sábado, 11 de septiembre de 2010

Segunda lectura del Rigoletto en Mantua

Pues la he disfrutado muchísimo más que la semana pasada.

Es realmente inevitable, escuchar su voz y emocionarme. La piel de gallina y las lágrimas bajando por las mejillas. ¡Qué grande que es Plácido Domingo que tiene la virtud de producir esas sensaciones!

Reitero, qué gran escena el el dueto del primer acto con su hija Gilda. Su primer “Vegli o donna” está lleno de amor, de ternura... Su actuación secunda su sana vocalidad, y su voz destaca siempre, en una parte normalmente en la que los oídos se van a la melodía de la soprano, pero aquí no ocurre esto.

Y lo mismo sucede en el dueto del segundo “Tutte le feste al tempio”.

Qué puedo decir que no haya dicho ya de él.



De todas maneras me gustaría hacer un nueva mención a Grigolo que hace un Duca más fogoso que noble, tan diferente de cuántos otros he visto. Me ha gustado más hoy: la voz es bella y la línea de canto también. Dejó detalles de buen cantante que se me escaparon la semana pasada, abrumada sin duda, por la omnipresencia del Maestro Domingo.
Pero
Quiero escucharle con más detenimiento, y sin Domingo al lado. Es una buena voz para seguir.