domingo, 1 de agosto de 2010

E non lucevan le stelle...

A pesar que el cielo de Peralada era un manto de estrellas ayer por la noche, ninguna de las tres que estaban en el escenario brillaron con luz propia.

La cita era ayer, día 31 de julio, dentro del marco del XXIV Festival de Peralada y, una de las mejores maneras de despedir este mes de julio era para mí, sin duda alguna, con una buena dosis de verismo y con una de las óperas que más me apasasionan de todo el repertorio y especialmente de mí admirado Giacomo Puccini: ni más ni menos que “Tosca”.
De entrada, pues, había todo los ingredientes para saborear una buena velada operística, que sin embargo, y a pesar de que “Tosca” siempre es “Tosca”, no llegué a ese punto de comunión con los artistas que hace que, por un espacio de tres horas, olvides tus quehaceres cotidianos y te inmiscuyas en las vida y milagros de los protagonistas de la obra a través de su canto, de sus emociones, de su expresividad.


¿Motivos? Varios: una puesta en escena pobre en decorados e imaginación, con bastante dosis de estaticismo por parte de los personajes principales, y que sin llegar a molestar, tampoco ayudaba a crear ambiente; una orquesta bastante desigual en tiempos y en sonoridad y unos cantantes que no llegaron a emocionarme, fueron motivos más que suficientes como para salir del Auditorio bastante más que decepcionada.

Pero iremos por puntos:

La dirección de escena de JOHN DEW, aún no pudiendo decir que no es “Tosca” no acababa de encontrar suficientemente un equilibrio. Con la imagen inicial de una cúpula, (no sé si sería la del Vaticano o la de Sant´Andrea della Valle), una sonora petardada “fusila” a varios prisioneros, para dar seguidmente paso a la entrada de Angelotti a la iglesia.
El interior de Sant´Andrea della Valle, con cuatro imágenes de la Madonna que pinta Cavaradossi presiden la escena, así como dos estatuas de la virgen que aparacen en todos los actos.
El segundo acto nos presenta una larga mesa que preside casi toda la anchura del escenario para dar paso al tercero, con una simple reja para recrear la prisión donde Cavaradossi espera la muerte.
No pongo objeción al vestuario, ya que, menos el de Scarpia, se ajustaba bastante a una “Tosca” tradicional funcionando, en definitiva, en este aspecto. Sin embargo, se optó para el lascivo Scarpia por vestiduras de cardenal (a pesar de que cuando entra en el escenario, más que al Cardenal Scarpia, vi algo parecido al Simon Boccanegra.)
De todos modos, podemos agradecer que, a pesar de todos los peros que se le pueda sacar, la escena, a diferencia de muchos otros montajes, no distraía por lo menos la música.


La Orquesta de la Comunidad de Madrid, fue dirigida por el maestro MIGUEL ANGEL GÓMEZ MARTÍNEZ, que tuvo momentos desiguales, sobre todo en la regulación del volumen y cambios de “tempo”, alguno más marcados que otros.
Al igual que los Coros de la Comunidad de Madrid, que se oyeron irregulares, sobretodo en volumen, sonando fortísimos y extrañamente más que brillante en el Te Deum, así como también en su escena con Tosca en el segundo acto detrás del escenario.


 
En cuanto al elenco vocal, y por orden de aparición en el escenario podríamos comentar, y quizás también un poco acorde con la línea del Coro que, el Angelotti de FRANCISCO SANTIAGO, era casi inaudible en su escena inicial, y sorprendentemente audible en su posterior escena con Cavaradossi.

Correcta la intervención de VALERIANO LANCHAS como el Sacristán que dio paso a una la primera figura del trío principal, el tenor venezolano AQUILES MACHADO.
Era la primera vez que le escuchaba en directo. Su intervención desde principio a fin fue irregular, con un acusado vibrato a la hora de mantener los agudos que afean su emisión y hace que estés en tensión cada vez que se enfrenta a una nota alta y mantenida en el tiempo.
Lejos queda esa voz brillante y lírica que le había caracterizado y que revoluciónó medio mundo.

Quizás ELISABETE MATOS fue, del elenco principal, la que a primera instancia empezó con más regularidad. Una voz con cuerpo y atractiva en timbre sin llegar a destacar en gran belleza, pero sólida y más que suficiente para enfrentarse al personaje de “Tosca” sin ningún titubeo a la hora de los agudos.
Su “Vissi d´Arte” fue aplaudido simplemente, no con mucho fervor y sin llegar a emocionarme.
De todas maneras, esta regularidad fue en detrimento a lo largo de la ópera, trasladándola, sobretodo en el segundo acto a su compañero de reparto el gran JOAN PONS.

El barítono menorquín empezó como Machado, justo en voz con un acusado vibrato sobretodo en su entrada “Un tal bacchano in chiesa”, para seguir con justo “Te Deum” al lado del Coro.
Sin embargo, en el segundo acto dejó grandes de detalles que han caracterizado toda la carrera de este gran artista: matices de fraseo, palabras intencionadas lanzadas con gran sabiduría, su saber decir y saber estar nos mostraron que un verdadero artista, por años que pasen, lo sigue siendo siempre, a pesar del estado en que pueda encontrarse vocalmente hablando. Quizás en este acto, pasado su “Ha piu forte sappore”, el resto es de saber cantar, y Pons sabe cantar, y mucho, aunque a su edad, ya no le acompañe toda la frescura de antaño.

Y con ello, teniendo en cuenta todo esto, fue para mí el que se erigió como protagonista de una velada que me deja un sabor agridulce en la boca, sobretodo por este cantante que es un barítono al que admiro y siempre he admirado.



El “post-Tosca” fue para mí mucho más interesante y divertido: una hora más que agradable que pasó corta como cinco minutos de reloj en mano.

Con esta “Tosca” se acaba mí temporada operística, 2009-2010. Próxima cita: el esperado recital de Jonas Kaufmann en el Liceu.

5 comentarios:

Tosca dijo...

Ay! Es que Tosca es mucha Tosca!

Lástima que no saliera tan bien como esperabas. Menos mal que tuvo un buen "fin de fiesta"!!!

josep dijo...

Brunilda,
Llàstima que el final de temporada no fos tot el brillant que es desitjava, però pel que sembla el "fi de festa" va valer la pena.
Ens veiem a l'octubre per veure el Kaufmann.
Una abraçada.

brunilda dijo...

Hola Josep!

Que bé llegir-te de nou per aquí! Gràcies per la teva aportació.
La veritat és que sí, el fi de festa molt més interessant que la Tosca en si.
També vas al recital del Kaufmann? Perfecte doncs. Allà ens veiem!

Una abraçada!

Moments d'Òpera dijo...

Molt bona crònica! I sí, va ser molt millor el "post-Tosca", i tant...!

brunilda dijo...

Gràcies Albert! va ser realment un plaer!