domingo, 4 de octubre de 2015

Los "Galanteos en Venecia" inauguran la temporada del Teatro de la Zarzuela


El próximo sábado, día 10 de octubre, se inaugura la temporada del Teatro de la Zarzuela de Madrid con un desconocidísimo Barbieri. En esta ocasión sube a las tablas madrileñas “Galanteos en Venecia” una obra que transcurre en la Venecia del siglo XVI y en la que desfilarán por el escenario historias de amor, engaños, celos, guerras de las épocas y romanticismo.

La obra cuenta con la dirección escénica de PACO MIR y con la batuta de CRISTÓBAL SOLER y JOSÉ SANCHÍS al frente de la ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRIS, con un vestuario y escenografía de auténtico lujo para esta, esperamos, perla musical española que esperamos descubrir en breve, como cinco años atrás, descubrimos “Los diamantes de la Corona”.

Cuenta además con un auténtico elenco de verdadero lujo, todos conocidos de la casa. El reparto cuenta con las voces de SONIA DE MUNK y CRISTINA FAUS en sus respectivos papeles de Laura y Condesa Grimani, y en la parte masculina, está encabezadA por el tenor catalán CARLES COSÍAS, en el role de Conde Grimani, y a su lado también gozaremos también de JOSÉ ANTONIO LÓPEZ como Don Juan, JUAN MANUEL PADRÓN en el papel de Pablo, FERNANDO LATORRE como Marco, ANDRÉS TORRES interpretando a Andrés y SANTIAGO NOGUÉS como Genaro, entre otros.

Una oportunidad única de descubrir una nueva obra de Barbieri más allá de la manida zarzuela “El barberillo de Lavapiés” y que estará en cartel hasta el próximo día 30 de octubre, por lo tanto, con tantas fechas de por medio no hay excusa posible para perdérsela.

Y para empezar a hacer boca, comparto las fotos que el Teatro de la Zarzuela ha tenido la gentileza de colgar en su página web, así como el vídeo promocional.



















Además, para los más curiosos, seguidamente se introduce el argumento de sus tres actos.



La acción transcurre en la Venecia del siglo XVI.



Acto I



Laura, hija de Marco, está a la puerta de su casa en Venecia rodeada de pescadores y gondoleros que cantan una melodía y celebra la derrota de la escuadra turca. Marco, que se ha quedado ciego en una batalla, aparece con Pablo, su lazarillo, y recuerda su época de soldado. Laura consigue permiso de su padre para asistir a la regata en el Gran Canal a la que acude todo el mundo. 


Aparece el Conde Grimani, disfrazado de gondolero con Genaro, el gondolero de Marco, que le está dando protección porque ha habido una conspiración contra el Gran Duque y teme que le apresen; asimismo aparece la Condesa, también disfrazada, que se ha decidido a venir a Venecia en pos de su esposo que la tiene abandonada, ya que está enamorado de Laura y lamenta haberse casado en secreto con la Condesa hace dos años. Laura, que no sabe quien es realmente, le da asilo creyendo que su vida corre peligro. Al mismo tiempo Laura y su padre están esperando al prometido de ésta, Andrés que hace dos años que falta de Venecia, luchando contra los turcos y del que han oído que llegará al día siguiente. 

Aparece también en escena Don Juan, caballero español, capitán de una nave que ha luchado contra los moros a las órdenes del Conde Grimani, del que es buen amigo; ve a la Condesa y se enamora de ella, ignorando su identidad, por lo que decide invitarla a una fiesta en el palacio del Conde. La Condesa accede a ir pero más tarde se arrepiente y acude con Pablo al que proporciona un traje de caballero. 

Entretanto aparece en escena Andrés que ha vuelto, ha ganado la regata y viene a ofrecer su triunfo a Laura y su padre; éstos se alegran y Marco decide acompañarlo al palacio del Conde a pedir que le nombren alférez por haber demostrado valor en la guerra. Pablo se queda con Laura pero, requerido por la Condesa, se va al palacio del Conde y deja sola a Laura meditando sobre si debe ayudar al Conde a salvarse; decide hacerlo y sale de su casa cubierta con un manto. Don Juan la ve salir, cree que es la otra dama de la que él se ha prendado, la requiere, ella se desmaya y él le pide a Genaro que la lleve al palacio del Conde.  



Acto II



Una vez en palacio, la Condesa se desembaraza de Pablo que decide marcharse pero oye ruido de la fiesta y se queda. Por otro lado Don Juan, impaciente porque no sabe nada de su amada, mantiene una conversación con el Conde, en medio de la cual aparece la Condesa que ruega al Conde que no desvele su identidad por el bien de ambos, ellos se alejan del brazo y Don Juan queda despechado. 


Entre tanto Andrés y Marco, cansados de esperar al Conde, deciden ponerse a buscarle por si mismos, al igual que Andrés, que porta unos despachos del comandante para el Conde y desea entregárselos. En este intervalo de tiempo, Laura, a la que Genaro ha dejado en una de las habitaciones, es descubierta por el Conde, que le confiesa que la ha mentido para conquistarla y no es el forajido que ella se imaginaba; ella teme por su honor y quiere huir, el Conde la abraza y en ese momento se desprende la cadena que lleva, regalo de su amado Andrés. Al oír voces, Laura se esconde en la habitación de al lado y entran Andrés y Don Juan. Andrés le entrega al Conde los despachos que le ordenan embarcarse al día siguiente; el Conde responde con evasivas a la petición de evasivas de Andrés, que descubre la cruz de Laura encima de la mesa y se siente engañado. 

En ese momento entran Laura y Don Juan que había entrado por la ventana en la habitación donde se encuentra ella y se produce una situación muy tensa. Marco intercede por el ascenso de Andrés, invocando un favor que el Conde le debe, ya que había salvado a su esposa de una muerte segura; todos de enteran de que el Conde está casado en secreto; el Conde pide que se encarcele a Andrés, Don Juan dice que él mismo cumplirá las órdenes, pensando en hacer alguna maniobra para dejarle en libertad y en ese momento entra la Condesa que sorprende a todos con su presencia.



Acto III



Se encuentra en la nave de Don Juan, la Condesa que ha venido a suplicarle que no se bata en duelo con su esposo el Conde, que ha prometido venir en su busca. La Condesa confiesa que es la esposa del Conde, y Don Juan se disculpa por haberla galanteado. Andrés duda de la virtud de Laura y le ha escrito una carta despidiéndose y diciéndole que se va para siempre. En ese momento piden de otra nave que les dejen subir de parte del Conde para negociar y sube el propio Conde disfrazado de gondolero, y al encontrar a su esposa le confiesa que está arrepentido de lo que ha hecho y espera su perdón. Aparecen todos en escena y el Conde explica lo que ha ocurrido, ayudado por Genaro que narra la parte que le corresponde a él. Todo se aclara, el capitán español, Don Juan se despide y le promete amistad eterna a Andrés.