miércoles, 30 de noviembre de 2011

La zarzuela reluce y brilla más que nunca en Sabadell

Soprano, tenor y barítono de primera calidad.
Zarzuela… de la buena.
Dúos y arias que difícilmente se escuchan a menudo en los conciertos.
Todo ello aliñado por la Orquestra Simfònica del Vallès y con la guarnición del Cor dels Amics de l´Òpera de Sabadell.
Con este cóctel de ingredientes el resultado de la receta no podía ser otro que el de “bocatto di cardinale”.

Si se me permite esta jocosa introducción, Sabadell, los sabadellenses y algunos venidos de las cercanías, vivimos el domingo pasado en el Teatro de nuestra ciudad una tarde de aquellas que, sin lugar a dudas, personalmente, voy a tardar en olvidar. Por muchos motivos.

Que profeso un gran amor por la zarzuela, es por todos sabido, que intento no perderme ni una, también, pero cuando además está bien interpretada y se canta a conciencia, no se echan de menos los decorados, el vestuario ni la escena. ¿Para qué, si con las voces me es suficiente?


Por segundo año consecutivo, desde la A.A.O.S se ha tomado la decisión (dura, me imagino) de llevar a cabo “su” particular homenaje a la zarzuela. Ya desde el año 2005 han desfilado títulos como: “Doña Francisquita”, “Luisa Fernanda”, “La cançó d´amor i de guerra”, “La rosa del azafrán”, “Marina” y “Maruxa”.

El año pasado se sustituyó un título completo por un concierto con cantantes habituales de la casa, y dado el éxito obtenido (y – por que no, también decirlo-) los recortes sufridos en los presupuestos, la Faràndula se vestía ayer de gala con un público ávido de música y con ganas de pasar 2 horas y media (qué rápido pasaron) disfrutando de lo mejor de nuestro género.


DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA que en esta ocasión ejercía de director de orquesta y del coro –del cual es titular- abrió la primera parte con el Preludio de “El tambor de Granaderos” de Ruperto Chapí, del cual debo destacar el buen balance musical así como las intervenciones del metal.
Su dirección fue enérgica y al tener la orquesta encima del escenario, el habitual volumen de la Simfònica no se interpuso en la voz de los intérpretes, dándonos la oportunidad de apreciar todas y cada una de las notas cantadas sin que estos se vieran ahogados por el sonido.

La primera intervención vocal corrió a cargo del barítono ISMAEL PONS que interpretó la romanza de Vidal Hernando de la “Luisa Fernanda” de Moreno-Torroba “En una dehesa de la Extremadura” junto al coro. Volumen, seguridad y un buen fraseo marcaron su interpretación, apostando por el final “alto”  en lugar del final en el que se mantiene la nota.
Y claro, arrancó los primeros “bravos” de la tarde.



Pero… qué tendrá la voz del tenor que nos fascine tanto… CARLES COSÍAS, salió al escenario para interpretarnos una pieza que raramente se escucha en concierto y -en ocasiones muy puntuales- en disco: “Bella niña de ojos negros y carita de azucena…” de la zarzuela del maestro Alonso “Coplas de ronda”.
Como bien dice el título de la obra, coplas de ronda, una hermosa serenata en la cual Carles pudo lucir su bello y dulce timbre. Además supo transmitir muy bien –con la cara y también gestualmente- la romanza. Se notaba que la estaba disfrutando al cantarla, la estaba viviendo.

Seguidamente, la madrileña SAIOA HERNÁNDEZ, a la cual tenemos también el privilegio de escuchar frecuentemente en Sabadell, se estrenó con “Tres horas antes del día”, de “La marchenera” de Moreno-Torroba, arropada por una breve introducción coral.
Saioa tiene un volumen de voz considerable, y además el fraseo es más que notorio, puesto que se le entiende todas y cada una de las palabras que está cantando. Agudos recios y bien colocados con un sentido extraordinario de la musicalidad.

Después del preludio de “La Verbena de la Paloma” y de sus archiconocidas “Seguidillas”, CARLES COSÍAS se metió en la piel de Rafael Ruiz “El Macareno” y SAIOA HERNÁNDEZ en el de Soleá, torero y gitana respectivamente, personajes ambos de la obra del maestro Penella “El Gato montés”.
Punto a favor: se empezó el dúo donde particulamente me gusta que se empiece, “Vaya una tarde bonita…” para dar paso al resto de la pieza. Y qué genial es ese trozo “Qué graciosa es mi gitana, qué preciosa, qué bonita…”
Pues lo mismo podríamos decir de la interpretación de Cosías. O la de Saioa, con su bello “Sí te quiero”…
Sólo me faltó al inicio ese “Soleá!” antes de que la gitana empiece con su “Me llamabas Rafaelillo?”.
Oles cómplices entre los dos cantantes, y en el teatro empezaba a subir ya la temperatura.
 
 


Inmediatamente después, ISMAEL PONS  cantó la preciosa romaza de “La del soto del Parral” de los maestros Soutullo y Vert, “Ya mis horas felices”, que tan de moda se ha puesto últimamente y no es por menos porque da muchas posibilidades al intérprete de lucirse en una infinidad de registros y “tempos”. Apostó por un “tempo” pausado que considero que es mucho más adecuado para dicho fragmento.
Particularmente, me hubiera gustado en su “Vivo, dominando mi pena” un poco más de suavidad e intención, rozando un hilo de voz, pero afortunadamente cada intérprete es diferente y todas las interpretaciones válidas. Y los gustos personales es otro mundo.

Puso el punto y final a la primera parte una zarzuela también, desgraciadamente, poco representada: “La leyenda del Beso” también de los maestros Soutullo y Vert. Y digo desgraciadamente por la dificultad que encierra esa obra de la cual se popularizó en su momento su “Intermezzo” con la adaptación hecha por el grupo “Mocedades” en su canción “Amor de hombre”.

De nuevo SAIOA HERNÁNDEZ exhibió su registro vocal y dicción. Me gustó especialmente en este fragmento por la variedad musical que encierra y porque de las notas más altas pasa a las centrales, haciendo el canto de Amapola, el personaje femenino de la obra, mucho más desgarrador, temperamental, como temperamental es el carácter de la gitana que interpreta.
Acompañada en todo momento por el coro, el resultado no podía ser mejor. Aplausos y bravos para la soprano madrileña.

Después de 30 minutos de descanso, el maestro GIL DE TEJADA, batuta en mano y puro en la boca, interpretó con el acompañamiento del coro una de las dos únicas piezas de la tarde que no había escuchado nunca: “Si es en el hombre un vicio el de fumar…” de “Los sobrinos del Capitán Grant” de Fernández Caballero.

Siguió otro de los momentos más especiales de la tarde: el dueto de Auroa y Germán de “La del soto del Parral”, también fragmentos de aquellos que cuesta que canten en concierto. Este dueto encierra una dificultad tremenda, sobre todo, a mi modesto entender, para la soprano pero lo cierto es que SAIOA HERNÁNDEZ lo interpretó de manera soberbia: qué seguridad, qué voz no cayendo en la trampa de presentar una Aurora frágil sino un personaje revestido de seguridad pero que encierra esa debilidad por dentro. Pero no lo exterioriza.
Por su lado ISMAEL PONS puso voz a Germán, al hombre torturado por una promesa hecha a su mejor amigo y que por guardar el secreto que la misma encierra, casi le cuesta el matrimonio con su esposa.
“De zagal mí sueño fuiste”… sonó especialmente bien, y he de decir que de las veces que le he escuchado ha sido el día que más me ha gustado.
Sin embargo, su “Ay Aurora yo te quiero”, a mi gusto, le faltó un poco más de impetuosidad y de convicción, pero eso, ya son gustos personales.

La primera tanda dedicada a la “Doña Francisquita” de Vives vino de la voz de CARLES COSÍAS con una excelente ejecución de la romanza de Fernando Soler. Cambio de tono en sus “Por una puerta del alma va saliendo la imagen muerta”… “Por otra puerta llama, la imagen qué podría curarme el alma…” quizás para mí junto con “Se me entra por los ojos y a veces sueño que yo la adoro…. Cariño de mí alma recién nacido, la llama extingue ah…” el momento más bello de la romanza, sin olvidar esa “vana ilusión…”
Creo que Carles siente especial devoción por esta romanza, la más bella de toda esta magna zarzuela.
Algo que me gusta destacar de este cantante es que además de tener un timbre bello el fraseo y su dicción son dos armas poderosísimas que posee y abogo por que desde teatros con más renombre se fijen en él (me consta que ya hay de esos), pero se merece una gran oportunidad en un gran teatro. Y puestos a pedir, que sea en Barcelona.
La lástima es, egoístamente hablando, es que cuando esto ocurra, vendrá con menos frecuencia a Sabadell, y los perjudicados seremos nosotros, los sabadellenses.
 
 

El coro de los Románticos de la misma zarzuela dio paso, sin movernos de Madrid a la preciosa zarzuela del maestro Serrano “Los Claveles”, de la cual SAIOA HERNÁNDEZ interpretó la romanza de Rosa, “Qué te importa que no venga”, que dicho sea de paso, escuché en “stereo”, puesto que las señoras que tenía al lado no dejaron de corear ni aún apercibiéndolas de que hicieran el favor de bajar la voz o callar.
No optó por el final agudo, terminó en reposo, y en estas piezas de temperamento es donde encontré a Saioa más cómoda.

Seguidamente sonó la romanza de la zarzuela “Maravilla” del maestro Torroba. Su intérprete fue ISMAEL PONS y para ser sincera, fue en la interpretación que me gustó menos la que más se alejaba de su estilo, y quizás también por estar acostumbrada a escucharla en tonalidad de tenor.

Tras “Maravilla”, de nuevo el teatro se desbordó en aplausos cuando CARLES COSÍAS entonó el bellísmo “Pirineu, tes blanques comes” de la zarzuela de Martínez Valls “La cançó d´amor i de guerra”, obra que ya interpretó el mismo Carles, íntegramente, en el año 2007.
Tocó la fibra del público al ser una romanza cantada en catalán de una zarzuela que es muy querida en Cataluña. Su interpretación fue muy diferente de la que escuché en ese ya lejano 2007:  no apostó por terminar con el agudo de rigor (y me pareció buena decisión) ya que no es necesario exhibir agudos para que el público aplauda cuando hay muchas cosas que se pueden destacar en la interpretación de un cantante, como el saber frasear, el saber interpretar dando sentido a cada una de las palabras, acentos y matices que encierran arias y romanzas que duran normalmente, menos de 3 minutos y medio.
A pesar de ello por su línea “Pirineu dolça serra, tota plena de neu”, pensé que de la manera en como lo atacó iba a acabar en “forte” pero afortunadamente me equivoqué.

Y dejamos el Pirineu para irnos a Zamora con “El cantar del Arriero” de Díez Giles, que en los años 90 interpretaron de forma integral els Cors de Sarsuela de Sabadell al mando de Mª Teresa Boix.
El fragmento escogido fue el concertante final del primer acto “De la ruta de Zamora”, que repasa todas las melodías ya escuchadas en el transcurso del primer acto: “Cómo quieres que el arriero al llegar, vuelva a grupas cuando a tu puerta llamó, no le niegues ese calor de hogar, que tanto soñó al andar por estos caminos de Dios...” o el célebre “La moza de Sanabria, es moza fiel en amores...”

Ya se sabe que en las zarzuelas el papel protagonista se otorga al barítono, y el tenor, en la mayoría de ellas queda relevado a un segundo plano.
No así ocurre con obras como “Doña Francisquita”, “Luisa Fernanda”, o “Bohemios”, y encontraríamos más, pero lo cierto es que en este “Cantar del Arriero” el tenor tiene poco a decir a parte de un dueto con Mariblanca en el segundo acto.
SAIOA (Mariblanca), COSÍAS (Anselmo) e ISMAEL PONS (Lorenzo) junto con el coro, concluyeron, “oficialmente” el programa.
Un concertante importante y difícil (por eso se canta y se representa poco esta fantástica zarzuela) que arrancó grandes bravos del público que llenaba la Farándula.

Pero claro, el público quería más, no era suficiente y no teníamos ganas de marchar, así es que, cada uno de ellos nos regaló una pieza en el capítulo de las propinas.

La primera intervención fue a cargo de CARLES COSÍAS que interpretó la célebre romanza de Leandro de “La tabernera del puerto” del maestro Sorozábal: “No puede ser”, que – como el propio tenor apostilló – nunca puede faltar en un concierto de zarzuela. En esta ocasión no la escuché en “stereo” al cien por cien, pero si que desde la fila de detrás iban apuntándole la letra a Cosías, que de sobras, todos conocemos.

Seguidamente SAIOA HERNÁNDEZ interpretó el conocido “zapateao” de “La Tempranica”, tan popularizada por la gran Montserrat Caballé: “La tarántula é un bicho muy malo”.

Y finalmente, una de las piezas más preciosas escritas para barítono en el mundo de la zarzuela: la canción del platero de “La Parranda” de Alonso. Al oir cuando lo anunciaba el propio ISMAEL PONS no pude contener un sonoro “ostres ja era hora...!” que debió escucharse en las filas más próximas.
De nuevo tuve que escucharlo en efecto “stereo”...
Yo también me la sé y no la tarareé... qué poco respecto a los artistas y al público.

La otra pieza del programa que no conocía fue, precisamente la misma con la que se concluyó definitivamente el concierto, un concertante breve que puso punto y final a 2 horas y media de buenos intérpretes y música.

Eché en falta en el programa autores como Jacinto Guerreo, Pablo Luna, Usandizaga o Guridi, y obras tan preciosas como “La rosa del azafrán”, o “Bohemios” o “La del manojo de rosas”... bueno supongo que será en otra ocasión.

Dice el refrán que “nunca segundas partes fueron buenas”... mí opinión es muy distinta puesto que comparandólo con el concierto de la temporada pasada, por intérpretes y por calidad vocal, pero también por repertorio, fue evidentemente superior.

Simplemente mejor interpretado.

Tardes de aquellas que sales satisfecha del teatro hay pocas, pero el domingo fue una de ellas. Y para aquellos que se lo perdieron, el próximo día 11 de diciembre se volverá a ofrecer el concierto en el Auditori de Sant Cugat.

La próxima cita con els A.A.O.S será con la dificilísima “Aida” en el mes de febrero.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Caracalla: la joya de la corona

No.

No es el aniversario del concierto de los Tres Tenores en Caracalla o de alguno de sus tres intérpretes, pero sí que quiero hoy recordarlo precisamente porque ayer me emocioné nuevamente con él.




Muchos de los que somos amantes de la ópera, lo somos gracias a este concierto: ellos marcaron un antes y un después en el mundo de la lírica y revolucionaron la ópera en todos los sentidos.
Cuántos de nosotros, los de la "generación de los Tres Tenores" no hemos disfrutado con el magnífico e insuperable "Cielito lindo" de Plácido Domingo o su "Dein ist mein ganzes Herz"; o con el "Nessun dorma" de Pavarotti, o con el "Core´ngrato" de Carreras...

Piezas que en el año 1990 eran totalmente desconocidas para mí, y que hoy, y a lo largo del tiempo, se han convertido en melodías, sin las cuales, creo, no sabría vivir.
Este magno acontecimiento marcó la vida de muchos de nosotros. Ellos me enseñaron el maravilloso mundo de la ópera y por siempre más les estaré agradecida.

Pero han pasado los años.

21 años en concreto se cumplieron este pasado 7 de julio y el concierto sigue tan fresco y actual como entonces.
Por veces que lo haya escuchado, por veces que lo haya visto... siempre despliega una mágia única: aquellas tres magníficas voces unidas bajo el cielo de Roma hacen que, a pesar de los años, siga emocionándome como la primera vez que lo escuché en una cinta de cassete.

El concierto de Caracalla continúa siendo la "joya de la corona". Un espectáculo único e insuperable que perdurará a lo largo de la historia y por los siglos. Jamás antes se había tratado la ópera de aquella manera.

Grácias por hacerlo. Grácias por descubrirme la ópera. 


viernes, 11 de noviembre de 2011

Los primeros 40 años de Plácido Domingo en el Covent Garden

Covent Garden.
La cita era la semana pasada cuando se celebró los 40 años de debut del gran Plácido Domingo en la R.O.H.

Aunque como siempre digo, a pesar de no poder estar allí físicamente, en la distancia mi pensamiento estaba en la capital británica, arropando como una más del público, la celebración organizada en honor de nuestro tenor.
Afortunadamente, nos queda el audio del acontecimiento.

Plácido Domingo. Qué decir de él a estas alturas de su carrera que no se haya dicho ya... El omnipresente, el incombustible Plácido Domingo volvió a demostrar porque a pesar de sus casi 71 años, sigue siendo el mejor: su entrega, su apasionamiento, sus ganas, su ilusión hacen que cada vez que los escuchas te emociones si cabe aún más.

Fue Rigoletto, fue Simon y Otello. Dos partes de barítono muy exigentes, y una de tenor, no menos fácil que las anteriores. Y sí, nunca deja de sorprenderme, porque, a pesar de que han pasado los años y el pelo negro del moro de Venecia se ha plateado con el tiempo, su aplomo, su expresión y sentimiento continúan estando presentes en el guerrero creado por Shakespeare y musicado por Verdi.

Con Rigoletto y Simon apareció el padre. Ha cambiado el papel de galán enamorado por el del hombre protector. Ya no es el amante apasionado, el "bueno" de la ópera, aquel por el cual la soprano y la mezzo se disputan su amor. No, ahora es el padre que  volca toda su experiencia en la hija, Gilda y Amelia, respectivamente.
Aparece el sentimiento protector versus la pasión. Y está, física y mentalmente en su papel. Y de qué manera...

70 años y Plácido suma y sigue.

De los tres actos que cantó, empezaré con "Otello", papel talismán en la carrera de Plácido y que ha llevado por todos los teatros del mundo.



Su fuerza continua estando allí. El alma de Otello sigue presente en su interpretación: sólo hace falta escuchar su primera nota de entrada, ese "Si" que le lanza a la cara de Desdémona.
Sí, por un momento pensé estar escuchando al Otello de años ha, pero lo cierto y para ser justos, el acto de Otello fue donde el milagroso Plácido mostró más dificultad. La exigencia del personaje es grandiosa y es una de aquellas situaciones en que la sabiduría pasa por encima de la fuerza, porque Plácido dibujó un Otello maduro pero lleno de expresión y sentimiento. La expresión por encima de la vocalidad, resultando indudablemente creíble.

Donde me dejó sobrecogida fue en su tercer acto de "Rigoletto" sobretodo en lo que respecta a la escena final con Gilda. que fue simplemente sobrecogedora.



No sé si algún día se planteará llevar al bufón al teatro y representar la obra enteramente, pero de hacerlo, sería uno de los más grandes acontecimientos en el mundo de la ópera.
En su interpretación encontramos la ternura, en su escena final, pero también el desprecio al Duca, claramente marcado en su expresiva voz.
Poder gozar aún de esto es algo que no tiene precio.



Qué decir de su Simon...magnífico y como siempre la expresividad al servicio de la música, en un ròle de barítono que, a mí entender, le va como anillo al dedo. Nunca había escuchado un Simon tan cercano, tan humano y tan desesperado.
Es verdaderamente una pena no poder contar con las imagenes enteras de este magno acontecimiento. Supongo que todo se andará, con el tiempo.

Plácido Domingo volvió a demostrar a todo el mundo el por qué a sus 70 años continúa llevando la corona de rey en el mundo de la ópera.

Grácias, Maestro. Nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos por hacernos partícipes de su voz.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pero "sigue" siendo el Rey...

Extraña mezcla de sensaciones la que que estoy viviendo esta semana.

Plácido Domingo, el gran Plácido Domingo, la voz que hace que disfrute cada día más y más de la ópera, la voz con la que me inicié en este mundo y que más ha hecho emocionarme, celebró la semana pasada sus 40 años de debut en el Covent Garden.
Corría el año 1971... ni siquiera había nacido cuando el afortunado público inglés pudo gozar de su Cavaradossi.


No pude asistir a esta celebración, como tampoco pude hacerlo cuando cumplió, este pasado 21 de enero, 70 años. A pesar de ello, mentalmente estaba en Covent Garden.
Sí, 70 y nuestro tenor más universal sigue en el pie del cañón dando guerra a los jóvenes que empiezan, y aquellos que ya están o se están consolidando en estos momentos.

Recuerdo, cuando este pasado mes de mayo pisé por primera vez en mí vida el coliseo londinense. Fue inevitable pensar en la historia de este teatro y en todas aquellas óperas que Plácido había cantado allí, y que, curiosamente entre las cuales, están muchas de mís versiones preferidas.

Este teatro que alimentaba de pequeña mí aún escasa colección... aquel teatro con el cual un día soñaba en ver un representación a Plácido Domingo... no sé si estaré aún a tiempo de verle en Covent Garden... en fin, ese teatro en el que nunca pude imaginar al que asistiría, produjo en mí un sinfin de sensaciones que culminaron en llanto.
No podía contener las lágrimas al ver aquella imponente sala.
Ahora lo recuerdo y pienso qué afortunada he sido de poder estar allí y sentir todo ese océano de sentimientos, de alegría, de sorpresa, de crecimiento...


Decía que muchas de mís versiones de referencia han sido cantadas en Covent Garden y por Plácido Domingo, por esto quiero hacer una especie de viaje en el tiempo y recordarlas, ya que ellas me han  acompañado durante todos estos años.

La primera ópera que vi retransmitida desde este teatro fue, aún hoy - y para mí- la insuperable "Manon Lescaut" que Domingo protagonizó junto a la neocelandesa Kiri Te Kanawa. No se puede cantar mejor este fragmento:



100% verismo, 100% pura emoción. Domingo en estado puro.


"Los cuentos de Hoffmann", considerada en su momento como una de las mejores filmaciones de ópera realizadas, me descubrió esta magnífica ópera y ese interesante personaje que da título a la obra. Un poeta acabado, hundido en la miseria que es capaz de enamorarse de una muñeca y de una cortesana. Pero, cuando encuentra el amor más puro y correspondido, ella muere.
Una ópera que para un cantante es un verdadero "tour de force" al alcance de muy pocos privilegiados.






Este dueto, correspondiente al acto de "Giulietta", la cortesana veneciana es realmente electrizante en las voces de estos dos grandes intérpretes.

Genial también esta entrada:





"Andrea Chénier" también llegó desde Londres con un extraordinario momento vocal del tenor. Junto a él, la Maddalena de Ana Tomowa Sintow y el Carlo Gerard de Giorgio Zancanaro. Descubrí con ella que esta ópera es mucho más que el famoso "Improvviso".
Dificil de por sí, la inmortal obra del maestro Giordano me abrió las puertas a la Revolución francesa y a todo un mundo de matices que sólo los compositores veristas son capaces de hacerte descubrir.




Pero, sin lugar a dudas, la ópera que más me ha entusiasmado de este teatro ha sido y es sin lugar a dudas el "Otello" con Te Kanawa y Leiferkus bajo la batuta del maestro Sir Georg Solti.
Esta representación fue especial para mí: mí primer "Otello", la ópera que siempre deseé escuchar en la voz de mi admirado Domingo cuando aún era una principiante en el mundo de la ópera.
Para mí esta versión es, como tantas otras del maestro, insuperable, única, realmente extrordinaria e irrepetible. Domingo en el papel del moro de Venecia. No pude disfrutarla más:



Y sí, Plácido Domingo sigue siendo el rey de la ópera. Para comprobarlo sólo basta escuchar como suena la voz, a sus 70 años en el tramo final del "Otello" que ofreció hace escasamente una semana en Covent Garden:

http://es.euronews.net/2011/11/02/los-cuarenta-anos-de-placido-domingo-en-el-covent-garden/

Grácias Maestro por hacernos disfrutar tanto.