viernes, 31 de julio de 2009

Acabo de tocar el cielo con la punta de los dedos...

No hace ni media hora que he reescuchado una grabación de "Manon Lescaut" por dos de mis cantantes preferidos: la pareja Domingo-Caballé, bajo, para mí, la fantástica dirección de Bruno Bartoletti.
Nadie como ellos dos han logrado a lo largo de todos estos años, emocionrme como lo han hecho ellos.
En estos momentos tengo tantos sentimientos, podría decir tantas cosas, que no acierto a ponerlos por escrito por miedo a no saber explicar bien lo que estas dos "fieras de la ópera" (con todo mí cariño, y en el mejor sentido de la palabra) son capaces de hacerme sentir.

Si el cielo se alcanza cuando uno muere, ¿por qué tengo que morir si esta tarde ya lo he tocado con la punta de mis dedos?

lunes, 27 de julio de 2009

Adiós no, digamos: "Hasta siempre, Gran Gala"

El ricón de la nostalgia

"Gran Gala" será para todos nosotros inmortal, porque a pesar de su repentina desaparición, siempre llevaremos en nuestros corazones, generación tras generación, el programa que inventó el desaparecido maestro de la radio, JOAN LLUCH.

La sombra de su retirada de la parrilla de Ràdio 4 planeaba sobre el programa des del gran sonado y posible cierre de Ràdio 4. En aquellos momentos manifestamos ya al programa nuestro pesar.

Pero, afortunadamente, se recondujo la situación y se dio a "Gran Gala" su última vida. En octubre de 2007 cumplió sus 40 años de existencia y en mayo del 2008 se celebró por todo lo alto con un acto especial en el Foyer del Liceu (qué irrisorio hecho si tenemos en cuenta la actitud del teatro frente a la desaparición del programa) que reunió amigos y también a algunos oyentes. Aquel día nada hacía presagiar este trágico final.

Sí, trágico, porque con su desaparición se nos va un pedazo de nuestras vidas. Se acaban los domingos operísticos y perdemos aquellas voces, que desde hace 40 años (hubiera hecho 41 en octubre) han ido pasando por la historia del espacio radiofónico.

Seguramente no soy la única que siente que "Gran Gala" es "nuestro" programa, un rincón donde miles de aficionados al género nos reuníamos domingo tras domingo a través de las ondas radiofónicas a lo largo de las dos últimas horas de la noche. A lo largo de 40 años...

Años en los que hemos aprendido. Años llenos de anécdotas y de disfrute. Años que... se han esfumado en un abrir y cerrar de ojos, y lo más triste, casi por la puerta trasera porque el programa no ha recibido más que el apoyo de los oyentes, y no de entidades e instituciones poderosas ligadas, de un modo u otro, al espacio.

Hemos crecido musicalmente con "Gran Gala". En mi caso estos 10 últimos años me han permitido mi acercamiento aún más a la ópera y aprender de los grandes maestros que tenía el programa, el Sr. Pau de Nadal, el Sr. Marcel Cervelló y evidentemente del maestro apuntador del Gran Teatre del Liceu, Sr. Jaume Tribó.

Estamos tristes - ¿por qué negar la evidencia?- y no es para menos. Cualquier entidad, como en este caso, Radio Nacional de España, tendría que estar orgullosa de la longevidad alcanzada por este programa. Y esto será por algún motivo, ¿no?

Pues sí, por la ilusión que han puesto todos los presentadores, porque era un espacio que emanaba del corazón. Se hacía con entusiasmo y gran profesionalidad. Y esto se nota. Se ha notado a lo largo de casi 41 años.

He vivido cinco presentadores, aunque nunca pude escuchar a aquellos que pusieron toda su alma en él, me refiero al Sr. Joan Lluch y al Dr. Colomer Pujol.
Sí que hemos tenido la oportunidad, aquellos que hace menos tiempo que seguimos "Gran Gala", de rescatar sus voces mediante la recuperación de los archivos sonoros de los primeros años de emisión.


El apellido Lluch

Y parece, casi como hecho adrede: fue un Lluch el creador y otra Lluch, (su hija Margarita) a quien encomendaron la amarga directriz de dar por concluso el programa que su padre había creado.

Todos nos sentimos raros, afligidos, pero la Sra. Lluch me imagino que mucho más, y por razones que son evidentemente obvias.

Para ella "Gran Gala" es algo que le ha acompañado toda su vida, al igual que algunos de los oyentes más fieles del programa que están allí, delante del receptor de radio des del principio escuchando y aprendiendo.

Todas las etapas intermedias de este capicúa Lluch, han dado mucho de sí. Cada una de las voces que nos llegaban cada domingo (Sr. Monegal, Sra. Minovis, Sra. Motis y Sr. Josep Lluis González) han sabido dejar su sello personal.

A todos los recuerdo con mucho cariño -por una cosa o por otra, pero a la Sra. Lluch, sinceramente, y no lo digo por quedar bien, mucho más, porque ha sabido dar cariño a los oyentes con gestos que -de poder hablar con ella estoy segura que diría que no tienen importancia, pero que, a nivel personal, no olvidaré-.
Porque nos ha "mimado" y porque ha hecho del oyente, en su etapa, un ser humano y no un número más para futuros procesos de estudio de estadística y audiencia radiofónicas.

Agradecimientos

Qué puedo decir acerca del maestro Tribó que no se haya dicho antes... Encargo que le hacía, programa realizado. Debo agradecerle de por vida que me descubriera una gran opera meyerberiana, "La Africaine", monográfico que escuché en mís inicios y hace dos años repitió con un elenco (que le había solicitado) y que me hacía especialmente ilusión.

Pero sería injusto en estas líneas no mencionar a mi agradecimiento al Sr. de Nadal y al Sr. Cervelló, porque para mí han sido los ojos a través de los cuales he visto y oído las óperas del Liceu y también las del Teatre de la Faràndula de Sabadell, mi ciudad.


Decepciones

Y es precisamente en este punto, hablando del Liceu, donde me siento más profundamente dolida, pero más aún, decepcionada.


Nadie, absolutamente nadie, desde el teatro de las Ramblas ha manifestado nada acerca de la desaparición del programa, de "SU" programa, porque "Gran Gala" ha dedicado más de 40 años a seguir día a día la programación y eventos organizados por el coliseo catalán.

Puedo decir, en nombre de todos aquellos que amamos el programa, que esperaba otro tipo de actuación por parte del teatro. Un comunicado de prensa, un apoyo directo a los miembros de "Gran Gala"... algo que no ha habido.

Personalmente dirigí un comentario al Liceu y, a día de hoy, aún estoy esperando que los servicios del teatro contesten mi email, aunque sea para decirme que no me meta donde no me llaman. Absoluto silencio.
Al igual que desde Radio Nacional de España, con quien también me puse en contato con ellos a través del correo electrónico y de los que tampoco he recibido ni tan siquiera un "Grácias por ponerte en contacto con nosotros" de cortesía.

Las decisiones se toman como se toman, habiendo siempre un porque de por medio, pero las formas son las formas y la educación es la educación. Y cuado alguien se dirige a entes como Radio Nacional o el Liceu, al menos, por principios, aunque no se tengan ganas y moleste hacerlo, no cuesta nada dar cuenta de la recepción del mensaje, porque a Radio Nacional de España la financiamos todos con nuestros impuestos, y respecto al Liceu, no es, o pretenden que sea de todos? ¿Dónde está el lema "El Liceu de tots"? Utopías que nos creemos y que nos quieren hacer creer. Y si realmente el teatro barcelonés es de todos, nos merecemos otro tipo de trato. Un trato de personas que con nuestras peticiones, sugerencias y quejas ayudamos a hacer de él un Liceu mejor.

Conclusión

Lo que sabemos todos. Que la ópera es minoría, que la ópera no interesa. En este mundo moderno de tecnología e innovación no ha lugar a la nostalgia, a la tradición y a los sentimientos.
Somos una especie rara, pero no en vías de extinción, a la que se nos ha dejado probar la mieles de la ópera durante casi 41 años y ahora, nos la retiran a la fuerza de nuestros labios.

La vida sigue. La ópera sigue. "Gran Gala" si no se produce un milagro, no seguirá, pero permanecerá latente e inmortal en los corazones de los oyentes.

Hasta siempre, "Gran Gala".

domingo, 26 de julio de 2009

Y Werther volvió a enamorarme

Haciendo balance de todos estos años en el que he estado (y estoy) sumergida dentro del fascinante mundo de la ópera, me pregunto cuántas óperas interesantes no he escuchado aún. Es cierto que todo aficionado tiene una ligera inclinación hacia un determinado corriente operístico y hacia algunos compositores de los mil que se dedicaron a esta ardua labor de componer ópera.

En algunos casos, puede ser que el oyente sea un poco reticente a acercarse a aquello que de entrada desconoce, esto nos pasa a todos. Por otro lado, aún quedándonos fieles a nuestros -vamos a decir, principios o gustos operístcos- decidimos apostar y tirarnos de cabeza a descubrir un nuevo repertorio y a gozar de aquello que, por estúpidos prejucios nos hemos cerrado en banda a escuchar.

Cuando se produce este hecho, y descubres músicas tan maravillosas como "Werther" es cuando dices "Cómo he podido vivir tantos años sin escuchar esta ópera".

Sinceramente, años atrás, a pesar de tener la grabación de "Werther", me interesaba únicamente la conocida aria "Pourquoi me réveiller". Además tenía grabada una fantástica versión de la ópera interpretada por el maestro Kraus que en su día se pasó por el Canal 33 y aunque la había vista, confieso que obligada- no acabó de convercerme precisamente por desconocimiento musical de la misma.

Pero una noche de domingo del año 99 o 2000, mi vida cambió grácias a un programa de radio en el que, durante una hora se habló y se escuchó esa fantástica música massenetiana. El tenor para la ocasión, Franco Corelli, quizás no demasiado adecuado para el romántico y delicado "Werther". Su "Werther" era todo fuego y pasión y yo en aquellos momentos acaba de descubrir al tenor de Ancona.

Pero más que la voz de Corelli, al que yo asociaba con otro tipo de repertorio, a mí me enamoró la orquestación y música de Massenet, de melodías bellas que tocan la fibra y el alma de aquel que la está escuchando.

En un primer momento, siendo "Werther" una ópera que cita la Navidad, pensé que la mejor época para emocionarme con esta ópera era precisamente en estas fechas.
Meses después, a navidad estaba en la vuelta de la esquina y yo estaba escuchando esta ópera: "Noël! Noël! Jésus vient de naître,voici notre divin maître rois et bergers d'Israël!

Y posiblemente yo estaba escuchando antes de ayer, de nuevo esta ópera a finales de julio porque no sé que me pasa en estas fechas, finales de julio y agosto entero, quizás por el deseo de que venga el frío, que me entra un sentimiento navideño y automáticamente lo asocio a esta ópera. La versión escogida para la ocasión, esta:



Pero para ser justos, mi redescubrimiento del "Werther" se produjo hace dos años viendo un programa de la RAI titulado "Prima della prima" en el que el tenor Roberto Alagna ensayaba, precisamente esta ópera.

Quizás porque Alagna me gusta mucho.
Quizás por algunas de las frases que me calaron mucho(como ésta: "Va! laisse couler mes larmes, elles font du bien, ma chérie!Les larmes qu'on ne pleure pas, dans notre âme retombent toutes, et de leurs patientes gouttes martèlent le coeur triste et las!-es decir- ¡Vete! ¡Deja correr mis lágrimas!¡Son buenas, cariño!.Las lágrimas que no desahogamos nos caen todas dentro del corazón, y sus pacientes gotas, martillean el alma triste y cansada).

Quizás por el momento en que me encontraba, o por muchas otras cosas, pero recuerdo de una manera tan especial esa tarde que, al día siguiente necesitaba repetir, pero no el especial, sinó escucharla entera. Y por quién mejor que con el Werther de antonomasia que es ALFREDO KRAUS.

Y sin ser yo entusiasta del tenor canario, Kraus me emocionó. Disfruté tanto su Werther que tengo que reconocer que él ES WERTHER. Capta tan bien la mentalidad del personaje romántico y torturado que después de haber escuchado su versión es difícil que ningún otro cantante pueda superarle.

Cuando escuchas este personaje en la voz de Kraus y al cabo de un rato lo comparas con, por ejemplo, Alagna o Domingo, te das cuenta enseguida de lo que quieres oir en la boca de Werther.

Posiblemente de los dos citados, sea Alagna el que por voz se adapte más a la fragilidad del personaje, pero a pesar de esto, está lejos de la concepción krausiana.

Lo mismo ocurre con Plácido Domingo, que hace de Werther un personaje más pasional que romántico, más posesivo que frágil y torturado, pero a años luz de la interpretación psicológica de Kraus.

Ahora bien, a pesar de que pienso que Werther es para Kraus, escuchando a los otros dos y con días de diferencia, que ya no tenga el referente del maestro canario en los oídos, sus interpretaciones me conmueven y me gustan.

Y sí, aunque por naturaleza Domingo no sea Werther, logra emocionarme, logra con mucha sabiduría acercarse al romático personaje aportando su sello personal. Logra que cada vez que lo escucho se me ponga la carne de gallina. Y cómo digo, por separado, su Werther me enamora como no podía ser de otra manera.

Werther me gusta, la voy conociendo, -en este último año, quizás más que nunca- y me gustaría conocerla más, sobretodo el último acto que es con el que no acabo de entrar demasiado.

Hay muchas frases que me emocionan de esta obra, momentos musicales que llegan a lo más profundo de mi corazón, pero a pesar del conocido "Pourquoi", quizás uno de los momentos más sublimes de la ópera sea el dueto primero entre Werther y Charlotte del primer acto, donde Massenet hace un tratamiento extraordinario de la música en la introducción orquestal y la frase de Werther "Que m'importe à moi le sommeil? Les étoiles et le soleil peuvent bien dans le ciel tour à tourreparaître" es imposible que no logren conmoverte, a pesar de que quien las escuche no conozca la obra.

Si quien la oye por primera vez se emociona, imaginaros la reacción que provoca entre aquellos que si la conocemos.

Regresa al Liceu la Turandot "made in Espert"

Casi 10 años después de aquel 7 de octubre de 1999 en el que el telón del Liceu subía por primera vez después del incendio del 31 de enero de 1994, las notas de “Turandot” volvían a sonar en el coliseo de las Ramblas, pero además, el público pudo disfrutar de la ópera de Puccini en un espacio tan refrescante como es la playa de San Sebastià en Barcelona y también en el centro de la ciudad, en el Palau Robert.

Esta simpática iniciativa nació hace tres años. El lema “El Liceu de Tots” empezaba a cuajar y para la ocasión fue “Norma” la ópera seleccionada para inaugurar esta propuesta.
Ayer, y enmarcada dentro de los actos de celebración del décimo aniversario de la reinauguración del Liceu, fue “Turandot” la que emocionó a más de 6.000 personas y a muchas más que seguimos la retransmisión por televisión.

A tal efecto, el teatro barcelonés reponía la misma puesta en escena que hace casi diez años presentó, con la dirección escénica (y polémica) en su momento de NÚRIA ESPERT, a día de hoy más que asimilada, pero que en aquellos entonces llenó páginas y páginas en los periódicos.


Los intérpretes no eran los mismos, pero no por esto dejaba de ser especial, ya que lo era por otro motivo: la soprano guipuzcoana AINHOA ARTETA debutaba (había debutado concretamente el martes 21 de julio y anteriormente el año pasado se había presentado al público barcelonés con un recital) en el teatro con el role de la esclava Liù.

Poco se puede decir que no se haya dicho ya acerca de los decorados y vestuario que firmaron EZZIO FRIGERIO y FRANCA SQUARCIAPINO. Quizás sin ser nada del otro mundo, para mí un poco atemporales, sobretodo en los coros, cumplían con el efecto deseado. Chocaba quizás un poco el vestuario de Liù que, a proporción, era mucho más vistoso que el de la princesa Turandot.
A pesar de esto, estos dos nombres asociados entre sí son sinónimo de buen saber hacer en la ópera, y aunque a veces, crucen un poco la frontera de lo clásico, no son nunca escandalosamente transgresores.

Si bien la dirección escénica de Núria Espert es más que correcta, no me gustó el movimiento que da al coro en el primer acto, ya que todo el rato estaban con las manos arriba y moviéndolas y francamente, a mi vista, me molestaba bastante. Parecía que estuvieran en un concierto de rock bailando al son de la música. Por lo demás, movimientos que no molestan y enmarcados en una ambientación “clásica” y esto ya es de agradecer.

El maestro CARELLA, batuta en mano, dio comienzo a los primeros compases de la ópera pucciniana. La orquesta me gustó, para mí los “tempi” fueron más que correctos, sin embargo, en el dúo del tercer acto entre la princesa Turandot y Calaf, a mí gusto, demasiado rápido (quizás porque estoy acostumbrada a escuchar versiones mucho más lentas), pero lo curioso es que cuando el dúo es más lento tampoco me gusta, y es difícil en este punto de la ópera encontrar un “tempo” adecuado que case bien con las primeras palabras que dirige, de manera enfurecida, el príncipe desconocido a la princesa Turandot.

Muy bien el coro infantil y los coros del Gran Teatre del Liceu (sobretodo al inicio del tercer acto).

Pasemos a los intérpretes principales.

El role estrella de la ópera, la princesa Turandot, fue encomendado a la soprano MARIA GULEGHINA. Si pensamos en que hay crisis de voces (en todas las cuerdas) quizás lleguemos a la conclusión que, una de las voces de la actualidad para abordar el reto de la gélida princesa corresponda pues, por analogía, a esta soprano.
Es verdad que tiene una voz potente, y que hay determinados papeles en los que de manera automática los teatros asocian a su voz, pero no en vano se ha ganado a pulso el sobrenombre de “Gulegrita”. Y es que la soprano, no canta, grita. Y bastante.
Pero es que además “grita” en todo lo que le he escuchado (Manon Lescaut, Nabucco, Adrina Lecouvreur…)

El tenor MARCO BERTI fue el encargado de defender el papel de príncipe desconocido. Y sin ser una gran voz, capeó bastante bien la ópera, a pesar de algunas desafinaciones o alguna nota calada. Tuvo al menos la decencia de no chillar, cosa que se agradece.
La página más esperada, el “Nessun dorma” del tercer acto pasó desapercibido, y no logró levantar al público con esta aria, donde los agudos fueron cortos y prudentes (y es que todos tenemos en mente el genial “Nessun dorma” del tristemente fallecido Luciano Pavarotti, que hizo de la pieza su caballo de batalla).
Las comparaciones son odiosas, es cierto, pero es del todo imposible escuhar esta pieza y no pensar en el gran Luciano… y al lado del genial intérprete de Módena, “casi” todas las versiones del “Nessun dorma” quedan apagadas.

Pero para mí, la gran sopresa de la noche la puso la voz de la soprano vasca AINHOA ARTETA.
La había escuchado hace unos meses interpretando el papel de la coqueta Musetta en el Metropolitan junto a la soprano rumana Angela Gheorghiu y el mexicano Ramón Vargas.
Quizás porque el personaje de Musetta no me gusta o porque todas las Musettas gritan bastante el personaje, pero lo cierto es que en aquella función Arteta me decepcionó y pensaba un poco con recelo a ver cómo saldría esta Liù en Barcelona.



Pues nada tuvo que ver la una con la otra, puesto que ya desde las primeras notas Arteta destacó de entre todos los personajes, con una voz que, para mí, ha ganado en cuerpo pero también en sabiduría. Fueron todas sus intervenciones afinadísimas con un gran sentido de la musicalidad. La voz de Arteta llenó a la perfección el teatro y llegó a los corazones del oyente. A mí me llegó, y como rectificar es de sabios, rectifico y digo que en esta precisa función, Arteta estuvo sobresaliente, a un nivel mucho más superior que el resto del elenco.
El público, tanto en el teatro –con su primera aria “Signore ascolta”- y posteriormente en la playa, supo recompensarla con un aluvión de bravos. Para mí fue la mejor de la noche y con bastante diferencia.
Y por ello me he quedado con las ganas de escucharla más.
Detalle que me gustó mucho de ella y es que en la fugaz entrevista en la playa se puso a hablar en catalán.

El viejo Timur se alzó en la voz del bajo STEFANO PALATCHI que cumplió bien con su papel al igual que los tres ministros Ping, Pang, Pong.

En resumen, una función para el disfrute de los amantes de la música pucciniana, con final cambiado a instancias de la Sra. Espert, que opta por el suicidio de la princesa Turandot antes de que esta se entregue al príncipe Calaf. El final no me desagrada, incluso puedo defenderlo argumentalmente, pero choca un poco con la música coral del final donde desde dentro del escenario entonan “O sole vita eternità”, un himno de alegría ante el descubrimiento por parte de la cruel princesa de lo que es el Amor.





viernes, 24 de julio de 2009

40 anni di Verona

Hoy es el día previsto para que Plácido Domingo festeje sus 40 años de debut en la Arena de Verona.
Confiemos en que el tiempo acompañe y el calor y cariño del público, también. Los que no podemos asistir al evento, seguro que estaremos allí de pensamiento.
Este es un vídeo de la presentación de la Gala. Disfrutar de él y de la presencia de Domingo.

lunes, 20 de julio de 2009

Turandot! Turandot! Turandooooooot!

El pasado día 16 de julio se cumplían 40 años del debut del tenor Plácido Domingo en la Arena de Verona. Este acontecimiento suponía su primera aparición en el amfiteatro romano, y a su vez, lo que se considera su debut en Italia.
Aunque sea una casualidad, ya que en estas fechas "Turandot" se va a representar en el Gran Teatre del Liceu, el tenor español interpretó al Príncipe Calaf de la homónima ópera inacabada del maestro de Luca, Giacomo Puccini.

Pero aquellas fechas eran epeciales para el tenor, evidentemente, pero para todo el mundo también ya que días después el hombre ponía el pie en la Luna, y precisamente es en la ópera pucciniana donde el público hace una invocación a la Luna cuando entona "O faccia pallida", momento en el que era, casi de obligado cumplimiento, mirar hacia el cielo e imaginarse el momento histórico que ello suponía.

Desde aquel 16 de julio de 1969 han pasado la friolera de 40 años y nuestro tenor lo celebrará por todo lo alto ofrciendo una Gala en la que interpretará tres actos de 3 óperas diferentes: el cuarto del "Otello", el cuarto de "Cyrano de Bergerac" y el cuarto de "Carmen", ésta última junto a la mezzosoprano canaria Nancy Fabiola Herrera.

En esta foto vemos a un joven Domingo con sus atuendos de príncipe desconocido.

Y me va muy bien recordar esta importante fecha y esta ópera, porque "Turandot" ha sido especial para mí por diversos motivos.
Cuando no se tenía tanto acceso a la información como tenemos ahora grácias a internet, muchos aficionados a la ópera recurríamos a la radio y por el precio de 2 cintas de caset podías tener grandes versiones de las mejores grabaciones de los más grandes intérpretes. Evidentemente esta opción la utilizábamos aquellos que no podíamos acceder a las grabaciones que editaban las casas discográficas en un estuche con 2, o a veces incluso 3 cd´s, con caja de cartón y portadas muy tentadoras. Aún soy de la generación del caset, y tengo mucho material en este soporte.

Cuando no se tenía tanta variedad de música para escoger, lo lógico era, al menos en mi caso, que cada temporada me encaprichara con una ópera. Raramente podía acceder a las grabaciones en vídeo y cuando lo hacía, lo vivía con gran ilusión. Estaba empezando una colección.

Todo esto, a las generaciones más recientes que se han encontrado con esta gran puerta abierta de información y música como es internet quizás piensen que el caset es de la prehistoria, pero la verdad es que yo he disfrutado mucho con él, y lo mejor de mi música y lo más especial lo tengo en cinta.

Nunca me había interesado la "Turandot", y mis motivos tenía. Pero cuando estás empezando en el mundo de la ópera, o si no empezando, almenos consolidándote en el género, llega el momento en que decides que tienes que ir ampliando repertorio e ir escuchando nuevas óperas y abrir un poco la mente a nuevas músicas, sin dejar de querer aquellas óperas que por un motivo o por otro, forman parte indisoluble de nuestras vidas.

Mi primer contacto con "Turandot" fue grácias al programa "Noches de ópera" de Sinfo-Radio. Acostumbraba por aquellos tiempos a comprar el ABC todos los viernes para saber la ópera de la cual tratarían ese domingo en el programa. No podía comprarme una grabación en Cd, porque aún no tenía cd, pero sí que podía escucharlo por la radio y grabarlo. Era una actividad que la hacía con gusto y nada perdía en escucharla y confirmar que no me gustaba, o bien, escucharla y quedarme maravillada, pero lo cierto es que la esucha de esa ópera la hice con mucha reticencia.

Pero, a la que empezaron a sonar los primeros compases algo que me dijo que aquella ópera me gustaría. Una ópera de la que sólo conocía el tan cantado y popularizado "Nessun dorma" y el "Non piangere Liù". Una sesión de música interpretado por distintos cantantes, pero daba igual porque el poderío de la musica de Puccini pesó más que mis prejuicios sobre aquella ópera.

Me impresionó de manera especial el "In questa reggia" interpretado por la gran Maria Callas. Y aunque esa grabación la escuché solo una vez, ésta fue suficiente para entrar en esa ópera. Aún conservo las carátulas del caset que hice así como la libreta donde iba haciendo mis anotaciones de los intérpretes y partes que me habían gustado especialmente de la obra.

Con el tiempo, "reciclé" esas dos cintas de caset para grabar otra cosa encima, una versión variada de "La Fanciulla del west", creo, ahora exactamente no lo recuerdo puesto que hablo de memoria.

Pasó el tiempo y como sucede en estos casos, cuando te has desprendido de algo es cuando más lo recuerdas y te pones las manos en la cabeza diciendo "¿qué he hecho? porque como no tenía ya la grabación me apetecía escucharla, además, en aquel año 2000 me entró una especie de delirio con esa ópera. Se acababa de reinagurar un año antes el Liceu precisamente con aquella ópera. Me había gustado, y había discutido mucho acerca del "nuevo" final "made in Espert". En fin, que tenía, quería escuchar la obra, pero cuando más deseas peor.

Recurrí a la radio, pero se habían confabulado, en cierto modo, contra Puccini. Ningún Puccini. Hasta que en 2001 retransmitieron una "Turandot" desde un teatro sueco. La grabé y la escuché una y otra vez, y cuando más la escuchaba más me gustaba.

Y claro está, quería esta versión:
Pero, nunca pude acceder a ella. La veía en las tiendas de discos, la tenía entre mís manos pero el precio siempre me tiraba para atrás.

Estábamos en el año 2001. Hacía 2 años que escuchaba un programa al que quiero mucho y que desgraciadamente desaparece esta semana de la parrilla de Ràdio 4, la "Gran Gala", con más de 40 años de historia en antena.

Cada semana hacían un concurso y el premio era un cd doble de ópera. Participé, y mi primer premio lo obtuve en mayo del 2001. ¡Un doble cd de ópera!. Mi segunda ópera en Cd. Ya sabía cual escogería, esa "Turandot" que tanta ilusión me hacía. La ópera que acababa de descubrir y cantada por mi tenor preferido. Estuve una semana soñando con esta grabación, con su estuche, en el cómo sonaría la voz de Plácido Domingo en esta grabación.

Me llevé una decepción cuando al ir a recoger el premio no pude escoger aquella grabación que tanto deseaba y con la que había soñado. Y por qué no pude escogerla, pues porque se pasaba del precio estipulado. Otra vez el dichoso precio.

Así es que si quería la "Turandot" no sería cantada por Plácido Domingo. En aquellos días acababa, pero, de descubrir a un gran tenor: el italiano Franco Corelli que cantaba un "Nessun dorma" espectacular, así es que ante esta situación me decliné por su grabación comercial de la ópera. Por esta:

Y pensé, bueno, como Corelli también me gusta no me importa quedarme esta versión (no me quedaba otro remedio). Pero tenía un problema. Estaba en plenos exámenes de carrera y no podía permitirme el lujo de estar dos horas sin estudiar, porque el tiempo en exámenes es de oro. Así es que me propuse no escucharla hasta el último día de exámenes, pero la curiosidad me podía ya que el dúo "Principessa di morte, principessa di gelo" me llamaba desde el otro lado del escritorio y he de confesar que lo escuché varias veces. Las tentaciones eran grandes, pero entera, entera, no. Aguanté hasta después de los exámenes.
Aquella versón de Corelli junto a la gran Birgitt Nilson nada tenía que ver con aquella retransmisión desde Suecia. Vaya dos portentos vocales en el reparto.
Y a pesar de que la disfruté mucho, yo seguía insistiendo en la versión de Plácido Domingo, porque si Corelli, que me gusta, me dejó impresionada, cómo me iba a dejar Domingo? Y me imaginaba cómo cantaría el dúo del tercer acto con la princesa Turandot.
Me compré el vídeo grabado desde el Metropolitan y quedé fascinada. Fue entonces cuando logré quitarme de a cabeza la grabación de Karajan, porque además de escucharla, la estaba viendo, y eso era genial.
Han pasado ocho años desde aquella enfermedad llamada "Turandot", y grácias a la red he podido escuchar la grabación de Karajan (que nunca dejó de ser especial para mí). Y después de escuchar a Domingo en estos últimos tiempos en ua tesitura más baritonal que de tenor, sorprende (o me sorprende a mí misma) escucharlo en el disco con una voz "tan de tenor" con la voz que hubiera deseado escuchar en un directo. De una riqueza en armónicos soberbia y con un fraseo extraordinario que rubrica cada una de sus intervenciones. Pienso que quizás a Ricciarelli el role de Turandot le va demasiado grande y que los "tempi" que lleva Karajan son en ocasiones muy lentos, pero, apreciar la bella voz de Plácido Domingo en los años 80 es una gozada. Nadie como él logra connoverme tanto.
Y después de escucharlo, sea en grabaciones de años ha, o de ahora, acabo llegando a la misma conclusión, que por mucho que escuche a otros, el que me gusta más es él, y con diferencia. Todos tenemos nuestras debilidades.
Y a todo esto he contado para haceros partícipes de un detalle de fraseo del tenor. Es imposible que ante este matiz en las palabras no puedas imaginarte la acción o no puedas imaginarte la expresión de su cara al cantar. Yo me la imagino, porque conozco sus gestos y su voz.
Escuché en unas masterclass que impartió el propio tenor y que me quedaron muy grabadas en mi mente.
Domingo contaba que ante dos palabras iguales, o dos frases iguales, para diferenciarlas entre sí debías cantarlas de diferente manera. En este arte, Plácido Domingo es un maestro, y si aún hay dudas, escuchad este dúo de la "Turandot" dirigida por Karajan y poned especial atención a como dice las frases "Ah, sentirti viva" y como va variando su intensidad hasta tres veces. ¡Cuán importante es la palabra en la ópera!
Escuchad atentos y estoy segura que os será fácil imaginaros la escena. A mí me ocurrió.
Maestro, Vd. es genial!

domingo, 12 de julio de 2009

Oo, la, la, la...! ¿Hacemos el karaoke?

¿Quién puede resistirse al "J´ai t´adore" tan bien dicho que canta Roberto Alagna en la canción "C´est magnifique!? Desde luego, yo no.

Y es que me gustaron tanto los Cd's que el tenor francés dedicó a las canciones de Luis Mariano que últimamente estoy todo el día con ellos. Especialmente el segundo ya que la mayoría de las canciones están cantadas en español. Sin embargo las que hoy propongo están en francés y otra medio en inglés.
Y porque me gusta tanto Roberto Alagna cantando en francés.... Pues porque es una delicia escucharlo en este idioma. Hace el francés mucoho más soportable.
Escuchad y disfrutar las canciones tal y como las disfruta él.

Debajo de las fotos está la letra para poder hacer el "karaoke".



08 Pista 8.wma



C´EST MAGNIFIQUE!!!!


When love comes in and take you for a spin,
Oo la la la, c'est magnifique.
When ev'ry night your loved one holds you tight,
Oo la la la, c'est magnifique.
But when, one day, your loved one drifts away,
Oo la la la, it's so tragique.
But when, once more, she whispers, "Je t'adore,"
C'est magnifique!


12 Pista 12.wma

MAMAN LA PLUS BELLE DU MONDE

Maman c´est toi

la plus belle du monde
Aucune autre à la ronde
n'est plus jolie.

Tu as pour moi,
avoue que c'est étrange
le visage d'un ange du paradis.

Dans tous mes voyages
J'ai vu des paysages
Mais rien ne vaut l'image
De tes beaux cheveux blancs

C´est toi, Maman, la plus belle du monde
Et lorsque tout s'effondre autour de moi
Maman, toi tu es là !

J'avais fait des rêves
Où l'on m'aimait sans trève
Mais les rêves s'achèvent
Et toi seule m'est restée.

Maman c´est toi la plus belle du monde
Et ma joie est profonde quand tu es là.

Maman, Maman

viernes, 10 de julio de 2009

Siempre en mí corazón

Así se llamaba un disco protagonizado por Plácido Domingo en los años '80 íntegramente dedicado a canciones de Ernesto Lecuona. Esta foto pertenece a la portada de edición del CD que se hizo años después de la publicación del compacto.
Aquí podemos encontrar canciones bellísimas, de una musicalidad extrema.
A pesar de ello, siempre me había resistido a comprar esta grabación, hasta que atraída por una de ellas (Canto Carabalí) que la tenía en mente por el ilustre Alfredo Kraus, hizo que me decantara y adquiera el CD.
Fue enorme la sorpresa al econtrarme con unas canciones que, sin conocer a penas ninguna, me calaron hondo enseguida.
Eran las canciones con las que mís abuelos probablemente bailaron en sus años jóvenes, las canciones de los años 40 y 50, la banda sonora de sus vidas.

Plácido Domingo aparece cómodo, con una voz dulce, central, que te llega. Que te canta directamente al oído. Que te emociona a pesar de que no esté cantando ópera. Aquí una de mis preferidas:






El siguiente vídeo no pertenece a "Always in my heart", pero seguramente en algún momento de nuestras vidas nos habremos sentido como el protagonista de la canción. Su título es "El triste", la voz que canta no requiere presentación. La letra no tiene desperdicio y el vídeo cuando lo ví por primera vez me dejó con la boca abierta.



martes, 7 de julio de 2009

FELICIDADES, CARACALLA

“Anys i anys, per molts anys!”

Hoy soplamos 19 velas. Una por cada uno de los años transcurridos desde ese primer encuentro entre tres grandes de la lírica.
Una unión mágica, que en aquel ya lejano 7 de julio de 1990 parecía única e irrepetible. Sólo el tiempo y las operaciones comerciales consiguieron reunir a los intérpretes (por orden alfabético, aunque no de preferencias, José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti).

Pero aquella noche, bajo el estrellado cielo romano y en un marco incomparable como las Termas de Caracalla, algo cambió para siempre la historia de la ópera. La reacción, a nivel mundial, fue tan positiva que ni los tenores ni los propios organizadores del evento daban crédito a ello.
En un instante la vida de los “tres tenores” cambió por completo y sus nombres, por siempre más, sonarían asociados entre sí.
Ante los miles de asistentes al concierto y ante millones y millones de teleespectadores, los tres titanes de la ópera ponían casi punto y final a los Mundiales celebrados en Italia pero, a su vez, y quizás de forma totalmente inconsciente, iniciaban un sonado proceso de reforma en la música considerada culta.

Como todo cambio, o como toda iniciativa, fue criticada.
Y fueron criticados también ellos por rebajar la ópera a espacios abiertos y multitudinarios, pero la labor cultural que fruto de esa unión resultó de ese encuentro es aún, hoy en día admirable y sorprendente. En todos los teatros, en todos los foros de internet, en muchos otros sitios siempre encuentras a alguien que te marca ese concierto como inicio de su afición a la ópera.

Yo soy un producto (si se me permite el término) al igual que tantos como yo, de ese concierto. Grácias a él descubrí la ópera y nació mí amor por ella. Grácias a él, conocí al que hoy admiro y aún más respeto: a Plácido Domingo.

Plácido Domingo cambió mi vida para siempre. No sería como soy si no se me hubiera brindado la posibilidad de conocer su voz, su carisma en el escenario y sobretodo la entrega y la pasión que es sello característico de cada una de sus actuaciones.
Esa simpatía que transmite cuando canta. Notas que él es feliz, que lo está pasando bien, pero, yo que lo escucho, hace también que lo sea. Para muestra...




19 años llenos de ópera y 19 (y muchas más) razones para seguir aún aquí.

19 años de ilusiones y de cartas que un día tuvieron su respuesta. 19 años de alguna que otra noche en vela esperando escuchar su voz por radio y teniendo más suerte, por televisión.
19 años de anécdotas, de recuerdos, de sueños, de días en los que me ha hecho llorar…
19 años, muchos más que la mitad de mi vida. 19 años conociendo y amando la ópera.
19 años de nervios y sobresaltos inesperados cuando sin pensarlo nombran su nombre o aparece en la pequeña pantalla.
En definitiva, 19 años que son míos y que nadie ni nada me puede quitar.

Toda una vida dedicada a lo que más me gusta, la ópera y a quien más admiro.
Grácias por esos años, Maestro.

Y me gustaría recordar la pieza que me catapultó a la ópera: esta especialísima "No puede ser" de "La Tabernera del puerto". Disfrutadla tanto como yo en su día lo hice. Y lo sigo haciendo aún.

domingo, 5 de julio de 2009

Perchè... perchè son io il poeta?

Con esta frase el poeta Rodolfo presenta Mimì a sus amigos.


Qué bello es el italiano. Para mí después de nuestras lenguas, la mejor para cantar porque aunque no sepas, en algún caso, lo que estás diciendo tiene un fonética dulce y agradable al oído. Cuando además se comprendre lo que se está cantando es cuando música y texto se filtran en nuestro cerebro y nos provoca la emoción.


Y hoy me siento poeta...


Hay dentro de la literatura operística grandes frases que hablan por sí solas, por significado y por el momento dramático de la obra en la que están situadas.


Me gustaría, ya que hoy va de poetas, poner algunas, iniciando así un apartado dedicado a aquellas frases que me emocionan, que me gustan, por su significado y otras que, a pesar de no comprender, las asocio con una determinada cosa y que cada vez que las oigo consiguen conmoverme...


En fin, hablar un poquito del texto que acompaña a la música. Buscar el significado de las palabras. Y éste, si aún no entendiéndolo consigue no dejarme indiferente, quiero decirlo. Necesito decirlo.


Pero hoy, tal y como he dicho, me siento poeta, y evidentemente me vienen a a mente dos óperas que me gustan especialmente: "Andrea Chénier" de Giordano y evidentemente "La bohème" de Puccini.


Para aquellos que dicen que los libretos son prescindibles espero con estos comentarios personales hacerles cambiar un poco esa opinión, y sino convercerlos, almenos intentar que aprecien esas frases, descubrirlas en su contexto, o redescubrirlas si ya se han fijado en ellas.


Y hablando de "Andrea Chénier" ¿puede haber algo más poético y emocionante, sutil y conmovedor que la última aria que el poeta entona en prisión "Come un bel di di maggio"?Leamos este fragmento y después escuchemos la interpretación (para mí insuprable) de Plácido Domingo en Viena del año 1981:

COME UN BEL DI DI MAGGIO

Come un bel dì di maggio
che con bacio di vento
e carezza di raggio
si spegne in firmamento,
col bacio io d'una rima,
carezza di poesia,
salgo l'estrema cima
dell'esistenza mia.
La sfera che cammina per ogni umana sorte
ecco già mi avvicina all'ora della morte,
e forse pria che l'ultima mia strofe sia finita,
m'annuncerà il carnefice la fine della vita.
Sia! Strofe, ultima Dea!
ancor dona al tuo poeta
la sfolgorante idea,
la fiamma consueta;
io, a te, mentre tu vivida a me sgorghi dal cuore,
darò per rima
il gelido spiro d'un uom che muore.










¿Qué puedo decir sobre esta interpretación de un Plácido Domingo en estado vocal de gracia que respira al son de la poesía del protagonista de la obra?. ¡Cómo logra emocionarme con "col baccio io d´una rima, carezza di poesia, salgo l´estrema ciiiiiiiiiiiiiiiiiiiima, dell' esistencia mia"!


Como alarga esta palabra casi hasta quedarse sin aliento... Magistral.


Y del poético Domingo-Chénier, pasamos al desesperado poeta que sabe que acaba de escribir sus últimas rimas: "darò per rima, il gelido spiro d´un uom che muore".

Creo que la palabra "spiro" está colocada aquí magistralmente.


Y es ahora, en el momento de escribir estas palabras que descubro el significado de esta última frase que literlamente dice: "daré por rima el helado suspiro de un hombre que muere".

Yo asociaba "spiro" a "respiración, aliento" y por esto mismo decía que antes de que el cantante pronunciara esta palabra tenía que respirar (no sé si esto está o no marcado en la partitura, simplemente son apreciaciones que me hago yo cuando me pongo a cantar esos trozos). De hecho Domingo respira y eso para mí lo hace aún más real y acorde con el texto.


Ahora veo que "spiro" significa "suspiro". No iba tan errada a la hora de interpretarlo y escuchando de nuevo la interpretación, creo que el hecho de referirse al "suspiro del hombre que muere", el último suspiro, el último soplo de aliento, esta respiración de la que hablo se dota aún más de significado dramático en el contecto de la obra.


Pero además de este bello fragmento de Chénier, la ópera en sí es un legado de texto que emociona y que habla por sí solo. Por esto mismo entiendo que "Andrea Chénier" la quieran cantar todos los tenores.


La unión de todos los elementos, vocales, orquestales y textuales, convierten a la ópera en uno de los títulos caudales del verismo.


Podría citar muchas frases que me gustan, a parte del popular "Improvviso", pero sin duda la declaración de poesía que hace Chénier en el segundo acto es, sin lugar a dudas, uno de los grandes momentos de la ópera donde el texto y la música hablan por sí solas.

CREDO A UNA POSSANZA ARCANA

No!...Credi al destino?...
Io credo!...Credo a una possanza arcana
che benigna o maligna i nostri passi or guida
or svia pei diversi sentieri de l'esistenza umana!
Una possanza che dice a un uomo:
"Tu sarai poeta!
"A un altro: "A te una spada, sii soldato!"
Or bene, il mio destino forse qui vuolmi...
Se quel che bramo mi si avvera, resto!.

ROUCHER
Se non si avvera?...

CHÉNIER
Allora partirò!
E questo mio destino
si chiama amore.
Io non ho amato ancor,
pure sovente nella vita
ho sentita sul mio cammin vicina
passar la donna che il destin fa mia;
bella, ideale, divina come la poesia;
passar con lei sul mio cammin l'amor!
Sì, più volte ha parlato la sua voce al mio cuore;
udita io l'ho sovente con la sua voce ardente dirmi:
"Credi all'amor; Chénier, tu sei amato! "


Esta última estrofa señalada junto con el posterior dúo de amor entre Chénier y Maddalena, son algunos de los fragmentos más destacados de la obra.


Pero además de esta ópera que sin duda retrata la vida de un poeta, quizás a la hora de pensar en el "poeta" nos viene a la mente el frágil Rodolfo de "La bohème" pucciniana y posiblemente porque asociamos la figura de un poeta a la bohemia y a las más bajas esferas de la sociedad.


De Chénier conocemos su poesía, sus úlltimos versos (Come un bel dì), en cambio Rodolfo no nos muestra su obra escrita, pero sin embargo nos deja una preciosa frase en el segundo acto. Una frase de poeta:

Questa è Mimì,
gaia fioraia.
Il suo venir completa
la bella compagnia,
perché... perchè son io il poeta,
essa la poesia.
Dal mio cervel sbocciano i canti,
dalle sue dita sbocciano i fior;
dall'anime esultanti sboccia l'amor.

"Porque soy yo el poeta, ella la poesía,
de mi cerebro, nacen los versos
de sus manos, nacen las flores,
de las almas exultantes
nace el amor"


¿Puede definirse de otra manera?

Quiero hacer un breve comentario acerca de la frase "perchè, perchè son io il poeta", pues cada vez que lo escucho me da la sensación de que Rodolfo no afirma, sino que pregunta. En realidad el texto marca la afirmación, pero el hecho de que estén los dos "perchè" me inspira a la duda. Porque sería muy poético precisamente esto, que Rodolfo se preguntara así mismo qué por qué él es el poeta y ella la poesía ante el asombro y el impacto amoroso que le acaba de nacer al conocer a Mimì.


Todo el inspirado libreto de "La bohème" es genial y tendría que empezar por el primer acto para marcar todas las palabras que cobran sentido para mí.




Continuará...

jueves, 2 de julio de 2009

Plácido Domingo y Montserrat Caballé: dos titanes irrepetibles

BELLA ENAMORADA (EL ULTIMO ROMÁNTICO)

No me cansaría nunca de escuchar esta romanza.









YA MIS HORAS FELICES (LA DEL SOTO DEL PARRAL)

¿Se puede cantar mejor?









EN MI TIERRA EXTREMEÑA... (LUISA FERNANDA)

Dos titanes. Dos Maestros. Dos voces irrepetibles.








AMOR, MI RAZA SABE CONQUISTAR... (LA LEYENDA DEL BESO)

El anterior comentario, aplicable también aquí.








SOR NAVARRA (Moreno Torroba)

Con explicaciones de un "improvisado" Plácido Domingo presentador. Las imágenes y la complicidad entre ambos es electrizante.









È fascino d´amor, cedi, cedi son tua (MANON LESCAUT)

Nadie lo ha cantado mejor que ellos dos. Insuperable.






miércoles, 1 de julio de 2009

Ya ha pasado una semana...

Pues sí, hoy hace exactamente una semana que estábamos en Valencia a punto de presenciar una función de "Die Walküre".

Hasta aquí, nada de especial.

Pero si a esta función se añade detrás el nombre de Plácido Domingo, la representación deja de ser simplemente esto, para convertirse en todo un acontecimiento.

Porque su nombre levanta expectación y pasiones por dondequiera que vaya. Sus seguidores, se desplazan donde sea para gozar de su voz y su presencia escénica.

A sus 68 años sigue siendo todo un ejemplo a seguir por los jóvenes.

Generaciones anteriores y futuras se preguntarán el "secreto" de su longeva carrera. ¿Cómo lo hace para mantenerse en un estado vocal milagrosamente tan impresionante?

Quizás nunca lo sepamos.


En este momento me viene a la cabeza una frase que citó en un diario el periodista Javier Pérez Senz. El artículo hablaba de la figura de Caruso.

Decía en el artículo que si éste hubiera vivido y escuchado a Plácido Domingo cantar el Figaro del "Babero" el pobre Enrico hubiera comentado que en "su época" el Fígaro lo cantaba un barítono y no un tenor.


Pues probablemente habría que responderle que sí - decía Javier Pérez Senz- pero que [Plácido Domingo]no es un simple tenor. Es Plácido Domingo.
Y ya que la semana pasada escuchábamos una Walkyria reciente, ahora escuchemos la primera que hizo.