martes, 7 de julio de 2015

Sucedió una noche de verano…

Cálida.
 
El perfume de humedad entraba por las ventanas abiertas de las casas que, en medio de esas altas temperaturas, buscaban sosiego al caer la noche española.
 
A quilómetros de distancia, el manto azul y estrellado del cielo romano, a las puertas de una final de mundial de fútbol, cubría las milenarias ruinas de las Termas de Caracalla dando cobijo a las tres mejores voces de tenor del momento.
 
 
 
 
¡Cómo han pasado los años…y no en balde! 
 
Veinticinco años, nada más y nada menos, y las Termas siguen en pie, lo mismo que el recital ofrecido por ellos tres que, a pesar del paso del tiempo, sigue conservando toda su frescura y espontaneidad.
 
Las voces de Carreras, Domingo y Pavarotti, rebautizados ya “in eternum” como “Los Tres tenores” revolucionaron el mundo de la ópera. En jamás de los jamases se había visto y escuchado algo tan sumamente original.
 
Ellos, los Tres Tenores, marcaron un antes y un después en el mundo de la ópera y en la forma de vivirla y entenderla.
 
Ellos, los Tres Tenores, asistieron al parto de una nueva generación de aficionados a la ópera convirtiéndose en padres de miles de personas que hicieron de ella algo cotidiano en sus vidas.
 
Ellos, los Tres Tenores, Carreras, Domingo y Pavarotti marcaron territorio y pusieron, con sus voces y carisma, el mundo de la ópera patas arriba.
Tuvieron y siguen teniendo sus detractores. Hubo, y sigue habiendo veinticinco años después, entusiastas defensores de su arte, de sus voces y de su contribución a la difusión del género.
 
Por eso, hoy que se cumplen las bodas de plata de este magno acontecimiento, es justo y necesario volver a ellos una vez más y recordarlos.
Volver a las tres voces que, personalmente, dieron el pistoletazo de salida a mí amor por la ópera.
Volver a las tres voces que cambiaron la etiqueta de “elitismo” por la de “accesible” y por la de “popular”. La ópera, con ellos, dejó de ser algo inalcanzable. Dejó de ser un manjar de Dioses para convertirse en un plato combinado al abasto de todos los paladares, aunque no, de todos los bolsillos. Esto último continua siendo, hoy en día, una batalla un tanto perdida a pesar de la difusión de la misma por muchos medios y de “packs” especiales con ofertas.
 
Ha llovido desde entonces. Y mucho. Mucho desde aquel día en que las tres voces aún estaban en plenitud de facultades.
 
 



Pavarotti, absolutamente un regalo para los oídos, nos dejó en 2007, pero su carisma, su espontaneidad y desenfado, así como su legado operístico, que es lo suficientemente extenso como para revivirlo en cualquier momento, hacen de él un inmortal de la ópera.
 
 
 
 

Carreras. La recuperación de la leucemia sufrida fue la razón por la cual se montó ese concierto. Su bienvenida oficial al mundo de la ópera.
Apoyado del brazo de dos de sus colegas y más cercanos rivales, el tenor barcelonés daba el do de pecho entre dos de las voces que abarrotaban a ambas partes del Atlántico los coliseos operísticos y los estadios de fútbol.
Ahora, años después, continúa vinculado al mundo de la lírica, quizás en menor grado, pero sigue manteniendo el apoyo y cariño incondicional del público. De su público.
 

 

 
Y finalmente Domingo. ¿Qué tarjeta de presentación puede sacarse a una voz como la suya, que, veinticinco años ha, estaba en el punto más álgido de una carrera que parece, en la actualidad, no tener fecha de caducidad?
Todo su caudal, un río desbordante de agua que desemboca en el mar dando en cada nota, en cada palabra, lo mejor de sí mismo.
 
Hoy Domingo, al igual que su colega Carreras, sigue quizás en mayor escala que este último, asentado y bien acomodado en el mundo de la ópera, dilatando una larga ya trayectoria, con una voz que ha regresado a sus orígenes baritonales.  Pues, como es sabido por todo amante de la música, Domingo, el Domingo actual, sombra opaca de lo que en un tiempo fue, se ha puesto las vestiduras de barítono, dejando su traje de tenor colgado en el armario.
 
 
Y así están las cosas veinticinco años después…con esta perspectiva…
 
Pero hoy tenemos que festejar el acontecimiento que me lleva a escribir estas cuatro líneas. Y gozarlo, recordándolo con cariño y una pizca de nostalgia, pues no hay voces así hoy en día que arrastren al público de la manera que ellos tres lo hicieron.
 
Dice el viejo tango que “veinte años no es nada”… hoy, haciendo casi un plagio de su letra, digo… “veinticinco años no es nada”, son los primeros veinticinco, una fecha bonita y redonda para no olvidar. Y hoy, como es mandado, toca desempolvar el viejo VHS si es que aún se mantiene en pie. No es mi caso, porque está completamente rayado de tanto usarlo, pero, haciendo piña con la tecnología, sacaré el DVD.
 
Y haciendo este gesto saludaré de nuevo a las Termas romanas de Caracalla, volveré a ver ese cielo romano, recordaré la voz del tristemente desaparecido Luciano Pavarotti, disfrutaré de nuevo de la preciosa voz de Carreras y me emocionaré de nuevo con el “No puede ser” de Domingo.
 
“No puede ser”… sí, sí que puede ser… y esos tres “supermanes” enfundados en sus fracs me harán viajar de nuevo, una vez más, y otra, y otra hasta América, Italia, México, a Francia, Argentina, Alemania, España…a través de un inmortal popurrí de canciones, opereta, musical y napolitanas que harán de nuevo, al cabo de tanto tiempo, las delicias en mis oídos.
 
¡¡¡Felicidades Caracalla!!!
 
Gracias Luciano, gracias José, y especialmente, muchas gracias Plácido.
 
Para ellos también, muchas, muchas felicidades.
 

4 comentarios:

Monica Menconi dijo...

Para mí sucedió una noche de invierno claro, pues vivo en el cono sur. Recuerdo cada momento de aquella noche, dónde estaba, con quiénes estaba, la emoción que teníamos, el momento de furor de una de mis amigas que revoleando un encendedor a la pantalla de la tv dijo: "Será posible? y nosotras, acá!". Y sí, era posible, porque Buenos Aires está en Argentina y esto sucedía en Roma, Italia. Nunca olvidaré "cómo" cantó Plácido el "No puede ser", como tampoco la mirada de asombro y admiración de Zubin Mehta al bajar la batuta; los ojos de Zubin parecían decir "no puede ser!". Mil gracias por este recuerdo que creo muy pero muy merecido. Felíz cuarto de siglo Caracalla!

Tosca dijo...

Com sempre jo a la lluna, no pas de Caracalla, si no de ... ves a saber on!

Ja ho saps, lo meu no és recordar dates. És per això que et dono les gràcies, per fer-me recordar aquella nit d'estiu, d'un estiu davant de la tele, al costat de la meva mare i de la meva iaia que només feia que dir entre sospirs... " I quin goig que fa en Plàcido!", en un exercici entre la sinceritat i la complicitat, doncs sabia que jo només tenia ulls (i orelles) per a ell.
Vint-i –cinc anys ja!... i jo encara m’esborrono en escotar-lo, en veure, com bé diu la Mónica, la cara plena de satisfacció d’en Zubin ... Un bon record, si senyor que, de no ser per tu, m’hagués perdut irremeiablement.

Espero que m’ho tornis a recordar d’aquí a vint-i-cinc anys més!

brunilda dijo...

Querida Mónica...

Me ha encantado esto del "cono sur", nunca lo había escuchado. Me lo apunto pues, como curiosidad. Gracias. Siempre aprendo de ti.

Pues si, esto era en Italia... muy, muy lejos de Argentina, no tanto de España, pero para mí, en aquellos años y á mi edad, inalcanzable.

Cuando días después se pasó de nuevo el concierto por TV, fue un sueño.

Te emocionaste con ese "No puede ser", pues como yo. Precisamente, como sabes, ese "No puede ser" fue mi punto de partida junto con la buena mano de mi abuelo. Gracias a él, ahora estoy aquí, a día de hoy, 25 años después, recordando el concierto.

Gracias Mónica por tu comentario, sentido y vivido. Besos!

brunilda dijo...

Estimada Tosqueta!!!!

Quants records venen a la nostra ment, oi? Una nit d´estiu, de bona música, i amb aquelles tres veus, que de fet, en el teu cas, ja estaba consolidada la teva admiració pel Plácido, mentres jo, encara, l´havia de començar.
Però quan ho vaig fer, ho vaig fer i de valent.

Que bonic moment, la mare i la iaia amb tu disfrutant de tan magne concert.

I ni me´n recordava que ets fatal per les dates, però per això em tens a mi, que te les recordo, com sempre i no m´hagués perdonat que no haguessis recordat aquest dia!!

Et prenc la paraula, d´aquí 25 anys et tornaré a fer un toc. Ei Tosqueta...!!! Que Caracalla en fa 50.

No ho dubtis!!!