder decir en un futuro no muy lejano, que fui testigo de los primeros pasos de estos dos cantantes que a buen seguro, llegarán muy lejos en sus carreras.
En cuanto a la interpretación de Pons, sólo tengo que decir que no sólo su voz me pareció hermosa, sino que su interpretación me pareció muy acertada, y esto reconozco que si es cuestión de gustos, puesto que para mí Rigoletto es sobretodo un padre que ama a su hija, puesto que es lo único que tiene en la vida.

brunilda dijo...

Bienvenida/o, Talita.

Grácias por tus comentarios y reflexiones. Es cierto que todo es cuestión de gustos y de manera de entender a los personajes. A pesar de ello tuvimos una buena tarde de música, y esto es lo mejor de todo.

Un abrazo.