jueves, 26 de agosto de 2010

Vídeos listos para grabar (o DVD para los que están a la última)


A estas horas ya no es un secreto, sino una estupendísima notícia, de la cual me enteraba grácias al comentario realizado en este mismo blog por coolfreeze: sí, por una vez, Televisión Española echa la casa por la ventana y transmirtirá en directo la ópera "Rigoletto".

Increíble, francamente, si tenemos en cuenta la sequía operística televisiva a la cual estamos sometidos desde hace muchos años.

Esto no tendría la menor importancia si no fuera porque el protagonista es ni más ni menos que el incombustible Plácido Domingo que asume su segundo role operístico escenificado después del gran éxito obtenido en Berlín, Nueva York, Londres y Madrid con el "Simon Boccanegra" también de Verdi.



La cita será, evidentemente, en la ciudad italiana de Mantua y contará con la participación, entre otros, del ilustre, también, Ruggero Raimondi en el papel de Sparafucile.
Los horarios de transmisión serán, el sábado 4 de septiembre a las 20.30h. (1º acto) y el domingo 5 a las 14h. (2º acto) y a las 23.30h. (4º acto).



Mas información de este "Rigoletto" aquí.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Come rugiada al cespite

Ernani, la ópera con la que Plácido Domingo debutó el 7 de diciembre de 1969 en la Scala de Milán. Una obra difícil de ver representada hoy en día, y sin embargo fue una de las primeras óperas de Plácido que tuve la oportunidad de ver por la televisión, pero, al igual que los teatros, la tengo un poco olvidada en la estantería de los vídeos.

Aún así tengo que reconocer que hay trozos magníficos que hacen, que almenos, no nos olvidemos de que Verdi escribió una maravillosa música:


Y claro, después de escucharle en estas grabaciones de principio de los '80 me doy cuenta de la tesitura altísima en la que cantaba por aquellos entonces... Qué tiempos aquellos...

viernes, 20 de agosto de 2010

Vegli o donna, questo fior...

Si incluímos en el cómputo al Vidal Hernando, Rigoletto el bufón jorobado del Duque de Mantúa, será el tercer papel que Plácido Domingo cante en cuerda baritonal.

De entrada, "Rigoletto" no ha sido nunca, a mí criterio, una de las mejores aportaciones de Domingo al mundo de la ópera, incluso le veo incómodo en la piel del Duca que alcanza unas tesituras elevadísimas. En cambio, si por parte vocal resulta extraño en este papel, su aportación escénica al mismo sí que me gusta, porque hace un personaje, que a pesar del punto de maldad que tiene el joven noble nunca consigue que le odie.

No, no se puede odiar a un Duque de Mantúa así. Nunca. Para ejemplo:


Un Duque refinado, de ojos pillos que hablan por si solos, un encanto y un porte que seducen por sí solos... ¿verdad?

Pero en esta ocasión el gran Plácido Domingo se pone en la piel de Rigoletto, el hombre que por encima de todo es padre y que quiere proteger y preservar a su hija de todo el mal que le envuelve, y esto es lo único que le preocupa a pesar de que es cómplice activo de las fechorías de su amo.

Para tal ocasión, los próximos días 4 y 5 de septiembre hay una cita especial en la ciudad de Mantua, donde los tres actos de la ópera de Verdi se representarán en los lugares en que se sitúa la acción, en riguroso directo y retransmitido a varios países del mundo, entre los cuales, esperemos, que esté España.
Una idea que años ha, en un 1992 lleno de acontecimientos, Plácido ya probó mediante la filmación y retransmisión en directo desde Roma de la ópera "Tosca", rodada en los sitios y las horas que marca el libreto.

Este "Rigoletto" también puede ser algo especial.

El único mal sabor de boca que tengo es que lo tengan que poner de jorobado...

domingo, 1 de agosto de 2010

E non lucevan le stelle...

A pesar que el cielo de Peralada era un manto de estrellas ayer por la noche, ninguna de las tres que estaban en el escenario brillaron con luz propia.

La cita era ayer, día 31 de julio, dentro del marco del XXIV Festival de Peralada y, una de las mejores maneras de despedir este mes de julio era para mí, sin duda alguna, con una buena dosis de verismo y con una de las óperas que más me apasasionan de todo el repertorio y especialmente de mí admirado Giacomo Puccini: ni más ni menos que “Tosca”.
De entrada, pues, había todo los ingredientes para saborear una buena velada operística, que sin embargo, y a pesar de que “Tosca” siempre es “Tosca”, no llegué a ese punto de comunión con los artistas que hace que, por un espacio de tres horas, olvides tus quehaceres cotidianos y te inmiscuyas en las vida y milagros de los protagonistas de la obra a través de su canto, de sus emociones, de su expresividad.


¿Motivos? Varios: una puesta en escena pobre en decorados e imaginación, con bastante dosis de estaticismo por parte de los personajes principales, y que sin llegar a molestar, tampoco ayudaba a crear ambiente; una orquesta bastante desigual en tiempos y en sonoridad y unos cantantes que no llegaron a emocionarme, fueron motivos más que suficientes como para salir del Auditorio bastante más que decepcionada.

Pero iremos por puntos:

La dirección de escena de JOHN DEW, aún no pudiendo decir que no es “Tosca” no acababa de encontrar suficientemente un equilibrio. Con la imagen inicial de una cúpula, (no sé si sería la del Vaticano o la de Sant´Andrea della Valle), una sonora petardada “fusila” a varios prisioneros, para dar seguidmente paso a la entrada de Angelotti a la iglesia.
El interior de Sant´Andrea della Valle, con cuatro imágenes de la Madonna que pinta Cavaradossi presiden la escena, así como dos estatuas de la virgen que aparacen en todos los actos.
El segundo acto nos presenta una larga mesa que preside casi toda la anchura del escenario para dar paso al tercero, con una simple reja para recrear la prisión donde Cavaradossi espera la muerte.
No pongo objeción al vestuario, ya que, menos el de Scarpia, se ajustaba bastante a una “Tosca” tradicional funcionando, en definitiva, en este aspecto. Sin embargo, se optó para el lascivo Scarpia por vestiduras de cardenal (a pesar de que cuando entra en el escenario, más que al Cardenal Scarpia, vi algo parecido al Simon Boccanegra.)
De todos modos, podemos agradecer que, a pesar de todos los peros que se le pueda sacar, la escena, a diferencia de muchos otros montajes, no distraía por lo menos la música.


La Orquesta de la Comunidad de Madrid, fue dirigida por el maestro MIGUEL ANGEL GÓMEZ MARTÍNEZ, que tuvo momentos desiguales, sobre todo en la regulación del volumen y cambios de “tempo”, alguno más marcados que otros.
Al igual que los Coros de la Comunidad de Madrid, que se oyeron irregulares, sobretodo en volumen, sonando fortísimos y extrañamente más que brillante en el Te Deum, así como también en su escena con Tosca en el segundo acto detrás del escenario.


 
En cuanto al elenco vocal, y por orden de aparición en el escenario podríamos comentar, y quizás también un poco acorde con la línea del Coro que, el Angelotti de FRANCISCO SANTIAGO, era casi inaudible en su escena inicial, y sorprendentemente audible en su posterior escena con Cavaradossi.

Correcta la intervención de VALERIANO LANCHAS como el Sacristán que dio paso a una la primera figura del trío principal, el tenor venezolano AQUILES MACHADO.
Era la primera vez que le escuchaba en directo. Su intervención desde principio a fin fue irregular, con un acusado vibrato a la hora de mantener los agudos que afean su emisión y hace que estés en tensión cada vez que se enfrenta a una nota alta y mantenida en el tiempo.
Lejos queda esa voz brillante y lírica que le había caracterizado y que revoluciónó medio mundo.

Quizás ELISABETE MATOS fue, del elenco principal, la que a primera instancia empezó con más regularidad. Una voz con cuerpo y atractiva en timbre sin llegar a destacar en gran belleza, pero sólida y más que suficiente para enfrentarse al personaje de “Tosca” sin ningún titubeo a la hora de los agudos.
Su “Vissi d´Arte” fue aplaudido simplemente, no con mucho fervor y sin llegar a emocionarme.
De todas maneras, esta regularidad fue en detrimento a lo largo de la ópera, trasladándola, sobretodo en el segundo acto a su compañero de reparto el gran JOAN PONS.

El barítono menorquín empezó como Machado, justo en voz con un acusado vibrato sobretodo en su entrada “Un tal bacchano in chiesa”, para seguir con justo “Te Deum” al lado del Coro.
Sin embargo, en el segundo acto dejó grandes de detalles que han caracterizado toda la carrera de este gran artista: matices de fraseo, palabras intencionadas lanzadas con gran sabiduría, su saber decir y saber estar nos mostraron que un verdadero artista, por años que pasen, lo sigue siendo siempre, a pesar del estado en que pueda encontrarse vocalmente hablando. Quizás en este acto, pasado su “Ha piu forte sappore”, el resto es de saber cantar, y Pons sabe cantar, y mucho, aunque a su edad, ya no le acompañe toda la frescura de antaño.

Y con ello, teniendo en cuenta todo esto, fue para mí el que se erigió como protagonista de una velada que me deja un sabor agridulce en la boca, sobretodo por este cantante que es un barítono al que admiro y siempre he admirado.



El “post-Tosca” fue para mí mucho más interesante y divertido: una hora más que agradable que pasó corta como cinco minutos de reloj en mano.

Con esta “Tosca” se acaba mí temporada operística, 2009-2010. Próxima cita: el esperado recital de Jonas Kaufmann en el Liceu.