domingo, 26 de mayo de 2013

Disfrutar cantando

Que Plácido Domingo lleva en sus genes la música, nadie tiene la menor duda, así como tampoco nadie pone en entredicho que nadie trabaja por amor al arte. Ni aquellos a los que se vanaglorian de que su hobbie es su oficio.
 
Plácido Domingo ama la ópera y es, incluso hoy en día, una de las voces que más cachet tienen dentro del mundo operístico, pero, a pesar de ello, Plácido disfruta cantando, se lo pasa bien, y ello se nota en cualquier género que el madrileño haya abordado.
 
Me di cuenta ya de ello, tempranamente, en el concierto celebrado en las Termas romanas de Caracalla junto a Carreras y Pavarotti. Domingo cantó un sensacional "Dein ist mein ganzes Herz", disfrutado al máximo, en voz y en su expresión facial y corporal:
 
 
¿Puede disfrutarse más, cantando?
 
 
Otro claro ejemplo de la pasión que Plácido Domingo siente por la música:
 
 
Compartir estas piezas es compartir con él su disfrute. Seguro que al escucharle, y al verle, aparecerá en nuestras bocas una sonrisa, la misma que nos roba a cada una de sus interpretaciones.

domingo, 19 de mayo de 2013

Marcel Gorgori estrena web

Cuando en tiempos ya inmemoriales alguna cadena de televisión pública se dignaba a retransmitir ópera, los afortunados que podíamos seguirlas nos quejábamos por la poca oferta que teníamos.
 
Cuando una gira la vista atrás y piensa en aquellos años, y contempla el panorama actual piensa que, aunque pocas, éramos afortunados porque de vez en cuando caía alguna. Ahora la televisión pública parece haberse olvidado de ella y tenemos que recurrir a cadenas de pago o bien a internet, ese singular mundo en que todo se comparte y aunque no sea en tiempo real tienes la oportunidad de acabar disfrutando de aquella función o concierto al que no has podido asistir.
 
Si la “2” de Televisión Española fue durante años el canal mediante el cual accedíamos a las óperas que se representaban en el Teatro de la Zarzuela, en el Gran Teatre del Liceu, y más tarde alguna del Teatro Real, en Televisión de Catalunya, siempre se apostó en su segundo canal, el “Canal 33”, por este género, primero solo con retransmisiones y luego con programas más específicos, marcándose como objetivo no perder de vista el ámbito y oferta cultural en Cataluña.
 
Debo pues remontarme a la “Temporada d´Òpera” del Canal 33 cuando, los sábados por la noche, a horas más o menos aceptables, Roger Alier nos introducía cada semana una ópera, de forma breve, pero con todos sus elementos.
Recuerdo que la primera fue una “Manon Lescaut” que me pilló por sorpresa. Afortunadamente siempre me ha gustado tener una cinta en casa preparada para grabar en caso de que por sorpresa se retransmitiera algo interesante.
En aquella etapa pudimos gozar de obras como la citada, además de otras com “Aida”, “Ernani”, “Los Cuentos de Hoffmann”, “Tosca”, “Madame Butterfly”, “Il Trovatore” y muchas otras que no recuerdo.
Pero terminó, como todo en esta vida.
 
Seguíamos quejándonos por falta de ópera en la televisión, aunque la esperanza fue grande cuando se reinauguró el Teatro Real de Madrid, pues se empezó de nuevo a televisar óperas, algunas en directo otras en diferido, pero alguna siempre caía.
 
Pero con el tiempo, la Televisión Pública a nivel estatal iba reduciendo cada vez la oferta de la ópera, en cambio,la Pública catalana tuvo el gran acierto de apostar por ella en un programa monográfico que precedía a la retransmisión operística y que, marcó un antes y un después en mí vida y en mí manera de ver y analizar la ópera.
 
 
Ópera y didáctica
 
No es necesario saber la terminología operística ni conocer sus obras profundamente para gozar del género.
Solo es cuestión de sensibilidad, primero de todo, y de curiosidad y ganas de aprender y disfrutar de algo que en primera instancia puede inducirnos erróneamente a la complejidad.
Para ello es esencial saber comunicar y trasladar, de forma sencilla, algo tan difícil como es la lírica, y esto es lo que, a lo largo de tres temporadas, hizo un señor hasta en aquel momento para mí desconocido, que respondía y responde al nombre de MARCEL GORGORI, secundado siempre por ROGER ALIER.
 

 
 
Antes de empezar a hablar de su trabajo quiero comentar que una de las grandes virtudes que posee Marcel Gorgori es la capacidad de trasladar de una forma sencilla y entendedora las cosas más complejas, y ello lo consigue a base de enseñar imágenes musicales difíciles de definir o sacando pizarras y relacionando temas. Y ello no solamente en el terreno operístico sino también en otros.
Y es que a alguien que se dedica a la comunicación tiene que marcarse como objetivo precisamente esto, llegar al público, a toda clase de público, a los que nos gusta la ópera y más o menos llevamos tiempos en ella, a aquellos que la desconocen por completo o a los que están indecisos en si poner o no un pie en este fascinante mundo.
De lo que no cabe duda es que, sea como sea y en el terreno que sea, lo consigue y logra que nos interesemos por su trabajo, al menos yo, y estoy segura que como yo, muchísimos.
 
 
Marcel Gorgori
 
 
 
 
Periodista y también escritor nacido en Barcelona en 1968 y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona, empezó su carrera en la radio para, paulatinamente, dar el salto en televisión al lado de grandes, también comunicadores, como Joaquim Mª Puyal o Julia Otero.
Ha participado en programas de toda índole tras las cámaras y en todos los géneros, pero es cuando llega la “Nit d´Arts” en 1998 cuando Marcel Gorgori entra directamente en los hogares de todos los catalanes amantes y sedientos de ópera a través del Canal 33.
 
La televisión autonómica rescata óperas y viernes tras viernes, Marcel Gorgori acompañado de Roger Alier, se enfrentan al reto de desgranar una ópera, presentándola, analizando su argumento e introduciendo en cada una de sus ediciones alguna terminología operística que, aún siendo amante de la ópera y conociéndola, quizás no se tenga muy claro a qué se refiere.
Quizás una de las más recordadas será la definición de “cabaletta” que nos dejó a todos con la boca abierta cuando asoció la parte final de la “scena” al galope de un caballo.
De entrada puede parecer un disparate, pero funciona en la mayoría de los casos.
 
Y es que así es Marcel Gorgori y así imprime el sello que le caracteriza y que hace interesarte por todo aquello que hace porque sabes de entrada que está hecho, con pasión y ganas y ello se nota, pero siempre siendo fiel a su estilo y a su objetivo, comunicación directa (a través de cuaquier medio, ondas o televisión) con el público.
 
Actualmente podemos disfrutar de él en la radio a través del programa que emite Catalunya Música los miércoles a las 23h y los sábados a las 19h bajo el título de “Històries de l´Òpera: Bicentenari Verdi y Wagner”, donde una vez más, cuenta con el respaldo de Roger Alier.
 
 
 
 
Los que lo seguimos ya venimos disfrutando de ellos hace tiempo, pero aquellos que no conozcan la tarea divulgativa de Marcel Gorgori les recomiendo su acercamiento, quedarán sorprendidos y seguro que repetirán.
 
 
 
El éxito de la “Nit d´Arts”
 
 
 
Creo que radicó, precisamente, en su presentador y en la manera de enfocar y conducir el programa.
El final de los compases de la obertura del “Faust” de Gounod servían de cabecera de entrada cada semana.
La fórmula era muy sencilla, porque Marcel Gorgori se hacía acompañar cada semana de un aficionado al género, gentes conocidas en diferentes disciplinas, arte, teatro, política, cantantes de ópera en activo, directores de escena, e incluso el mismo apuntador del Liceu, Jaume Tribó, fueron unos de los que a lo largo de tres temporadas desfilaron por un plató que simulaba ser el Liceu.
 
Quien siempre respaldó el proyecto desde el primer momento fue Roger Alier, que daba vida al “experto” en la materia.
Y es que incluso el vestuario y el trato entre ellos dos estaba perfectamente definido, Marcel Gorgori en su papel de aficionado vestía traje sin corbata, y Roger Alier, como sabio en la materia, se enfundaba en un traje con corbata, y al que Marcel se dirigía de Vd. para recalcar aún más ese papel de experto.
 
He de reconocer que estaba muy bien planteado. Horas de mucho trabajo detrás, me imagino, pero el resultado fue más que satisfactorio. De estos programas salió la brillante idea de escribir un libro en forma de conversación fruto de los encuentros de ellos dos durante las calurosas tardes del verano barcelonés. “Cinc cèntims d´òpera”, este sería el primero de los tres, dedicados a la ópera, que Marcel Gorgori publicó, con la inestimable ayuda de Roger Alier.
Afortunadamente, de este primero existe una versión traducida al castellano bajo el título “Va de ópera”, muy recomendable, aunque es más interesante leerlo en catalán, puesto que leerlo es como estar viendo a los dos en la televisión, puedes incluso “escuchar” sus voces cuando los lees.
 
Sin duda alguna, una de las secciones más esperadas de la “Nit d´Arts” era el espacio titulado “Contraveus”, en la que semana tras semana, Marcel Gorgori hacía cantar a dos cantantes, la misma pieza, una estrofa uno y una estrofa el otro con la finalidad de que el invitado y aficionado pudiera escoger quién de los dos intérpretes le gustaba más.
En casa también escogíamos.
 
 

 
Se le echa de menos
 
Creo que el separador lo dice todo. Sí se le echa de menos en la televisión y todos aquellos que somos seguidores de su trabajo concluiríamos lo mismo.
Por ello grande ha sido la sopresa cuando, la semana pasada, buscando información en internet no de Gorgori, si no de un cantante en concreto, fui redireccionada a esta estupenda web, de nueva creación, en la que Marcel Gorgori repasa visualmente todo su trayectoria profesional y en la que he podido reencontrarme con mí querida “Nit d´Arts”, aunque sea tan solo a modo de pequeña degustación.
 
 
Y es tanta las ganas de remomorar y rocordar estos momentos que explorar su web con detenimiento me está llevando tiempo, pero no me importa porque es algo que hago gustosamente.
Marcel Gorgori siempre me ha parecido una persona cercana y afable, su manera de comunicar y hacer televisión hace que llegue a esta conclusión, y su flamente web no hace sino que confirmármelo, porque es gracias a ella que podemos acercanos a él felicitándolo por su trabajo sin que nuestras palabras o acercamiento a él se queden en eso, en palabras, porque como buen comunicador Marcel Gorgori es receptivo y agradece todas esas muestras de cordialidad y cariño hacia su trabajo.
 
Él mismo nos indica en su web que está trabajando en un nuevo programa televisivo, espero que la idea cuaje y podamos disfrutarlo en breve.
 
 
 
La web de Marcel Gorgori
 
Si todo lo anterior que he dicho acerca de la figura y trabajo de Marcel Gorgori os ha interesado, o a aquellos que como yo, le interesa todo lo que hace, os recomiendo un paseo por la web de Marcel.
Es un rincón a la nostalgia, a los inicios de un joven comunicador que se abre paso en este difícil mundo, un curriculum vitae gráfico que repasa sus intervenciones radiofónicas y televisivas, un archivo (reducido, - qué lástima-) de su trabajo, de sus escritos, de sus libros.
 
Pero una de las cosas que más me llaman la atención de ellas es la comunicación buscada intencionadamente entre el comunicador y su receptor, como si le tuviéramos al otro lado del ordenador o del teléfono y le explicáramos nuestras impresiones y él nos hablara de sus proyectos. He de reconocer que es una iniciativa que me gusta y que me entusiama y que agradezca que la gente anónima de la calle se interese por su trabajo.
Trabajo bien hecho a lo largo de estos años claro está, sino esta web no tendría sentido.
 
 
“Bona nit, i bona òpera”
 
Esta es la frase con la cual, semana tras semana Marcel Gorgori despedía su “Nit d´Arts” y nos invitaba a escuchar la ópera que le seguía.
Ahora, Gorgori, nos invita a descubrir su página. Yo también secundo esta invitación porque vale mucho la pena.
 
Torna Marcel, i torna amb moltes ganes, si-us-plau.

sábado, 18 de mayo de 2013

Plácido Domingo interpreta "Nabucco" en el Covent Garden de Londres


Nabucco. Así se llama la última incorporación al vastísimo repertorio de Plácido Domingo en este año en el que se celebra doblemente, el bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi y de Richard Wagner.

Y aún le quedan dos: “Giovanna d´Arco” que interpretará junto a Anna Netrebko en el Festival de Salzburg este verano, y “Il Trovatore” en la que Domingo se pondrá en la piel del malvado Conde de Luna en Berlín, a finales de año.

 

Pero es que Plácido Domingo viene de cantar el pasado mes de marzo el Germont padre en el MET de Nueva York. Suma y sigue. ¿Cuál será la próxima soprresa con la que nos deparará? Tendremos que estar ojo avizor.

 

“Nabucco” no es una ópera que conozca profundamente, por tanto mi opinión acerca de ella o de los matices que los cantantes puedan hacer o dejar de hacer es un tema que se me escapa, pero aún así, sí puedo dar mí opinión de las voces y de la puesta en escena.

 

Empezaré por la puesta en escena de DANIELE ABBADO, de la que no acabo de ver en qué época situa el Jerusalén y la Babilionia del 587 a. C, la verdad.

Grandes bloques que me recodaron al monumento que hay en Berlín dedicado a los judíos exterminados en Alemania y un vestuario gris y triste que me aleja de los lujosos, vistosos y sedosos trajes a los que todos, gracias a la magia de Hollywood, imaginaríamos para una ópera como “Nabucco”.

Una más de todas las producciones que se hacen hoy en día que no pasarán a la historia y en las que preferiría que Plácido Domingo no participara.

 

Bien es cierto el dicho “renovarse o morir”, pero francamente donde ha llegado Plácido y a estas alturas de su carrera, puede permitirse el lujo de decir “no” a proyectos semejantes, porque ¿qué necesidad tiene de involucrarse en uno así? Creo que ninguna.

 

No es la primera vez que lo hace y supongo que no será la última, pero me cuesta mucho ver cómo el tenor se apunta al carro de la modernidad, y más cuando tengo tan presente en mí retina todas sus grandes actuaciones de los años 80 con vestuario y decorados acordes con lo que narra la ópera. Francamente este tipo de aventuras e incisiones no le hacen para nada favor. Plácido no cuadra en ellas.

 

Pero antes de pasar a hablar musicalmente de Domingo, prefiero empezar por el coro y resto del elenco.

 

El coro de la Royal Operqa House me gustó por el buen calibraje de voces, aunque su “Va pensiero” no acabó de entusiasmarme por lo marcado que hacían algunas frases que interrumpían este bello y esperado momento de la ópera. Quizás la pieza más patriota de todas las óperas de Verdi.

 

El vertiginoso y difícil papel de Abigaile recayó en LIUDMYLA MONASTIRSKA la cual no posee, para mí, ni una bella voz ni unos agudos que hagan estremecerte en su difícil aria del segundo acto.

 

El resto del reparto bastante justo. Un Zaccaria interpretado por VITALIJ KOWALJOV que no me aportó nada, así como un poco elegante Ismaelle de ANDREA CARÈ, o una discreta Fenena de MARIANA PIZZOLATTO, que junto a un caducado ROBERT LLOYD como Gran Sacerdote, culminaban un pobre acompañamiento.
 
 
 

Pero PLÁCIDO DOMINGO es otra cosa, y después de escuchar su Germont neoyorquino, lo encontré muy bien de voz.

Que Domingo no es barítono estoy de acuerdo. Cuando canta se aprecia, indiscutiblemente su timbre tenoril. Y ello me gusta aún siendo consciente de todas sus faltas actuales.

 
Sí, un tenor ahora más faltado de fiato y que se fatiga al cantar. ¿Y quién no se fatigaría con 72 años?.

Realmente Domingo es un fenómeno vocal. Y cuando canta sigue apreciándose esa expresión y arrebato en sus frases que siempre le han caracterizado y que mantiene aún intactas.

Me gustó su Nabucco y me gustó su voz, aunque por desconocimiento de la obra no puedo entrar a matizar detalles como hice con su Germont. De lo que sí estoy segura es que de haberlo podido gozar en directo, mi entusiamo por su interpretación sería mayor al escuchar su voz inundando el Covent Garden londinense, pero almenos, gracias a la generosidad del autor del blog “In Fernem Land” pude gozar de su interpretación, a nivel visual y sonora haciéndome la idea de unas funciones en que se colgó el letrero de “No hay entradas” en todas la representaciones que protagonizó Plácido Domingo y a las cuales me hubiera gustado asistir.