sábado, 22 de enero de 2011

¡Brava Berganza...!

Un cumpleaños es de por sí un momento muy especial en la vida de cualquier ser humano. Todos agradecemos las felicitaciones y las muestras de cariño de nuestres seres más queridos.

70 años no se cumplen todos los días. 70 años y aún en activo es una combinación bastante infrecuente a no ser que quien cumpla esta edad sea un señor que responde al nombre de Plácido Domingo, porque es entonces cuando lo raro deja de serlo porque estamos ante un fenómeno de la naturaleza.



Plácido Domingo, madrileño de nacimiento –como el mismo enfatizó entonando un fragmento de la “Doña Francisquita” de Vives- y nuestro español más universal, cumplía ayer los 70 y lo celebraba, como espectador al lado de Su Majestad la Reina Doña Sofía, ni más ni menos que en su Palco en el Teatro Real de Madrid.

Era de prever que el tenor no cantaría en un día en que el homenajeado y agasajado era él, pero... cuánto se le echó en falta en el escenario...

Desfilaron grandes nombres por las tablas madrileñas: Pons, Arteta, Zajick, Ana María Martínez, René Pape, Schrott, Bros... pero, y es opinión personal mía que viví este momento a través de la televisión, el concierto me resultó algo frío.
Cómo dijo en la introducción un acertadísimo Iñaki Gabilondo, los cantantes no venían a ser aplaudidos, sinó a devolver los aplausos al Maestro Domingo aunque las muestras de cariño por parte de “sus” colegas no fueron demasiado palpables.

Me esperaba algo más cálido, con más sentimentalismo y emoción, algo que sólo llegó con la presencia de la gran mezzosoprano Teresa Berganza, que puso todo su corazón en las palabras que le dirigió a sus tantas veces “Don José”.
El cariño de Teresa era verdadero, y su admiración por el hombre, por el ser humano más allá del artista, quedó realmente evidenciada en su emocionado discurso. En este momento no pude evitar ponerme a llorar cuando fui testigo de esa admiración tan profunda y arraigada por alguien que lo ha dado todo en el mundo de la ópera.
El poder de la palabra de la gran Berganza fue lo mejor de la noche, una voz que sin cantar hizo emocionarme más que cualquiera de las voces que desfilaron por el escenario a lo largo de tres horas.

En aquel momento, mientras Teresa hablaba, me venía a la mente el inicio de mi amor por la ópera, de mi primera “Gala de Reyes” que tenían que haber cantado juntos y que por una afección en las cuerdas vocales, Berganza tuvo que eludir y jamás se dio la ocasión de repetir algo que hubiera podido ser muy bonito. Dos madrileños universales que hubieran cantando zarzuela en Madrid, género que venero y me encanta.

Con ella recordé mis primeras lágrimas de emoción cuando empezaba a escuchar la voz de Plácido y a través de ella reviví un montón de sentimientos y emociones que lejos de estar olvidados, se asientan día a día mucho más, de una manera que jamás pude haber previsto 20 años antes.

Ayer era una noche que debió de ser más cercana. A Plácido Domingo se le quiere porque es alguien que se hace querer, pero... ¿se lo demostró ayer el Teatro Real?

Sinceramente pienso que no. Faltó chispa, faltó pasión, faltó calor humano hasta que apareció Berganza, almenos es la sensación que yo me llevo viéndolo desde el sofá de mi casa.

Emocionado se vio a Plácido Domingo en su discurso que ha recibido numerosas muestras de afecto de todo el mundo a lo largo de estos días, sobretodo de la gente que lo admiramos y que lo hemos hecho nuestro.
Sólo cabe repasar alguna de las felicitaciones que se recogen en su página web personal para darse cuenta que nosotros, los aficionados, los que le seguimos y apoyamos desde la distancia, somos los que realmente estuvimos ayer a su lado respirando con él y emocionándonos al ver la gente que le quiere de verdad y que no tiene reparos en decirlo públicamente.

Cómo siempre, Plácido no se olvidó de este público, de su público, que se agolpó a las puertas del Teatro Real para seguir la descafeinada gala desde la Plaza de Oriente desafiando la glacial noche madrileña.
Ellos, nosotros, todos los amantes de la ópera, son los que hacemos grande a un artista que nació para emocionar a la gente, y somos los que, con nuestro granito de arena, contribuimos a que se conviertan en leyendas inmortales.

Y Plácido Domingo, para suerte nuestra, ya lo es desde hace mucho.

jueves, 20 de enero de 2011

70. Sólo son 70.

Conozco la voz de Plácido Domingo desde mucho antes de nacer.

Siempre me ha acompañado, en todas las etapas de mí vida, y siempre me acompañará. De eso no tengo la menor duda.

El pistoletazo de salida, el cuarto recuerdo más sólido que tengo del artista antes de convertirme en amante de la ópera, emana de un ya lejano 7 de julio de 1990.
Los tres mejores tenores del mundo, aquellas tres voces que hicieron vibrar los restos que aún se tienen en pie de las milenarias termas romanas de Caracalla y cuya unión – algo sin precedentes en el mundo de la lírica- revolucionaron y acercaron la ópera a millones de personas en los cinco continentes, de ellas, sólo queda en activo la de Plácido Domingo, ya que José Carreras ya hace algún tiempo que no coquetea con ninguna ópera representada.


Su salud, hasta ahora de hierro, le ha permitido y le permite mantenerse en lo más alto del olimpo operístico.
Tras haber superado este pasado año una operación de cáncer de colon, inesperada para él y para sus admiradores, Domingo, lejos de retirarse, regresó – aún si cabe- con más fuerza y energía que antes de someterse a la intervención quirúrgica.
Y para ello no escogió una ópera cualquiera, sinó que desafió al público scaligero ni más ni menos que asumiendo el papel principal (¡de barítono!) de la verdiana “Simon Boccanegra”, título que había debutado tan sólo 5 meses antes en Berlín cuando no podía ni imaginar que a la vuelta de la esquina le aguardaba uno de los peores golpes de su vida: plantar cara a una enferedad que le recordaba la triste y temida realidad de todo ser humano, la muerte.
La guadaña le amenazó, pero luchó y venció.



No hay aficionado a la ópera que no sepa de él. No hay ningún melómano que no tenga una grabación suya en casa. No hay nada, absolutamente nada en el mundo de la ópera que no lleve asociado el nombre de Plácido Domingo.
Su público siente un cariño especial por el artista, y él en la medida que le es posible, corresponde favorablemente a esas muestras de afecto: nunca tiene un no para nadie, siempre encuentra el equilibrio justo de esa extraña, y a la vez estrecha relación que une al artista con su fan.

Plácido Domingo es, valga la redundancia, un gran artista y mejor persona. Quienes le conocen con profundidad así lo afirman, y es por ello que no me gustan esas calificaciones sensacionalistas que lo tildan de “Superplácido”, o “Superman Domingo” o “Placidiós”, etc...

Plácido no es un Dios, ni pretende serlo. Es por encima de todo un ser humano sencillo, sensible y extraordinario que nació con el difícil don de provocar, con el poderío de su voz, sentimientos en las monótonas vidas de los que amamos la ópera.

Mañana, día 21 de enero, cumple 70 años y Madrid se viste de gala para homenajearle en uno de los días más especiales de su vida.

2011 es su año. Tiene que ser su año. El año Plácido Domingo.

Disfrútelo Maestro y muchas felicidades.

sábado, 15 de enero de 2011

Tú me puedes olvidar... yo jamás te olvidaré


Así suena esta bella romanza de la zarzuela del maestro Alonso, "La Calesera" en la voz del gran tenor Plácido Domingo. Qué ganas tenía de escucharla en su voz...

Un timbre central precioso, baritonal, pero en el que se reconoce por encima de todo el color aterciopelado de tenor.

Si es que no se puede cantar mejor.



Agua que río abajo marchó,
¿dónde se va?
Hacia los mares.
Llanto que en nuestros ojos brotó
Si no cayó,
Da más pesares.

¡Calesera, no debes llorar;
Deja de amar;
Busca el olvido!
Que no he sido
En tus penas traidor:
Es el amor
Que me ha vencido.
No dejan las estrellas
Jamás de lucir;
Busca un amor en ellas,
Que amar es vivir.

¡Ah!

Tú me puedes olvidar;
Yo jamás te olvidaré,
Porque sueño al recordar
Que en tus ojos me miré
¡Perdón, Calesera!
¡Mi Calesera!
Si te causo este pesar,
Tu me puedes olvidar...

Yo pequé, perdóname...
Tú que sabes perdonar,
Y jamás te olvidaré.

¡Ah!

miércoles, 12 de enero de 2011

Un Plácido mes de enero con el gran Domingo en Madrid

¿Alguien da más?

Es el tenor que más óperas ha grabado y que más personajes ha interpretado  y que más premios ha recibido y... una larga lista de ies que suman y crecen. Algo sin parangón en el mundo de la ópera.

En números y estadísticas, nadie le gana. Es, ha sido y será siempre el más grande. Desde la modestia que le caracteriza, él lo sabe. Sus admiradores también lo sabemos.

Afortunados y dichosos los madrileños que podrán gozar de su presencia en las tablas del Real con las próximas funciones que se representarán estos días, la primera de las cuales, tendrá lugar mañana en el coliseo madrileño.



Pero la actividad del gran Domingo no se limitará tan sólo a ponerse en la piel de Orestes, el protagonista de la bella e interesante ópera de Gluck, "Iphigenia en Tauride", sinó que además, el viernes día 14 será investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Alfonso X el Sabio y además, una vez finalizadas las funciones, se presentará en Madrid una biografía del tenor que firma el periodista Rubén Amón.

Lo más especial, sin duda, llegará el próximo día 21, fecha en que cumple los 70 años, ya que en este día recibirá un homenaje en su Madrid natal, acto que se celebrará una vez más en el Real y que contará con la presencia de varios colegas suyos que no han querido perderse un día especial e histórico como éste.

¿Y quién podría renunciar a perderse algo semejante? Afortunadamente se anuncia que dicho evento se retransmitirá por televisión (gran detalle por su parte) y que hará las delícias de sus muchos admiradores, permitiendo - aún en la distancia- poder compartir con nuestro tenor sus emociones y recuerdos.

70 años y más de cuarenta en el escenario con una salud vocal envidiable. Muchos de 30 serían incapaces de hacer lo que este gran artista ha hecho y está haciendo. 

Como decía al principio, ¿alguién da más?

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Os acordáis de la "Gala de Reyes"?

Todos los amantes de la zarzuela, y de la voz de Plácido Domingo, teníamos una cita cada 5 de enero en televisión con la ya desaparecida "Gala de Reyes", una noche en que la música española se hacía presente en todos los hogares.

Desde el año 1991, en que se presentó la primera edición, esperaba ansiosa la llegada del día 5 de enero, puesto que esa fecha hacía reencontrarme con la voz de Plácido Domingo. Sin duda, como todas las primeras veces, siempre se le guarda más cariño a la inicial que a las otras, pero a pesar de ello, quizás mí "Gala de Reyes" preferida sea la que protagonizó en 1993 con la soprano Montserrat Caballé,  por esto aquí os dejo un magnífico avance de los regalos de reyes, ese "Sor navarra" de Federico moreno Torroba en las voces de estos dos grandes de la ópera.

sábado, 1 de enero de 2011

Un año más es 1 de enero: FELIZ AÑO NUEVO

Cada uno de enero los amantes de la música nos despertamos con el tradicional concierto de Valses y Polcas de Viena.

Los austríacos ponen fin al mismo con la popular Marcha Radetzsky, pero yo finalizo esta "matineé" musical con el Vals de la opereta "El murciélgo" dirigido por Plácido Domingo. Qué mejor manera de empezar el año, ¿verdad?

Con qué temperamento dirige, con todo su cuerpo y con toda el alma, llevando el compás con su cuerpo y tranmitendo esta energía al que lo escucha.

Feliz Año Nuevo para todos.