jueves, 16 de febrero de 2012

"Thaïs" en Valencia: el argumento

Hace unos días comentaba la nueva ópera que Plácido Domingo incorpora en su repertorio, "Thaïs" de Massenet. Aquí dejo el argumento de la misma para ir calentando motores:




ACTO I
Egipto, siglo IV. El monje cenobita Athanaël regresa a su comunidad religiosa después de realizar un viaje a Alejandría. En conversación con Palémon, líder de la congregación, y con sus compañeros, explica lo escandalizado que viene tras encontrar la ciudad sumida en la lujuria y el pecado. Athanaël atribuye este desorden espiritual a la cortesana Thaïs, sacerdotisa consagrada al culto a Venus, a quien recuerda haber conocido de joven, antes de tomar los votos.
La comunidad se retira a descansar. Athanaël tiene un sueño en el que ve a Thaïs desnuda mostrando sus encantos delante de la gente. Cuando se despierta, siente la obligación de regresar a Alejandría para intentar redimir a la cortesana. Pese a las advertencias de Palémon para que no intervenga en la vida de los demás, el monje parte por el desierto rumbo a la ciudad del pecado.
En Alejandría, Athanaël visita a Nicias, un amigo de su juventud que está loco por Thaïs y ha malgastado su fortuna con ella. El monje le explica la misión que le trae de nuevo a la ciudad, pero su viejo conocido cree imposible lo que pretende y se ríe. Aun así le ayudará y le presentará a Thaïs, quien acudirá a su casa invitada a cenar esa misma noche. Cuando ella aparece, el monje la mira con desaprobación y firmeza. Thaïs se desconcierta al oír su sermón y lo ignora, aunque está dispuesta a aceptar el reto que éste le propone de acudir a su palacio para intentar convencerla de que abrace su fe.


ACTO II
Lujosa mansión de Thaïs. La cortesana se mira ante el espejo de su dormitorio y medita sobre cómo será la vida cuando su belleza se marchite. Llega Athanaël, quien le confiesa que el amor que siente por ella es espiritual. Trata de convencerla para que siga su doctrina, con la que alcanzará la eternidad y se liberará del pecado y de la muerte. Sus palabras apocalípticas al principio la horrorizan, pero poco a poco una paz interior se va apoderando de ella y comienza a sentirse feliz. Desde fuera se escucha la voz de Nicias que la llama a seguir divirtiéndose. Ella lo rechaza, si bien aún duda: se debate entre el lujo y Dios. Entonces, Athanaël le dice que la esperará fuera al amanecer. Por la noche, Thaïs medita en la intimidad sobre la espiritualidad del alma.
La cortesana sale en busca del monje para expresarle su intención de seguirle por la senda de la santidad. Él la conducirá hasta un convento, pero antes deberá prender fuego a su mansión y deshacerse de todas las pertenencias, a lo que ella accede, renunciando incluso a una estatuilla por la que sentía especial cariño. En la plaza se oye un alboroto provocado por Nicias y sus amigos que han ganado mucho dinero en el juego. Cuando Athanaël les anuncia que Thaïs se ha consagrado a Dios y partirá con él, se burlan de ellos. La multitud congregada en el lugar no desea que Thaïs se marche y se dispone a apedrearla junto al monje. Entonces, Nicias, con intención de salvarlos, lanza unas monedas de oro para distraer a la gente. Thaïs y Athanaël huyen.

ACTO III
Zona desértica. Thaïs y Athanaël se dirigen al monasterio de las Hijas Blancas que dirige la madre Albine. Se detienen en un oasis a descansar. Ella está agotada y apenas tiene fuerzas para caminar. El monje le explica que este sufrimiento es la penitencia que debe realizar para purgar sus pecados. Pero cuando ve que a Thaïs le sangran los pies, siente lástima por ella y va en busca de agua. Le besa los pies y la consuela. Ella le da las gracias por su amabilidad y por haberla conducido a la salvación. Ya en el monasterio, las monjas dan la bienvenida a Thaïs. Ella se despide del monje y le besa las manos con amor y admiración. Athanaël, consciente de que ya no volverá a verla, se derrumba emocionalmente.
Athanaël se encuentra de nuevo junto a sus hermanos cenobitas. Han pasado veinte días y no consigue borrar a Thaïs de sus pensamientos. Se ha dado cuenta de que ahora la ama como ser humano y además la desea. Entonces, tiene un sueño en el que ve a Thaïs en el patio del monasterio en estado moribundo. Angustiado, se despierta y maldice al Cielo. Decide que irá a verla por última vez, con intención de poseerla.
Albine acoge con alegría y esperanza la visita de Athanaël. Éste ve con preocupación e impotencia el cuerpo debilitado de Thaïs que yace bajo la sombra de un árbol, rodeada del cariño de las demás religiosas. La penitencia ha acabado mermando su salud. Athanaël se arrodilla ante Thaïs y le declara que lo que siente por ella es amor físico, deseo. Ella, a las puertas del Cielo y en pleno éxtasis místico, no comprende las palabras del monje y muere embriagada de serenidad y felicidad.

En este enlace que dejo se puede ver un torzo de la producción de Götteborg, que es la que se llevará también a Valencia: