lunes, 18 de abril de 2011

Descafeinada “Cavalleria” y mejores “Pallasos”

Con las vacaciones de Semana Santa… iba a decir casi a la vuelta de la esquina, pero lo cierto es que son muchos ya los que las están disfrutando… así es que…, en plenas vacaciones de Semana Santa, qué mejor obra podría programar el Liceu que la “Cavalleria rusticana” acompañada de su inseparable hermana gemela verista “Pagliacci” de Leoncavallo.
Hacía tiempo que estas dos obras no se representaban en el Gran Teatre del Liceu, y, por veces que las hayamos visto y escuchado, no por eso pierden su fuerza e intensidad dramática. Se congenia rápidamente con la disortada Santuzza o con el brutal Canio.

Mascagni y Leoncavallo. Leoncavallo y Mascagni. El orden de factores, en este caso, no altera el producto. Ambas obras, son por separado grandes joyas de la historia del verismo. Juntas, son el binomio verista más representado. Así es que no se puede hablar de una sin que se asocie el nombre de la otra.


Con un Liceu repleto de gente, ávidos de una tarde emocionante donde los sentimientos y pasiones de los personajes afloran ya desde la primera nota, el director DANIELLE CALLEGARI alzaba su batuta y los primeros compases de la “Cavalleria” empezaban a llenar la gran sala del teatro barcelonés.


Nada más alzarse el telón, se adivina un escenario ideal para esta primera obra: el decorado de DANTI FERRETI nos propone una puesta en escena clásica, quizás un poco alejada (en vestuario) de la época de la misma, detalle que sin embargo no entorpece la narración de la historia. Montaje sobrio donde predominan los grises y algún azul, pero efectista. Poco “atrezzo”, el justo y necesario para dar sentido al drama de Santuzza y Turiddu.




Destacar, en ambas obras el gran trabajo realizado por el maestro CALLEGHARI, puesto que la orquesta del Liceu sonaba muy bien, con grandes detalles, sobretodo en la cuerda y en los metales, sin olvidar la percusión. Mantuvo un volumen adecuado sin llegar a ahogar al cantante, excepto en algún momento de “Pagliacci”, aunque fueron tan solo en un par de compases.


Respecto al CORO, pecaron de estáticos en la “Cavalleria” que propone la cineasta italiana LILIANA CAVALLI, carencia –sin embargo- suplida a la perfección en “Pagliacci”. Sonó equilibrado, y con un volumen generoso y adecuado en ambas obras.
En la sala se respiraba un silencio de esos que no se acostumbran a dar, la típica tos se vio, generosamente, mitigada. Se cortó esa armonía en un par de ocasiones, cuando a alguien de público le dio un repentino e inoportuno ataque de hipo.


La primera de las grandes protagonistas en aparecer en escena fue LUCIANA D´INTIMO que se ponía en la piel de Santuzza, una mujer enamorada (y embarazada, además) que es despreciada por su amante, Turiddu, que a la vez ama y desea a Lola, la flamante mujer del carretero Alfio.
El timbre de voz no es desgradable, pero sin embargo le faltó una pizca más de dramatismo, de desesperación y desgarro, adjetivos todos, que necesita una buena Santuzza. En cambio, su “Innegiamo” resultó efectista, ya que lo empiezó con poco volumen, como si se tratara de un rezo dentro de una iglesia, y no en un paso de procesión.

La Mamma Lucia de JOSEPHINE BARSTOW estuvo marcada por la insuficiencia de todo: volumen, fraseo, expresión… cierto es que es un personaje que no requiere grandes características, pero sí un poco más de autoridad.


VITTORIO VITELLI, dio vida a Alfio, y fue de menos a más durante la representación. Su entrada “Il cavallo scalpita”, discreta donde las hayan – pero correcta- y mejor en el dueto con Santuzza y poco lucido en su desafío con Turiddu.


Y hablando de Turiddu, me da la sensación que JOSÉ CURA reservó lo mejor de sí mismo para la representación de “Pagliacci”. Hacía dos años que no lo veía en directo, y la verdad, los años no pasan en balde para nadie, y menos para los cantantes.  No se reconocí a José Cura en Cavalleria.
Discretísimo en “Cavalleria” ofreció al respetable barcelonés un Turiddu estático e inexpresivo (estático, ya que apenas se movió durante el curso del primer acto). Además su condición física actual no le permite hacer los movimientos de antaño.
Recuerdo esta misma producción, con el mismo Cura y Waltraud Meier, dirigidos por el maestro Muti, con un José Cura pletórico y bellísimo… ¿qué Santuzza o qué Lola se podían resistir al muchacho…?
Evidentemente, no es ya aquel cantante que me deslumbró hará la friolera de 17 años…




GINGER COSTA-JACKSON cumplió con su escueto papel de Lola mermado quizás de picardía como otras Lolas acostumbran a ofrecer.
Pero uno de los mejores momentos de esta Cavalleria, fue sin duda la ejecución del melódico “Intermezzo”, donde la Orquestra Simfònica del Liceu capitaneada por el maestro Callegari salió triunfadora.


Tras treinta minutos de descanso, se alzaba nuevamente el telón y aparecía GEORGE GAGNIDZE como Prólogo, con una voz que no acabó de cumplir las expectativas para un personaje del calibre de Tonio (Prólogo y Taddeo). En algún momento forzado en cuanto al volumen y con pequeños desajustes de “tempo” con la orquesta.


Fue entonces cuando me reencontré de nuevo con JOSÉ CURA, el Cura a que nos tiene acostumbrados, con su particular manera de emitir las notas,… con su timbre de voz inconfundible,... con su dramatismo y con su histrionismo que le caracteriza. Sin duda, fue la mejor aportación de la tarde de cuantos cantantes desfilaron por el escenario.Agudos atacados “a lo Cura”, pero agudos efectistas.
Estuvo muy bien en su “Vesti la giubba” y en su “No, Pagliaccio non son”: era Cura en estado puro, con sus gestos y con su carácter.
A nivel escénico estuvo más acertado, y quizás también deberíamos decir mejor dirigido.
Igualmente me gustó que apostara por una “La commedia è finita” de resignación y no “a grito limpio”. Sí, me convenció en su papel del Canio atormentado.



La Nedda de INVA MULA fue correcta sin rozar aunque el delirio. Y es que en dicho papel es muy difícil no acariciar la estridencia, el grito. Mula lo consiguió pero su timbre de voz no es de los más bellos que haya escuchado.


Debo confesar que tengo debilidad, después del personaje de Canio, por el papel de Silvio, bombón musical para cualquier barítono. Él es el galán, role que siempre asume el tenor, y aquí el tenor es el hombre entrado en edad, el que no espera pasión, pero si afecto.
Silvio es la pasión, el amor desenfrenado, la aventura… Su parte musical es bellísima y su texto no puede expresar mejor el ardor de la juventud.

Me gustó la interpretación, en este ròle, de JEAN-LUC BALLESTRA con una voz bien timbrada y con buena presencia escénica, sin rozar lo espectacular. Daba el personaje, y aunque me hubiera gustado un poco más de énfasis en el papel y algún que otro adorno en su parte, su aportación del joven amante fue convincente.


Buena línea el Beppe (que no Peppe, como a veces se ve sobreimpreso) del tenor DAVID ALEGRET.


Respecto a la puesta en escena, simplista pero funcional, también movida un poco temporalmente, pero con unos resultados excelentes y con mejor movimiento escénico de coro y solistas.


En definitiva una tarde notable con claro triunfo del “Pagliacci” y en un entorno excepcional, con la compañía de muchos desconocidos, y un encuentro con dos personas a las que quiero y aprecio mucho. Sin duda, el mejor momento de la tarde.

Próximo Liceu, ese “Tamerlano” que no llega nunca....

4 comentarios:

josep dijo...

Brunilda,
Nosaltres hi vam anar la setmana passada i també ens ho vam passar molt bé (es difícil no fer-ho amb aquesta música). Subscric tot el que dius sobre José Cura, que tot i no estar malament, no te res a veure amb el de la Cavalleria del Mutti.
Una abraçada

brunilda dijo...

Josep,

Me n´alegro de que t´ho passessis bé... són dos obres que ja et conviden a fer-ho com bé dius tu. Llàstima el Cura que va passar "per sobre" la Cavalleria per donar-ho tot en Pagliacci i això no m´agrada, en fi.. el Cura és molt Cura...

Una abraçada

Tosca dijo...

Magnífica crònica que em permet treure'm "l'espina" de no haver-la vist en directe.

Ai.... aquest Cura!! Si no fos per.... seria un dels més grans!! Encara no entenc com és que no ha sabut treure-li més partit a un material tant bo.

Petons.

brunilda dijo...

Gràcies Tosca...