lunes, 31 de mayo de 2010

Una noche para recordar

Tal día como hoy, de hace 2 años, a las 8 de la tarde, se levantaba el telón en el Gran Teatre del Liceu, y asísitía a mí primera función entera en directo de “Die WalKüre”, con unas entradas de ensueño, y lo más importante de todo, podía escuchar, por primera vez en el coliseo barcelonés, la voz que me ha acompañado a lo largo de todos estos años: la voz de Plácido Domingo.



 
Aquella función fue especial por muchos motivos, me llevaría horas explicarlos todos, pero me quedo con algo realmente emotivo para mí: el cariño a Plácido Domingo que el público del Liceu le brindó.
Pocas veces se viven noches como aquellas.



Una noche sin duda, que estará siempre en mí memoria.

Grácias Maestro por hacerla tan especial.

domingo, 30 de mayo de 2010

¡¡Vergonzoso!!

Sí, vergonzoso es la aparición de un espontáneo mientras Daniel Diges representaba a España en el Festival de Eurovisión.

Primero pensé que era del propio número dado que el intérprete ni se inmutó al verlo aparecer en  el escenario, pero la tardía actuación de los miembros de seguridad nos confirmó lo que realmente era: un espontáneo con una "barretina" haciendo el tonto y boicoteando la canción que nos representaba, algo que jamás se había visto en este certámen.
Por propia decisión de la organización del Festival, Daniel Diges repitió la canción al final del concurso, pero desgraciadamente quedó en la 15ª o 16ª posición.




Realmente es un tema que no encaja en este blog, pero creo que es de justícia mencionarlo por la imagen que España dio ante el resto de Europa. Seguro que muchos países en aquel momento y a estas horas aún se están riendo de nosotros. ¡Qué vergüenza, por Dios!

Desde aquí felicito la actitud profesional de Daniel Diges y de todo su equipo. Este año tampoco pudo ser, veremos el siguiente. Un bravo para Diges y para el resto del elenco.

Os dejo con su "Algo pequeñito".

viernes, 28 de mayo de 2010

Redescubriendo

Con la de veces que la he oído, y ahora la estoy redescubriendo y saboreando de nuevo.  Lo primero que me atrajo de "Carmen" fue el dueto final entre la protagonista y Don José, y con ese fragmento simplemente sentí la necesidad de escuchar la ópera entera, a pesar de que la habanera y el aria de la flor ya las conocía. Esta fue mí primera "Carmen", a la que seguirían un ejercito de versiones:




Este año ha sido muy "de Carmen", la vi en directo de nuevo en La Farándula, y he escuchado versiones diferentes a las de Plácido Domingo, en concreto he descubierto otra manera de versionar la ópera, que no me desagrada y a la que encuentro sentido.
La inaugruación de la Scala de Milán de esta temporada, precisamente con esta ópera de Bizet, me ha permitido, como digo en el título del post, "redescubrir" la ópera, que sin ser una de mís preferidas, sí que es una de las que quizás tenga más versiones.

Grácias a la interesante versión de Kaufmann, a través de sus matices, sobretodo en la escena final del cuarto acto, me ha permitido entender y ver de manera diferente la interpretación y enfoque de Plácido Domingo. Su Don José no es igual a los 40 que a los 50, y no solamente por voz, sino como digo, por enfoque de personaje. Almenos yo tengo esta sensación.

Os dejo que escucheis estos dos Don José: Plácido-Obraztsova y Kaufmann en la inaguración de la Scala:







lunes, 10 de mayo de 2010

La Molinera de Kaufmann

Nunca me hubiera imaginado escuchando un ciclo de Lied.

Esto no quiere decir que en alguna ocasión lo haya hecho en contra de lo que dictaba mí oído. Nunca he sido capaz, hasta ahora, de disfrutar este género tan alejado del estilo que más me gusta.

Pero lo he hecho y como dice el dicho polpular: “nunca es tarde si la dicha es buena”. Y esto es precisamente lo que quiero manifestar a través de estas líneas.

Había oído a hablar de “La Bella Molinera” de Schubert a través del querido y desaparecido programa de radio “Gran Gala”, e inclusive había oído algún fragmento que nunca me llegó al corazón.
No tengo por lo tanto, ninguna otra referencia de “Die Schöne Müllerin” y esto me ha permitido escucharla sin hacer comparaciones, de manera libre, dejándome llevar por la voz del cantante.


Y el intérprete en cuestión es para mí un reciente descubrimiento, el tenor alemán Jonas Kaufmann.

Su voz ha entrado en mí casa, casi sin presentarse, de manera totalmente espontánea y sin querer.
Kaufmann y su visión del “Werther” ofrecido en la francesa Ópera de la Bastilla me proporcionó la alegría de escuchar un Werther diferente, con una infinita gama de matices, alejado de otros “Werther” de absoluta referencia, pero a la vez con algún toque de ellos.

No me cansaré de repetir una y otra vez que la escena final del 4º acto fue absolutamente estremecedora. Un Werther agonizante y con unos dominios de la media voz excepcionales bastaron para tener en cuenta que es, y será en estos años venideros, una de las voces de absoluta referencia para seguir y admirar, indudablemente.


Por este mismo motivo, aunque en estos últimos quince días, la voz de Kaufmann se ha visto ensombrecida en mís oídos por la luminosidad del instrumento de Plácido Domingo, he vuelto a disfrutar de su voz, precisamente, en este ciclo de Lied schubertiano, “La Bella Molinera”.

He dicho que no tenía referencias, por lo tanto puedo manifestarme sin caer en el error de hacer comparaciones.

Este reciente trabajo, editado por la discográfica DECCA ha sido un regalo para mís oídos para poder disfrutar de este timbre de voz tan particular del tenor muniqués.

Es una grabación que te permite gozar de una voz de timbre broncíneo que asienta los agudos con total seguridad y aplomo. Siguen cautivándome esas medias voces, ese cambio de color de su voz que consigue no hacerte caer en la monotonía de escuchar todos los Lied en el mismo tono.
Y precisamente estos cambios son los que me más me gustan. Kaufmann pasa de la alegría a la más triste melancolía.



Sin duda una interpretación llena de matices y puntualizaciones, con una expresividad simplemente encantadora y con un genial final “Des Baches Wiegenlied” (Canción de cuna del arroyo”) con un dominio de la mediavoz absolutamente increíble que consiguieron que me durmiera antes de que acabara la canción.

Y con este comentario que no se ofenda el Sr. Kaufmann ya que esta pieza final es de lo mejor del disco y una de las que, sin menospreciar a las otras, contienen mayor expresividad.

El acompañamiento al piano de Helmut Deustch secunda muy bien la interpretación del cantante germano, con un más que evidente, dominio total del idioma, claro está.

Sin lugar a dudas, una gran joya para disfrutarla una y otra vez.

viernes, 7 de mayo de 2010

Hoy me apetece...

Una dosis de mí querido Puccini.

Después de casi cuatro horas de Mozart el domingo pasado en la Faràndula, llevo toda la semana pensando en Roma y en la "Tosca". Y qué mejor manera de sacarme la espinita mozartiana que con este fantástico "E lucevan le stelle" en la voz del incombustible Maestro Domingo. Ala, a disfrutar...

martes, 4 de mayo de 2010

Cuando no hay "feeling"...

Lo confieso. Mozart no me gusta. No ha entrado nunca en mí vida aportándome sentimientos y emociones que otros compositores, con una simple nota, son capaces de hacerme estremecer.

Quizás sea un problema en la manera de entender y concebir la ópera, pero, aún reconociendo la labor del salzburgués, Mozart me aburre mortalmente.

Y precisamente era una ópera suya la escogida para concluir la presente temporada de los A.A.O.S, en esta ocasión presentando el “Così fan tutte”.

Muchos de los que me conocen no podrán negar que la he trabajado antes de ir al teatro. La he escuchado una y otra vez. Incluso hay trozos que me parecen geniales. Pero se queda solo en esto, trozos aislados que, de las casi cuatro horas que dura, la resumo quizás en 20 minutos.

El domingo por la tarde, el Teatro Municipal de la Faràndula presentaba casi un lleno total, sin llegar a las cotas alcanzadas en la anterior función representada en el mes de febrero, la “Carmen” de Bizet.

Tengo que reconocer el trabajo realizado por els A.A.O.S. que presentó un muy buen elenco vocal. Voces bien conjuntadas, jóvenes y frescas que se adecuan a la perfección a los personajes principales, así como también a nivel de escena.

PAU MONTERDE supo, con mucha inteligencia, ambientar la obra situada en la bahía de Nápoles. Jugó con colores muy de verano, frescos, azules, blancos, que junto con el excelente cambio de luces de NANI VALLS, recrearon una terraza al mar con la luminosidad mediterranea de un día de verano, una habitación en la casa de Fiordiligi y Dorabella, e inclusive, el jardín en el inicio del segundo acto, que para mí, fue de lo mejor de la producción.
Puesta en escena clásica donde las haya que funciona y no distrae al personal, con escasez de recursos dramatúrgicos pero a la par sugerente. Quizás lo más ridículo fue la aparición del barco que supuestamete se lleva a la vida militar a Ferrando y a Guglielmo, y la barquita chiquita que se ve al cabo de un rato al fondo del escenario.

Con un vestuario más que sugerente firmado por la A.A.O.S, la obra estuvo marcada toda la tarde por un espíritu juvenil, cómo jóvenes que son las voces de 5 de los protagonistas principales.

No tengo, como he dicho, mucho feeling con Mozart, por lo tanto a nivel musical de la orquesta y los cantantes no puedo hacer mucha aportación. Pero me gustaría destacar la labor de la O.S.V. dirigida por el maestro DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA, que empezó con una jovial y rápida obertura que sugería prisas, risas, juguetonería y picardía, tan solo acalladas por los compases del tema principal, “Così fan tutte”.

Buena labor del Cor dels A.A.O.S en sus breves intervenciones, bien acompasados con la orquesta. Reducido más que en otras ocasiones pero con una gran solvencia.

Con todo esto pasemos a los cantantes. Como he dicho, de entrada, felicitar a l´A.A.O.S por la elección del reparto ya que cada uno de ellos cuadraba a la perfección con el personaje. Un soplo de aire fresco para esta producción.




MAITE ALBEROLA, encarnó a Fiordiligi muy musical. Quizás en algún momento abusando un poco de volumen, pero nada tengo que reprochar a su actuación. Con muy buena presencia escénica y a nivel artístico quizás no tan expresiva como su “hermana” Dorabella, pero, debo reconocer que estuvo a la altura.
Su voz es muy rica en centros, y esto me gusta, quizás por esto –y es una observación personal- se me hacía un poco difícil diferenciarla en sus intervenciones conjuntas con Dorabella.

Y hablando de ésta última, la mezzo GEMMA COMA-ALABERT encarnó artísticamente a una pizpireta Dorabella, expresiva y de buen gusto y musicalidad. No obstante, en su aria “Smanie implacabile” artisticamente – y teniendo en cuenta que estamos con Mozart- la encontré un tanto exagerada.

Si en Mozart, caracterizado por la elegancia de su canto sería pecado cantarlo con tanto arrojo, pienso – y es personal- que estas emociones se deben transmitir por el canto, que ya lo hizo, pero no tanto a nivel corporal. Debería haber sido, en este sentido, -y repito, para mí- un poco más contenida.

La veteranía d´ENRIC SERRA se notó en el escenario. Su saber estar, su interpretación escénica estuvo más que bien representada. Mermado quizás un poco a nivel vocal supo aportar ese lado más amargo del personaje que disfruta con la comedia que él mismo ha propuesto.

Sorprendente el nivel vocal d´ALBERT CASALS, mucho mejor acertado que en “Il Pirata” con el que se inició la temporada de ópera.
La voz es bonita y los agudos firmes. Tiene musicalidad y buen fraseo. Para mí una de las mejores voces de la tarde.

El otro personaje masculino estuvo encarnado por el barítono CARLES DAZA. Es curioso de comentar que tanto Daza, como Maite Alberola coincidieron en la Escola d´òpera de Sabadell, y que además, la obra que les abrió las puertas al canto profesional, fue ni más ni menos que “Le nozze di Figaro”, también de Mozart.
Buena su interpretación, de gran solvencia marcando muy bien los distintos cambios de carácter de su personaje. Una voz que se va consolidando día a día.

La Despina de ELISA VÉLEZ, fresca y jovial, acompañó muy bien al resto del elenco. Si bien pasó algún apurillo, supo solventarlo con elegancia y con una más que buena interpretación artística.

No debemos olvidar tampoco la intervención durante toda la obra de ANDREA ÁLVAREZ en el clavecín y ROMAN BOYER en el bajo continúo que acompañaron los secos (e interminables) recitados de la obra, que de cortarlos, no se hubiera hecho tan pesada. Su labor fue reconocida con un gesto desde el escenario por Carles Daza, al que siguieron todos sus compañeros.

En conclusión, se cierra una temporada de ópera de un muy buen nivel vocal que esperamos se repita en la próxima. Inaugurando con un “Rigoletto” en el mes de octubre, y pasando por una zarzuela aún por determinar, els A.A.O.S. se atreverán con la dificílisima “Los Cuentos de Hoffmann” para concluir con el “Barbero de Sevilla”.

A la que sepamos repartos ya iremos informando.