sábado, 30 de octubre de 2010

Romanza

No sólo de ópera nos alimentamos aquellos que, como yo, amamos la música y la ópera.

Porque hay voces que nos hacen emocionar canten lo canten, y estoy hablando evidentemente del gran Plácido Domingo.

Sea un bolero, una ranchera, un tango o canción sacra... da igual, su camaleónica voz se adapta a cualquier estilo y su bello timbre e incisivo fraseo consiguen llegarme siempre. Siempre.



He aquí un ejemplo no operístico: uno de los temas de la telenovela "Corazón Salvaje". Se tiene que ser muy insensible para no emocionarte con esta hermosa canción tan bien cantada por esta voz que tanto me apasiona.

"Romanza" es el título y la letra no tiene desperdicio:

Porque la vida me ha robado la ilusión
Y el desengaño ha endurecido el corazón
Quise fingir cuando te vi,
pero ya nada desde entonces volvió a ser igual

Tanta dulzura pudo más que nadie
y en la ternura de tus brazos puedo ser alguien
nada quiero de este mundo si te tengo junto a mi
con un amor así se pierde el miedo a morir

Si por quererme se volvieran contra ti
Tu solo piensa que mi vida ya te di
Y que no habrá ni confiar
No existe nada que nos pueda ya separar
Nos perderemos para siempre
a donde acaba el mar.


martes, 26 de octubre de 2010

Y se confirmó la peor de las notícias...



Jonas Kaufmann, que canceló su recital en el Liceu del pasado día 10 de octubre, no cantará esta temporada en el Liceu.

Así lo expresa el comunicado de prensa publicado en la web del teatro. Se cumplen así lo que nadie quería...

Solo con el deseo de que nos visite pronto en Barcelona, se da por concluído estos días de espera. Pero no hay que ser negativos, a lo mejor, aparece la teporada que viene y con una ópera. Sería estupendo.

Hasta pronto, Jonas.


"Come fulmin scagliato da dio, te colpire il buffone saprà" : "Rigoletto" en Sabadell

La trigésima temporada de ópera en la ciudad de Sabadell quedaba inaugurada el pasado miércoles con la primera función de “Rigoletto” de Verdi, título que venía a completar la trilogía verdiana iniciada con “Il Trovatore” y “La Traviata” en ediciones anteriores, y que dieron un salto con la bizetiana “Carmen” del año pasado.

El teatro de La Faràndula, el domingo por la tarde, presentaba casi un lleno total para un título enormemente popular y querido por el público, y del cual hacía ya bastantes años que no se representaba en nuestra ciudad. De hecho, la última edición se programó en el viejo Teatre Principal, antes de su remodelación, porque el recinto habitual donde se representan las óperas en Sabadell sufrió todo un proceso de reforma que obligó a desplazar la temporada en marcos tan dispares como un polideportivo (Trovatore en Can Balsach) o el citado Principal, que años más tarde también sería completamente reformado.

La de ayer era la tercera representación. Los nervios del estreno ya se habían dejado de lado y los cantantes podían gozar más de la música y de sus personajes.

Evidentemente en una época de crisis como la que estamos viviendo obliga al director de escena, CARLES ORTIZ a ingeniárselas como pueda y sacar del baúl de los recuerdos trajes, atrezzo y decorados. Y una vez más la representación funcionó y a pesar de no presentarnos el “Rigoletto” que a todos nos gustaría ver, adapta la escena con una sobriedad aplastante pero que en ningún momento, pierde para ello, la sensación de estar “viendo” el “Rigoletto”.
Igual ocurre con el vestuario, a falta de presupuesto, los cortesanos cambian capa y espada, por traje y corbata, y la lujosa mansión del Duca, se reduce a un espacio abierto con una escalera en el fondo.

Quizás el único elemento nuevo de la producción fue la pared que separa la calle de la casa de Rigoletto. Sencilla, pero efectiva, sirvió también en el último acto para ambientar a la perfección la oscura calle desde donde Gilda observa al Duca, mientras este se divierte con Maddalena. Sin duda esto no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de la iluminación de NANI VALLS que supo recrear con bastante efecto las diferentes estancias, y con unos relámpagos (que ya vienen siendo algo natural en la Faràndula).

En cuanto a la parte musical, la dirección corrió a cargo de un ELIO ORCIULO para mi totalmente desconocido, ya que, casi siempre y bajo su batuta logra aquello que otros no consiguen y es dominar el volumen de la orquesta. Pero ayer la cosa no fue así, puesto que el metal sonaba atronador, sobretodo en el primer acto, defecto que corrigió en los posteriores, pero sin llegar a lograr un equilibrio.
Cambios de “tempo” bastante marcados y en algunas ocasiones los cantantes iban bastante acelerados (y no eran en momentos de cabalette).
A pesar de sus numerosas indicaciones a la orquesta, Orciuolo llevó las riendas como pudo aunque sin embargo fue uno de los más aplaudidos ya que en Sabadell se recuerda su trabajo, tan bien hecho, en temporadas anteriores.

En cuanto al elenco vocal, el papel del Duca correspondió al tenor toledano SERGIO ESCOBAR dotado con una bonita voz y con un volumen inconmensurable del cual abusa, constantemente, en todos los pasajes, sean duetos, o arias.
Un arma de doble filo para él, puesto que en escenas tan líricas como el “Ella mi fu rapita (…) Parmi veder le lagrime”, sacó todo su vozarrón en un momento (el único) en el que el Duca se humaniza. Nunca sabremos si se ha enamorado o no verdaderamente de Gilda, pero lo cierto es que en este pasaje lo tiene que parecer. Su entrada fue más de un “Esultate” del “Otello” que la de alguien que se enternece por una muchacha.
Solventó “La donna è mobile”, también, y en su línea, abusando de volumen, aunque en aquellas alzadas de la obra y después de cantar con tanto chorro de voz pasó algún apurillo que supo bien disimular, arrancando una ovación.

SAIOA HERNÁNDEZ a la que el año pasado tuvimos la ocasión de conocer con su interpretación de Imogene en “Il pirata” de Bellini, que también inauguró la temporada ofreció una Gilda con carácter.
Su voz, a pesar de que, como demostró en la citada ópera, es fácil para la coloratura, tiene mucho cuerpo, por esto cuando oyes su Gilda inmediatamente no puedes pensar en el personaje aniñado al que todas las sopranos quieren poner voz. No, ella es inocente, pero la firmeza de la voz no nos aporta dulzura al personaje.
Sin embargo, y a pesar de estas apreciaciones meramente personales, su Gilda me gustó, puesto que el timbre de Saioa es hermoso, no titubea en los agudos (a pesar de que en los más extremos sonó, en cierta manera, un poco apurada) pero que supo con su saber estar resolver de maravilla.
Me gustó mucho más en el dueto con Rigoletto que en su “Caro nome” pero donde dejó entrever toda su válua, fue sin duda en el terceto del tercer acto con un volumen más que envidiable y unas notas tímbricamente bien asentadas.

El bufón Rigoletto, aunque en esta producción al principio de todo debería llamarle “Canio-Rigoletto” puesto que sale con traje de payaso y con la cara enharinada de color blanco, cual si Canio se tratara, fue representado por el barítono ISMAEL PONS, que al igual que su colega Saioa Hernández, debutaba el papel.
Para ser justa y sincera, debo decir que en este “Rigoletto” es donde he encontrado al mejor Pons de todo lo que le he escuchado en nuestro teatro. Es un intérprete de solvencia encima del escenario del que, de antemano, ya sabes que te aportará seguridad, a pesar de que nunca he acabado de disfrutar de sus interpretaciones al 100%. No digo que ahora si lo haya hecho, pero lo cierto es que cantó un buen “Rigoletto”.
Sin embargo, en él no se reflejó el personaje que dibuja Verdi: vi más al padre bonachón al que se le cae la baba ante la imagen y pureza de su hija, e incluso también ante su desdicha, pero en ningún momento al padre fuera de sí, al padre furioso y enrabiado, y esto se hizo muy patente en su ejecución del “Cortiggiani, vil razza, dannata” que sin hacerlo mal, no me supo transmitir –y eso es una apreciación personal- todos estos sentimientos que esperas que todo Rigoletto haga manifieste.
En su rostro no había confusión ni desprecio… No había la desesperación propia de un padre al que le acaban de deshonrar la hija.
Vocalmente Ismael Pons cumplió con su personaje. El timbre no es bello, no lo ha sido nunca, pero es suficiente para el personaje. Creo que cuando tenga el personaje más rodado, con su buen saber hacer, ofrecerá Rigolettos vocal y psicológicamente muy superiores. No tengo duda.

JEROBOAM TEJERA cumplió en su doble interpretación de Monterone y de Sparafucile y la exhuberante Maddalena de LAURA VILA aportó un poco de color a la escena y aunque tiene una buena voz, faltaba – a mí gusto- quizás un poco de graves más contundentes acompañados de un poco más de potencia, ya que a veces, sin llegar a ser inaudible, la orquesta atronadora conducida por Orciuolo atenuaba su timbre. Y eso, desgraciadamente, no era culpa suya.

Correctos el resto de reparto, destacando quizás a un JOAN GARCÍA en el papel de Marullo, muy dentro de su personaje.

También mención especial para el coro dirigidos por DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA que dejaron muy buenos detalles en su “a bocca chiusa” del tercer acto.

En fin un “Rigoletto” aceptable.

Y ahora a esperar la gala de la zarzuela prevista para el mes de noviembre.

sábado, 23 de octubre de 2010

Compratela, compratela...




Para los fans de Alagna.

Para sus detractores.

Para los coleccionistas en vertical y también en horizontal.

Para los curiosos.

Para los que se introducen en la ópera.

Para los que ya llevamos más años en el mundillo.

Para los que disfrutan de la música.

Para los que amamos la ópera.

Para los que dicen que ahora no hay buenas voces en la ópera (o que lo hemos dicho en alguna ocasión... que todos hemos tirado la piedra y hemos escondio la mano...)

Para...Todos.





Indudablemente,...muy recomendable la última versión en DVD de "Carmen" de Bizet desde el Metropolitan que acaba de editar la Deustche Grammohon y que cuenta entre sus protagonistas a Roberto Alagna como Don José, a Elina Garanca como Carmen, a Barbara Frittoli como Micaëla y a Teddy Tahu Rhodes como Escamillo.

Si os gustó el Don José de Alagna en el Liceu, como diria el Doctor Dulcamara "Compratela, compratela", para los que queráis oir una muy buena interpretación artístico vocal de la gitana andaluza representada por la bella Elina Garanca... Dulcamara volvería a decir "Compratela, compratela"... Un poco cara, pero os aseguro que vale realmente la pena.





Escenografía multifuncional que no destruye el espíritu de la obra y una maravillosa ilumínación e imagen en alta definición.
Artísticamente veraz al 100%.

Lo demás descubridlo cuando la tengáis en casa, pero os dejo un perqueño bocado:

martes, 19 de octubre de 2010

Taratata… Mon dieu c´est magnifique!

Lo tenía todo.

Casi absolutamente todo para salir del teatro desilusionada una vez más y refunfuñando, de paso.
Tan solo un ingrediente del plato “bieitiano” me motivaba para acudir al Liceu ayer tarde, y era, ni más ni menos, que la dulce voz de Roberto Alagna.



Había leído, había escuchado bastantes y diferentes opiniones acerca de esta “Carmen” que inauguraba el curso en el teatro de las Ramblas. Posturas a favor, otras en contra, y la sombra de su estreno en un ya lejano 1999 dentro del marco del Festival de Peralada (dicho de paso, que fue un escándalo) eran motivos más que suficientes y de considerable peso para acudir con bastante reticencia a esta representación, que de no ser, repito, por la presencia de Alagna, no hubiera ido, haciendo pesar una vez más mis prejuicios y mi visión más “clásica” de la ópera.

Y estaba en mis trece cuando entré en la aún fría platea del teatro.

Pero bastó dos segundos de música. Sí, tan solo dos segundos de música para darme cuenta que, a pesar de todas las ideas preconcebidas con las que iba al teatro, aquella tarde sería una buena velada musical.
El ritmo frenético, ágil, cercano con el que el maestro MARC PIOLLET atacó las primeras notas se metió en mi cuerpo y, sin darme cuenta, ya estaba inmersa en la acción.
Detalles de gran calidad que hacía tiempo no escuchaba en la Orquesta Simfònica del Liceu que sonó, en mi opinión, muy superior que en otras funciones.
Casi al final de la ejecución de la famosísima obertura, di las gracias interiormente al Sr. Bieito por tener el detalle de dejarla sonar a telón tirado, sin presentarnos ningún elemento que en aquel momento pudiera romper la comunión entre la música y el público, una de las claves de esta producción que a lo largo de la obra se repetiría en los momentos cruciales y más íntimos de los protagonistas principales.

Musicalmente (y aún no había escuchado las voces) ya me tenían en el bolsillo, pero… aún quedaba lo más difícil, la producción.

Pero qué gran sorpresa cuando se levantó el telón: un escenario casi vacío, con la única presencia de una cabina telefónica y de un poste, en el que más tarde colgarán la bandera española. El coro vestido con uniforme de la legión, bien conjuntado.

Por el momento estaba viendo “Carmen” y no había ningún elemento que me diera a pensar que el director de escena me quería contar “su historia”, incluso la aparición de una Micaëla con vestuario un tanto “hippi” no me hicieron descuadrar para nada la acción.

Excelente trabajo el coro de niños en la escena del cambio de guardia, momento en que eché en falta la presencia del tenor, pero la mayoría de recitados se eliminaron y esto hizo que tuviéramos que esperar aún un poco más para gozar de la voz y presencia de Roberto Alagna.
El Coro titular del Liceu, para mí de gran nivel vocal ayer por la tarde. Grandes voces, bien diferenciadas y matizadas, y escénicamente bien dirigidos. Quizás el punto álgido de ambas instituciones llegó al final del cuarto acto con sus “Le voici le quadrille”: bien cantado, bien interpretado, realista. Sensacional este momento final.

Tendría, en el aspecto escénico destacar muchas cosas, pero quizás la que más satisfacción me dio es el gran trabajo, a nivel artístico de los cantantes. Su credibilidad como personajes perfectamente dibujados por Bieito y sobre todo su realismo como tales encima del escenario. Así pues, y dejadme que cite de nuevo el nombre de Alagna.
Su primera aparición, una vez finalizada la habanera. Lo encontramos apoyado en el poste y a punto de encender el cigarrillo. Se lo lleva a la boca y al verse observado por la gitana, acerca sus manos a los labios y no lo enciende. Al cabo de un rato, cuando ve que Carmen juguetea con otro oficial se repite el mismo movimiento con el mismo final al sentirse de nuevo mirado por ella. Y no solo fue en esta escena. La expresión facial y corporal del tenor (de cuya flexibilidad hace alarde en el tercer acto cantando el dueto con Escamillo saltando encima de los coches y subiendo a ellos con un simple salto) fue realmente impresionante.

Es verdad que hubo algún detalle (bastantes) de connotación sexual en casi todos los protagonistas, escenas quizás más próximas a la disciplina del séptimo arte y que en el celuloide no nos molestan (e incluso las vemos y digerimos con toda naturalidad) pero que en un directo, y en la ópera, siguen chocándonos aún. No evidentemente de la misma forma que lo pudo hacer once años ntrás en su estreno en el festival ampurdanés, pero que, ahora, más curtidos con esta clase de producciones arriesgadas y atrevidas, no dejan, por ello, de sorprendernos.
Bieito puso también algún toque “picante” para hacer correr más de la cuenta a las mentes de los asistentes, como la escena en que Zúñiga se desabrocha el cinturón… con la simple finalidad de que Don José ate las manos a Carmen.

De todos modos, no creo que sea necesario algunas de las escenas más subidas de tono que nos regalaron: entiéndase cuando Carmen se quita las bragas en la escena de seducción al soldado degradado… la bajada de la cremallera al militar cuando, la gitana, encima de Don José, intenta convencerle de que abandone la vida militar y la siga… el bailarín completamente desnudo ante el toro de Osborne, o la pasional revolcada de ambos protagonistas en la escena final de la obra.
Momentos de los cuales, sin desvirtuar la esencia de la obra ni traicionarla para nada, se pueden prescindir de ellos.

Antes de pasar a hablar de las voces hacer mención de que todos los cantantes principales daban entera credibilidad a sus personajes: una escultural Béatrice Uria-Monzon, un bello y frágil Roberto Alagna como Don José y un chuleta Erwin Schrott en Escamillo, hicieron aún más creíble, si cabe, esta función cuya visceralidad respiraba por todos lados.

Pasemos pues a la parte vocal:


BÉATRICE URIA-MONZON fue una Carmen más creíble a nivel escénico que vocal. Para mi faltó un poco de cuerpo y volumen en la voz, así como una pizca más de graves y profundidad, sobre todo en la escena de las cartas en el tercer acto, cuya ejecución me pasó bastante desapercibida. Poco lucida en su habanera o en el aria “Les tringles de sistres…” donde también eché en falta volumen, vivacidad e intención.
Sin embargo interpretó con bastante convicción el dueto final al lado de Alagna. Su Carmen a nivel vocal no acabó de convencerme, sin embargo a nivel escénico no me fue indiferente, ya que además de interpretar muy bien a su personaje, goza de un atractivo físico impresionante, lo que le ayuda, evidentemente, en la ejecución de la obra.



Era la segunda vez que escuchaba a ROBERTO ALAGNA en directo, y la primera en el Liceu.
No miento al decir que la voz del francés, la dulce voz de Alagna me encanta, pero quedé sorprendida al oírlo porque me pareció estar escuchando al Roberto Alagna de hace ya bastantes años, al Roberto Alagna de voz dulce, redondeada, llena de matices y expresión, que lejos queda de personajes que ha cantado que para nada le van ni estilística ni musicalmente hablando.
Su sensacional fraseo en francés es una delicia para los oídos y esa genial interpretación vocal y artística, le hicieron merecedor de los más ruidosos aplausos de la tarde.
Con genio y con carácter abordó el dueto final de la obra, y con extrema dulzura su aria “La fleur que tu m´avvais jeteé” que le supuso un gran aplauso y lluvia de bravos.
En el primero encontramos al Don José atormentado, curtido en palizas que le ha dado la vida de bandolero, al hombre que sabe, que ha vivido… en la segunda nos presenta al hombre que no conoce mujer, el hombre dulce y entregado, que canta casi al oído de Carmen una de las mejores declaraciones de amor de toda la literatura operística.
Qué más puedo aportar a su interpretación… pues que me encantó. Simplemente.


Gran sorpresa la interpretación del barítono uruguayo ERWIN SCHROTT. Lo escuché en este mismo personaje en la inauguración de la temporada pasada de la Scala de Milán, y no me convenció. Ni su voz, ni su chulesco personaje.
Cambié de opinión en el Liceu: primero porque tan solo emitir dos palabras me di cuenta que la interpretación vocal era completamente diferente a la realizada en el coliseo milanés: más cuerpo, más centro, mejor intención, si cabe. Además, vocalidad a parte, debo decir que su entrada fue espectacular. Espectacular como lo es él mismo propiamente: ataviado con traje gris y camisa blanca con un par de botones del pecho desabrochados y sombrero, me dio la sensación de estar viendo al bailarín Julio Bocca bailando un tango.
De nuevo Schrott hizo gala de su chulería (quizás demasiada) pero que para el personaje ya le va bien. No me gustaron para nada esas “arrastradas” de voz como si fuera un roquero, quedándome de toda su interpretación con su “Si tu m´aime, Carmen”, dulce, redondo, central. En fin, bello a los oídos.
Pase de torero con el sombrero solicitando –casi exigiendo- un grito unísono de “olé” por parte del respetable barcelonés, cerraron para Schrott una tarde de éxito.

MARIA POVLAVSKAYA encarnó a una Micaëla bien cantada con unos agudos perfectos, quizás en su aria del tercer acto un poco justos de volumen, hecho que para nada empaña una brillante actuación. No entendí su paso tan lento a la hora de salir a recibir los aplausos, cuando todos sus compañeros salieron con mucha energía.

Correctos el resto del reparto vocal.

En esta ocasión, la representación era la última de esta primera etapa que repetirá en el mes de julio, no salió Bieito a saludar. Seguramente no le hubiera gritado “bravo” como lo hice con Alagna, pero tampoco hubiera puesto, en esta ocasión, mala cara.

Próxima cita “Rigoletto” en la Faràndula, a la espera de lo que ocurra con el recital de Jonas Kaufmann que se canceló.

sábado, 16 de octubre de 2010

Deh viene a Barcelona, Jonas Kaufmann!




Eso es casi como un ruego.

Acabo de entrar en la web del Liceu para ver si ya se había concretado día y hora para el recital del muniqués que canceló la semana pasada por motivos de salud, y este es el texto que me he encontrado hoy:

"Us comuniquem que, per motius de salut, el tenor Jonas Kaufmann es va veure obligat a cancel·lar el recital que tenia previst oferir el passat diumenge 10 d'octubre.
El Teatre i el tenor estan mirant de trobar una nova data percelebrar el recital, que us comunicarem tan aviat com es concreti.
En cas que finalment es cancel·li el recital, el Gran Teatre del Liceuretornarà l'import de les localitats.

Telèfon d'informació: 93 485 99 13

Disculpeu les molèsties"


Qué mala espina me da esto... no, si al final nos vamos a quedar sin escucharlo... Esperamos y confiamos que no sea así.

Calentando motores en Sabadell

Se presentó esta semana la temporada de ópera de Sabadell.
Pocos cambios respecto a lo que en su día se anunció: Carles Cosías se cae del cartel de la Gala de la Zarzuela que se presentará en el mes de noviembre, y contaremos con la presencia de Saioa Hernández en "Los cuentos de Hoffmann".

Una temporada totalmente recomnedable que empezará el próximo miércoles día 20 con "Rigoletto" en el Teatre de la Faràndula de Sabadell.

No os la perdáis.

martes, 12 de octubre de 2010

La ópera de luto: descanse en paz Joan Sutherland

Justo un día antes de, que de estar vivo Luciano Pavarotti, hubiera cumplido los 75 años, se apagó ayer, 11 de octubre, la voz de la ilustre Joan Sutherland.

Compañera en muchas ocasiones del de Módena y también de nuestro Alfredo Kraus, Sutherland destacó siempre por una acurada técnica canora, más que por belleza vocal. Gran dama del escenario, paseó su don por todos los rincones del mundo y fue -y será para siempre- admirada, querida y recordada.

Sobretodo recordada gracias a la infinidad de grabaciones que nos ha dejado para que, la posteridad y las generaciones futuras, puedan gozar y admirar su arte.

Descanse en paz, Joan.

domingo, 10 de octubre de 2010

"Por tí, me muero..."

Han tenido que pasar 20 años, los años que llevo siguiendo y admirando al gran Plácido Domingo, para poder escucharle el dúo de "La del manojo de rosas" de Sorozábal, el mismo compositor que me hizo descubrir la voz de este gran artista.

"Hace tiempo que vengo al taller" es sin lugar a dudas uno de los momentos más populares de nuestra zarzuela, de una zarzuela que - a nivel personal- me encanta y que tan sólo he tenido una ocasión de verla en vivo.

Pero parece ser que por fin se ha hecho justícia en la tierra y Plácido, nuestro Plácido, el Plácido de todos, nos ha hecho este magnífico regalo que pedía, junto con otros duetos magníficos del género, en mi carta a los Reyes Magos.



Disfrutadlo y emocionaros con Plácido y Ana Mª Martínez, tanto como yo lo hice ayer por la noche.

Con sorpresas así hace que sea más llevadero la cancelación del recital de Jonas Kaufmann en el Liceu.



sábado, 9 de octubre de 2010

Vaya inicio de temporada...

Las once menos diez de ayer noche, cuando totalmente relajada en el sofá viendo la tele, oigo de repente una musiquilla que me es desconoida aún.

¿ Qué ruido es este?

"Mensaje en el móvil", dice mi madre. Efectivamente. Hacía una semana que me la había cambiado porque la señal me recordaba un poco al inicio de la obertura del "Simon Boccanegra".

¿Quién y qué podría ser a aquellas horas? Dicen que cuando alguién llama (o en este caso, envían mensajes a esas horas) no esperes nada de bueno. Y la verdad así fue. Me confirmaron la notícia que no quería escuchar: Jonas Kaufmann nos cancelaba el recital del domingo.
Tendremos que esperar para escucharle su "Bella Molinera" que de mientras podremos ir gozando en disco a la espera de vivirla en directo.
A estas horas me imagino que debe ser la notícia más comentada dentro del mundo de los aficionados a la ópera.




¡Qué inicio de temporada!, un día tan especial como tenía que ser este desdichado 10-10-10 ha resultado ser una pesadilla... Y la semana que viene Alagna en "Carmen" (espero que tampoco cancele...). Confiemos que el final de temporada (léase "Tamerlano" con Plácido Domingo) no sea igual que el inicio, sino ya sería tener mala suerte.

Pero bueno,  pronta recuperación para el tenor muniqués, y sobre todo mandarle el mensaje de que la ciudad de Barcelona lo espera con los brazos abiertos.

Hasta pronto... (o almenos esto esperamos).